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Nota del editor: Este artículo ha sido revisado y actualizado técnicamente en agosto de 2025 para mejorar su estructura y optimización, respetando íntegramente su contenido original.
El 22 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón juraba su cargo ante las Cortes del Reino. En su discurso dejaba entrever la dirección que habría de tomar su proyecto político: «hoy comienza una nueva etapa en la historia de España«. Desde entonces se ha hablado mucho de la Transición española, y no siempre con acierto. La finalidad de este artículo es aportar una serie de ideas clave sobre este proceso histórico.
Un proceso político, pacífico y legal
Toda transición ha de entenderse como un periodo de cambio. En el caso que nos ocupa, estamos ante una transición de corte político: el tránsito de un régimen autoritario –el franquismo– a un Estado de derecho liberal y democrático.
Una transición pacífica
A su vez, una transición puede desarrollarse de maneras muy distintas. El segundo rasgo del proceso español fue su carácter pacífico: la concordia y la capacidad de ceder de todos los actores políticos para llegar a un acuerdo. El consenso de los años setenta, que ahora vemos como algo lógico, no fue, sin embargo, tan sencillo.
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Una transición legal
El último rasgo de la transición es su carácter legal. No se produjo ruptura con el franquismo, sino que se aprovecharon los resquicios que las leyes del régimen dejaban para desmantelarlo desde dentro. Los conservadores no franquistas aprovecharon la propia legislación del régimen para desmontar el sistema y, una vez hecho esto, procedieron a democratizarlo.
Los límites cronológicos de la Transición
El 20 de noviembre de 1975 moría el general Francisco Franco. Este acontecimiento marca el inicio de la Transición, pues sólo con su desaparición puede iniciarse el cambio.
¿Cuándo terminó la transición democrática en España?
La cuestión del final de la Transición ha suscitado aún más polémicas. Se ha hablado del 23-F de 1981, del triunfo socialista en 1982 o de la entrada en las Comunidades Europeas en 1986. Sin embargo, desde el punto de vista de las Ciencias Políticas, un proceso de transición finaliza cuando se sustituye la legalidad del régimen anterior por la nueva y se elige un gobierno con la nueva normativa. Es decir, la Transición española finalizaría el 1 de marzo de 1979, fecha de las primeras elecciones democráticas tras la aprobación de la Constitución.



