Paula Echevarría tiene razón: los extremos son malos

Confundir feminismo y feminazismo

Con permiso de Paula Echevarría voy a opinar sobre un tema que ha alterado a todos esos (y esas) que se dicen feministas y que alzan la voz interpretando a su favor las palabras de aquellas personas que, simplemente, no les gustan. Esos (y esas) que esperan cualquier excusa para golpear verbalmente a quienes les caen mal por la razón más peregrina, solo entendible desde un punto de vista obsesivo y radical. Ellas (y ellos) tienen razón, los demás: no. Y, si la tienen, «espera que le damos la vuelta«.

A vosotras (y vosotros), pues, me dirijo, a quienes hacéis interpretaciones libres de las palabras ajenas a vuestro antojo, para convertirlas en categorías y enhebrar palabras que golpean como un mazo vuestras ínfulas de superioridad infantiloide, poco ilustrada y, siempre, insultante.

«Muchas de las personas que alzan la voz para (supuestamente) defender el feminismo se están convirtiendo en su mejor enemigo».

Paula Echevarría tiene razón en sus palabras e interpretarlas es sencillo. Los extremos son malos, en el equilibrio está la RAZÓN. Y es que, de un tiempo a esta parte, muchas de las personas que alzan la voz para (supuestamente) defender el feminismo se están convirtiendo en su mejor enemigo. Y, Paula Echevarría, tiene razón porque quienes vienen a darnos lecciones de feminismo, incluso mandando callar suelen hacerlo desde posturas simplistas contra el hombre, como género, que no contra el machismo, en una suerte de «el hombre es malo y lleva toda la vida sometiendo a la mujer«, mostrando un desconocimiento profundo de la Historia, de la realidad de las mujeres que en verdad lucharon por la igualdad y de los hombres que las acompañaron;  y de la realidad legal que hoy nos gobierna mal.

A la postre, lo que consiguen es transmutar la esencia del feminismo, entendida como una condición igualitaria y necesaria, en lo se ha venido en llamar «feminazismo», una (mala) suerte de radicalización que, como tal, no augura nada positivo. Son, por ejemplo, esas feminazis, asesoradas por abogados sin escrúpulos, las que se aprovechan de los amplios resquicios que concede la legislación española, con la Ley Integral contra la Violencia de Género, obra del gobierno Zapatero, y que inculpa al hombre con tan solo ser acusado de haber ejercido violencia contra la mujer; a la que no se le piden pruebas más que su testimonio (ver el video bajo estas palabras en el que YOBANA CARRIL explica cómo está la situación a nivel jurídico). Algo, muy serio, falla en la IGUALDAD que propone el legislador.

«Los extremos son malos, en el equilibrio está la RAZÓN»

Una cuestión semántica: feminismo / hembrismo

La cuestión de fondo va más allá de la semántica. Es probable que Paula Echevarría debería haber cambiado la palabra «Feminismo» por la palabra «Hembrismo», aunque también cabe como probable que hubiera dado igual. Agazapados, en las redes sociales, hay demasiado troll esperando la oportunidad de hacer escarnio, siempre desde el anonimato.

Quizá, ahora, muchos de vosotros y vosotras, saldréis de vuestras incómodas existencias para llamarme machista, para solazaros en el insulto. Seguiréis sin haber entendido NADA.

 

 

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