ūüĎĎ La Verdadera Historia de los REYES MAGOS de ORIENTE

La historia de los Reyes Magos de Oriente¬†fue escrita hacia el a√Īo 70 despu√©s de Cristo en arameo.

Ese texto no se ha conservado, pero ha llegado hasta nosotros porque fue traducido al griego, que era el idioma m√°s utilizado en la √©poca en la cuenca del Mediterr√°neo. La Historia de los Reyes Magos¬†se encuentra en el Evangelio seg√ļn San Mateo (2,1-12).

√ćndice:

Contamos la historia de los Reyes Magos en la radio

Canal autonómico de Extremadura. Programa La Sábana


Los magos (o magusàioi) llegados de Oriente

De los cuatro Evangelios, solo Mateo nos cuenta este pasaje, cuando en tiempos de Herodes III el Grande, y habiendo nacido Jes√ļs en Bel√©n de Judea, llegaron all√≠ en busca del Rey de los Jud√≠os unos magos (magus√†ioi) venidos desde Oriente, siguiendo una ¬ęestrella¬Ľ que les guiaba por el camino.


Un interesante documental sobre los Reyes Magos:

Mire este video en Youtube.


Sin embargo, en el texto de San Mateo no se les nombra ni como ¬ęReyes¬Ľ, ni como ¬ęMagos¬ę, ni siquiera por los nombres como los conocemos:¬†Melchor, Gaspar y Baltasar.¬† La idea de que uno de ellos era negro, o que eran tres, es producto de la imaginaci√≥n o de la literatura posterior.¬†

Pero hay otras cuestiones curiosas en torno a esta historia.¬†La larga tradici√≥n nos ha tra√≠do estos elementos identificadores que no se encuentran escritos. Algunos historiadores apuntan que se puede tratar de a√Īadidos en la traducci√≥n griega del arameo a la historia que, escrita por Mateo, fue utilizada por Marcos y, m√°s tarde, por Lucas.

Cuadro de Diego Velázquez. La Adoración de los Reyes Magos. 1619
Cuadro de Diego Velázquez. La Adoración de los Reyes Magos. 1619

Otros estudiosos afirman que¬†se pudo obviar el ofrecer datos tan concretos¬†sobre qui√©nes eran los Reyes por considerarlo¬†ambiguo o comprometido.¬† Algo que parece carecer de base si se piensa que el texto est√° escrito muchos a√Īos despu√©s de que acontecieran los hechos. Tambi√©n se ha considerado curioso que los primeros paganos (¬ęprimitia gentium¬Ľ, los primeros entre los paganos en adorar y reconocer al Se√Īor) que fueron a venerar al Salvador fueran Reyes, y lo que resulta m√°s chocante, que fueran ¬ęMagos¬ę.¬† La clave de todo esta asunto puede encontrarse en el acierto de los traductores latinos del Nuevo Testamento que llevaron el texto a esa lengua, entre ellos San Jer√≥nimo que en el siglo IV tradujo las Escrituras del hebreo al lat√≠n, quiz√° el primero que los identifica como Magos.

¬ŅPero a qu√© se llamaba magos, ¬ęmagus√†ioi¬ę?

En tiempos del nacimiento de Jesucristo,¬†los¬†magus√†ioi eran adivinos y astr√≥logos, de origen caldeo, es decir, del √°rea sirio-mesopot√°mica, lo que desde Judea supon√≠a el Este geogr√°fico. As√≠ las cosas, el t√©rmino magus√†ioi designaba a los charlatanes que practicaban alg√ļn tipo de magia, que practicaban la antigua ciencia de los Mag√Ľ, tribu seguidora de Zaratrusta, que reun√≠a las pr√°cticas m√°gicas, astrol√≥gicas o adivinatorias del mundo persa.¬†

Oro, Incienso y Mirra: La explicaci√≥n¬Ľ?

El oro, el incienso y la mirra¬†nos llevan hasta la llamada ¬ęRuta del Incienso¬ę, una ruta que se extend√≠a desde el Oc√©ano √ćndico, subiendo por la pen√≠nsula Ar√°biga, trayendo hasta el mediterr√°neo productos del Asia Central. La √ļnica ruta capaz de traer hasta el portal de Bel√©n esas mercanc√≠as.¬†

El oro representaba el signo de la realeza. El incienso, el sacrificio y la mirra era una representación funeraria

Siguiendo el relato apócrifo, esto es, cualquier libro que se atribuye a un autor sagrado, pero no está incluido en el canon de la Biblia, del Protoevangelio de Santiago o el llamado Evangelio armenio de la infancia (un texto datado en el siglo V o VI, y otros escritos, se fecha el nacimiento de Cristo un 6 de enero y la visita de los Reyes tres días después. En esos textos se nombra a tres Reyes, Melkon, rey de los persas, Gaspar, rey de los Indios y Baltasar, rey de los árabes. Reyes Magos Lógico es pensar que las mercancías o presentes que le entregaron al Salvador procedían no solo de la ruta propia de distribución de esos productos, sino de su lugar de procedencia como reino. El oro representaba el signo de la divina majestad y de la realeza.

El incienso simbolizaba el sacrificio y la mirra era una representación funeraria, que ponía de manifiesto la fragilidad humana.

El Pesebre del Nacimiento

San Jer√≥nimo, como dec√≠amos pieza clave en la traducci√≥n del texto que nos trae la llegada de los reyes magos, habla de ¬ępraesepe¬Ľ o ¬ępraesepium¬Ľ, que podr√≠amos traducir como pesebre, lugar seg√ļn el cual los Evangelistas indican el objeto sobre el que fue depositado Jes√ļs al nacer. Es esta la √ļnica y misma indicaci√≥n que dieron los cuatro Evangelistas, localizado en una gruta de Bel√©n, que San Jer√≥nimo visit√≥ en el siglo IV, momento en el que dejaba de estar en manos de los paganos que celebraban all√≠ la fiesta o culto de¬†Atis.

Curiosamente entre estos ritos se inclu√≠a la presencia de un buey y un asno. El pesebre o el lugar de la Natividad, ahora epicentro de la bas√≠lica constantiniana de Bel√©n, en la que los peregrinos entraban para rascar, de las paredes, el carbonato c√°lcico que se convert√≠a en una reliquia conocida como ¬ęleche de Mar√≠a¬ę, a la que se conced√≠a el poder de proteger el periodo de lactancia para las madres.

Los Reyes Magos

Melchiar,¬†Melchor, era el rey de Nubia y de Arabia. Jaspar, Gaspar, era el rey de Tharsis y de Egriseula. Y¬†Balthasar,¬†Baltasar, rey de Godolia y de Saba. Seg√ļn la tradici√≥n, los tres permanecieron v√≠rgenes toda su vida. Aunque hablaban diferentes idiomas, fueron conducidos en dromedarios, por la estrella, que se detuvo tras trece d√≠as de camino frente al portal, el lugar del nacimiento del rey de los jud√≠os, el Mes√≠as.

Magos de Oriente
Los Reyes Magos tras la se√Īal de la Estrella

La Estrella¬†les hab√≠a guiado hasta all√≠ recorriendo un camino sinuoso, extra√Īo… Cuando, terminada su misi√≥n, deciden volver la Estrella ha desaparecido, ya no les guiaba. Otra leyenda dice que tardaron trece a√Īos en regresar a sus reinos, se desconoce lo que les entretuvo por el camino. La Estrella volvi√≥ a aparecerse, pero como presagio del fin de los d√≠as de los reyes sobre la Tierra. Melchor¬†muri√≥ a los 116 a√Īos de edad,¬†Gaspar¬†a los 112, cinco d√≠as despu√©s que el anterior; y¬†Baltasar¬†a los 109, seis despu√©s que Gaspar. Fueron enterrados juntos y mientras la estrella brillaba sobre el cielo, sus cuerpos permanecieron incorruptos.

Las Reliquias de los Reyes Magos

Un 1 de junio del a√Īo 1164¬†Federico Barbarroja¬†orden√≥ llevar, desde la¬†iglesia de San Eustorgio¬†de Mil√°n hasta¬†Colonia, las reliquias de los Reyes Magos, es decir, sus cuerpos. Fueron depositados en la¬†iglesia de San Pedro.¬† Se hallaban en Italia desde el siglo IV, cuando el noble griego Eustorgio hab√≠a llegado a Mil√°n enviado por Constantino, habiendo sido proclamado obispo y recibiendo como regalo, al parecer por sus bondadosas obras, las¬†reliquias de los Magos de Oriente. El culto a los¬†Reyes Magos¬†en occidente data del siglo XII. A partir del siglo siguiente comenzaron a desarrollarse representaciones teatrales en torno a su figura. La Historia, que hab√≠a sido compuesta por un sinf√≠n de datos m√°s o menos contrastados, fue finalmente escrita entre 1364 y 1374 por Juan de Hidelsheim, un prior carmelita alem√°n en la Historia Trium Regum, basada en la¬†Historia Scholastica¬†de¬†Pedro Comestore¬†escrita en el lejano siglo XI.

Artab√°n, el cuarto Rey Mago

Aunque no aparece reflejado en el Evangelio de San Mateo, la tradici√≥n nos habla de un cuarto Rey Mago, de nombre Artab√°n. Cierta o no, la historia es apasionante. El prop√≥sito del Rey Artab√°n¬†era unirse a los otros tres Reyes en el camino que la estrella indicaba para adorar al ni√Īo Dios nacido. Mientras lo hac√≠a, se cruz√≥ en su camino con un anciano que necesitaba ayuda. El anciano estaba enfermo, solo y desamparado.¬†Artab√°n¬†dud√≥, si atend√≠a al anciano acompa√Ī√°ndole, perder√≠a el tiempo suficiente como para llegar tarde a su encuentro con Melchor, Gaspar y Baltasar.

Es posible que Artabán ni siquiera supiera qué Reyes estaban en camino, solo sabía seguir la estrella, tal cual estaba escrito en los designios.

Artab√°n¬†decidi√≥ atender al anciano y, por lo mismo, se retras√≥ en su viaje. Cuando quiso llegar, el ni√Īo Jes√ļs ya hab√≠a nacido. Es m√°s, Mar√≠a y Jos√©, junto a √Čl, ya hab√≠an emprendido el camino a Egipto, huyendo de las atrocidades que Herodes hab√≠a ordenando, mandando matar a todos los reci√©n nacidos. Al igual que Melchor, Gaspar y Baltasar llevaban Oro, Incienso y Mirra para obsequiar al hijo de Dios, el presente que portaba¬†Artab√°n¬†eran piedras preciosas¬†que, l√≥gicamente, no pudo entregar.

Artab√°n¬†decidi√≥ seguir los pasos de Jes√ļs, pero no pudo encontrarle. S√≠ que durante su traves√≠a, encontr√≥ a muchas personas que necesitaban ayuda.¬†Todas la piedras preciosas que pose√≠a las fue vendiendo para atender a las gentes necesitadas.

El fin de la historia de Artab√°n, una ense√Īanza noble

La leyenda de¬†Artab√°n¬†contin√ļa explicando el periplo del Rey en busca de Jes√ļs. Una b√ļsqueda infructuosa que le llev√≥ a recorrer los caminos del desierto durante 33 a√Īos. Tiempo en el cual, sigui√≥ ayudando a todo aqu√©l que se lo solicitara, o a quien encontraba en dificultades.

33 a√Īos despu√©s de comenzado el viaje,¬†Artab√°n¬†lleg√≥ al monte G√≥lgota, donde hab√≠a escuchado se crucificar√≠a a un hombre que se dec√≠a ser hijo de Dios, el Mes√≠as enviado por el Alt√≠simo para salvar a la Humanidad de sus pecados.

Artab√°n¬†solo contaba con un rub√≠. A pesar de todo, recorri√≥ el camino hacia el G√≥lgota con la esperanza de encontrarse con Jes√ļs. Justo cuando estaba a ¬†punto de llegar, se cruz√≥ con una mujer que iba a ser vendida como esclava para pagar las deudas que hab√≠a contra√≠do su padre.¬†Artab√°n¬†no pudo evitar ignorar tama√Īa injusticia y, con ese √ļltimo rub√≠, pag√≥ la libertad de la joven.

Apesadumbrado,¬†Artab√°n¬†se sent√≥ en la plaza, sin llegar hasta lo alto del monte donde iban a crucificar a Jes√ļs de Nazaret.

Fue, en ese momento, cuando el estr√©pito sobrevino. Tembl√≥ la tierra y los cielos crujieron. All√≠, abatido,¬†Artab√°n¬†escuch√≥ la voz de Jes√ļs: ¬ęTuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste¬ę.

Artab√°n, at√≥nito, pregunt√≥ en voz alta: ¬ŅCu√°ndo hice yo eso?. La voz de Jes√ļs, le¬†respondi√≥: ¬ęTodo lo que hiciste por los dem√°s lo hiciste por m√≠¬Ľ.


Para saber m√°s:

¬ęLa Storia dei Re Magi¬Ľ. Giovanni Di Hildesheim. Florencia 1966.


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José Carlos Bermejo

José Carlos Bermejo, Madrid noviembre 1971. Escritor. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, ha colaborado en diferentes medios de comunicación, tradicionales y digitales. Es autor de la novela WILDE ENCADENADO y del libro de relatos RETAZOS DE UN MUNDO IMPERFECTO. + info: www.josecarlosbermejo.com