La bella historia de la primera Sirena mitológica

La primera Sirena: Atargatis, diosa de la fertilidad asiria 

Una de las primeras leyendas, si no la primera, sobre el origen de las Sirenas es la trágica historia de la diosa siria Atargatis, conocida después por los antiguos griegos con el menos sonoro nombre de Derceto y llamada como «la gran señora de las tierras del norte de Siria».

Existen varias versiones de lo que le aconteció y de cómo siendo diosa con forma humana terminó con la forma en la imaginamos cómo sería una Sirena, con medio cuerpo de mujer, el tronco, la cabeza y los brazos; y medio con forma de cola de pez.

La historia nos dice que un (mal) día, la diosa mató sin premeditación alguna a su amante. Llena de tristeza e impotencia se arrojó al mar para quitarse la vida, algo que no consiguió porque se convirtió en lo que conocemos como una Sirena, solo sus piernas tornaron esa forma. ¿Por qué? Por que era tan grande su belleza que las aguas no podían ocultarla. ¡Nunca!

Sin embargo, la historia que contaban los antiguos griegos dista bastante de la planteada por los sirios. Una legendaria historia que escribió Diodoro Sículo en la que Derceto fue castigada, nada menso que por Venus, a la que ofendió a Venus. La venganza de la diosa del amor fue enamorarla ciegamente de Caístro, que dedicaba el tiempo en los sacrificios del templo. Derceto y Caístro tuvieron descendencia, una niña a la que llamaron Semíramis.

Venus consideró que el castigo no había sido suficiente y decidió cambiar el juego de amor que sentía Derceto. De tal manera que esta dejaría de estar enamorada de Caístro. Cuando Derceto tomó conciencia de todo lo que había ocurrido, decidió matar al que era su marido y arrojarse al mar para quitarse de enmedio. Pero los dioses le impidieron morir. Al cabo del tiempo, Derceto tomó la forma anfibia siendo así la primera Sirena.

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