15M: «Indignados» La primera revolución abstracta. Qué sucedió realmente.

¿A qué mayoría representan?
¿Por qué no dirigen sus demandas al gobierno?
¿Por qué no constituyen un partido político y entran en el sistema para cambiarlo?
Al criticar el bipartidismo no están criticando a los partidos políticos (PP – PSOE), sino a sus votantes.

El espectador, ajeno y anónimo, se despertó una mañana escuchando en la radio que un numeroso grupo de jóvenes se hallaba concentrad15Mo en la Puerta del Sol de Madrid, capital de España y lugar en el que se encuentra el hipotético kilómetro 0 del país.

Lugar ajeno a simbolismos en la historia reivindicativa de los madrileños, es un espacio recurrente en la memoria de los españoles como escenario anual de las campanadas que despiden un viejo año para saludar al nuevo.

¿Un movimiento contra el sistema o contra el PP?

Salvo la sede del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid, gobernada por el Partido Popular, no hay ningún edificio en esa gran plaza que represente a ninguna de las otras dos esferas de gobierno del país: local o nacional.

Al principio, los medios informativos los describieron así, como jó15mtwiitervenes. Argüían que el motivo por el que allí se hallaban, dispuestos a acampar de modo indefinido, era concreto.

Demandaban, de forma pública y notoria, que el país se gobernase bajo lo que denominan una “Democracia Real”, y no como hasta este momento sucede, donde –dicen– vivimos en una democracia ficticia. “Una democracia robada al pueblo”.

Ayuda a ello que la clase política se muestre profusamente corrupta; que la tasa de paro ronde el 20%, arrojando un saldo de 5 (imposibles) millones de parados; que las listas electorales así como el sistema electoral no satisfagan el gusto de la mayoría, algo a lo que se viene aludiendo desde bastantes años atrás, al ser considerados poco representativos, o ni siquiera eso: representativos.

[bloque1] Las primeras demandas, la base de la reclamación del movimiento autodenominado 15M, se centraron en poder alcanzar una democracia más participativa, de listas abiertas y circunscripción única. Algo que yo apoyo sin ambages.

Cuando siempre se ha acusado a la sociedad civil española de estar dormida y solo despertar al son del fútbol, pero sin levantarse del sillón salvo para celebrar el gol, de repente, una parte de ese conglomerado social, el más débil frente a la crisis económica mundial que azota occidente desde 2007, parece despertar (los jóvenes suman más del 40% del paro).

Lo curioso es la forma en que despierta, a pocos días de unas elecciones municipales y autonómicas (22 de mayo de 2011), dónde lo hacen y contra quién lo hacen.

Los otros movimientos civiles anteriores al 15M

El caso español viene precedido de otra serie de movimientos donde parte de la sociedad civil de diferentes países ha arremetido contra el poder establecido: Islandia, Egipto, Túnez, Grecia… En todos esos lugares el pueblo ha expresado su disconformidad con el destino que tomaban como nación, aunque ninguno es comparable con lo sucedido en España.

En el primer ejemplo, el de Islandia, no deja de sorprender que fuera un solo individuo quien encendiera la espita de la protesta, eso sí, frente al parlamento. Bajo el grito de “Gobierno incompetente”, el cantautor islandés Hörour Torfason, armado con una cacerola, comenzó a gritar esa consigna frente al parlamento de su país.

Más de 10.000 personas le siguieron y apoyaron en Reikiavik, la capital islandesa, cuya población total no supera las 120.000. Pasará a la historia su presidente, el primero del mundo que se enfrenta a un Tribunal como culpable de la situación de su país, también muy distinta del caso español, con un 8% de desempleo, y aún así viviendo una crisis desconocida.

Nadie acudió al Parlamento y eso que está próximo a la Puerta del Sol

Sin embargo, en España, nadie acudió al parlamento, y no queda muy alejado de la Puerta del Sol, por cierto. Ni siquiera se escuchaban voces contra el gobierno que lleva siete años en el poder.

No, en España la protesta es más abstracta. Se habla de “ellos”, de los políticos, de los banqueros, de los poderes ocultos que manejan los mercados, sin que las voces se alcen a demandar, a exigir, a proponer cambios al poder público legalmente establecido, es decir, el actual gobierno del Partido Socialista Obrero Español, al gobierno de España.

Debe transcurrir el tiempo acompañando a los acontecimientos para saber en qué terminará todo esto.

Si acaso se podrán ver logradas algunas de las demandas del 15M; si ese movimiento “espontáneo” acabará tomando raigambre; incluso tendremos, en la práctica, una ocasión para calibrar la fuerza de una parte del pueblo, el grado de organización y vertebración que puede alcanzar ante una situación de estas características.

¿Y quién ganó las elecciones?

Lo que hemos visto es que la participación electoral ese 22 de mayo no daba la razón ni a la abstención, ni al voto en blanco. El Partido Popular ganó las elecciones. Votaron 22 millones, se abstuvieron 11.

El porcentaje de participación, del total del país, fue del 66.23%, mientras que la abstención cayó tres puntos con respecto a las anteriores elecciones. En conclusión, no parece que la mayoría apoye de forma completa o incondicional los postulados del 15M, o la forma de hacerlo. O todo lo que dicen.

Al cierre de este artículo, los acampados aún no han levantado anclas y siguen –quizá algo embarrancados– en el ficticio puerto de Sol, así como en otras plazas de capitales de provincia y pueblos de España. Deciden en este momento qué hacer, ¿una semana más? ¿levantar el campamento? ¿mantenerlo durante el día?…

Los comerciantes de la zona también han expresado su estado de ánimo, cómplice de su estado de cuentas. Parece negativo a todas luces. Algunos medios de comunicación comienzan a hablar de que aquello se está convirtiendo en un circo. Incluso un grupo feminista anunció que se iba -sin irse- porque las noches eran peligrosas para las mujeres.

El instinto sexual de algunos de los acampados no parece estar indignado, más bien parece carecer de dignidad.

Asambleas, grupos y comisiones de trabajo

El campamento ha funcionado siguiendo la fórmula asamblearia, con comisiones y grupos de trabajo. El movimiento ha utilizado las redes sociales de Internet para darse a conocer y aglutinar apoyos. Se han establecido una serie concretas de demandas, una larga lista que conforme aumenta se aleja de lo real, de lo posible.

Parece una broma que entre las demandas planteadas se pueda encontrar el famoso “no les votes” debido a la aprobación de la llamada “Ley Sinde”, que pretendía acabar con las descargas ilegales -a través de Internet- de archivos protegidos por la ley de propiedad intelectual, diciendo que esa ley coarta la libertad.

La quimera, la falta de perspectiva conduce al 15M a pronunciar un discurso cargado de buenas intenciones, pero que no se quedan sino en deseos que para llevar a la práctica necesitan de algo más que buena voluntad, como el “Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural”, o la “Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas”, por citar algunos ejemplos.

Es este último caso, la presión ha alcanzado a la clase política, que no ha tardado en despojarse de algunos privilegios, como los coches oficiales, que de lujo desproporcionado se pasó a algo más grave; por ejemplo que hasta un director de orquesta sinfónica tuviera coche de representación.

En otros casos, las demandas chocan con el statu quo establecido, como en el caso de las SICAV, las llamadas Sociedad de Inversión de Capital Variable, que con descaro favorecen a las grandes fortunas, pero que si se endurecieran las condiciones económicas que las enmarcan en España como propugna el 15M, las grandes fortunas acabarían en Luxemburgo, o similar.

En otras, parecen necesarias, como en la “Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias”.

Sobra decir que hasta ahora, en ningún caso, la voz asamblearia del movimiento insinúa cómo hacerlo. Ni tampoco aparece publicado en Internet, ni en Twitter o en Facebook.

Esos “perroflautas”, como así denominaron de la forma más peyorativa posible al comienzo de esta historia, ese movimiento sin nombres, anónimo pero con el cuerpo hecho y pretendido de una sociedad hastiada, esos “perroflautas”, al poder político le exigen ser competentes al 100%.

Desconozco si entre la multitud de eslóganes inventados al socaire del movimiento se encuentra este: “Quien paga: manda”.

En realidad, sería la frase que mejor sintetizaría su intención. Mientras, el poder observa.


Nota del autor. Párrafo añadido después de la publicación

Justo un día después de la publicación de este artículo, un grupo de un millar de personas acudió a las puertas del Congreso de los Diputados, la cámara baja, el parlamento español, donde se representa la soberanía popular en manos de las actas que ostentan los parlamentarios o diputados.

En el artículo expresaba mi sorpresa ante un hecho objetivo, que la protesta se estuviera dirigiendo en la calle ante un elemento abstracto.

Es más, que la protesta se dirigiera al aire, no se concrete en nombres de personas que ostentan el poder y pueden cambiar las cosas. De ahí el título «revolución abstracta» al movimiento del 15M.

Más sorpresa me causaba que la Puerta del Sol estuviera tan próxima al Congreso de los Diputados, y sin embargo ninguno de los acampados sugiriera acudir al lugar idóneo para que los políticos les escuchara, donde se fraguan las Leyes.

La presencia solo se prolongó durante unas seis horas. No cabe duda que es un paso importante para que la protesta tenga su lógica. Han tardado un mes de darse cuenta, y ni siquiera lo han hecho del todo.

Especial 15 M Artículos sobre el movimiento Indignado y otros

12.05.2012 Se cumple ahora un año desde que se pronunciara por primera vez en España el movimiento Indignado. Difícilmente nadie hubiera podido anticipar que, al igual que en otras latitudes del orbe -Islandia, Moldavia, Egipto…- el movimiento en España fuese a fraguar de la forma que lo hizo, tras una simple concentración que acabó en una acampada que no encuentra precedentes en el país. Extractamos, a continuación, los artículos que publicamos en Actually Notes alrededor del tema.

Sobre el 15M y las redes sociales

¿Qué son los nuevos movimientos sociales?

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