amanecer desde la luna en la tierra
Amanecer desde la luna en la Tierra. Foto NASA

ūüĆē Breve Historia de La Luna

La Luna, Diosa para culturas ancestrales y enigma omnipresente, musa inspiradora de poetas, de relatos románticos y de terror, aullada así por los lobos como por la imaginería más fértil. 

Enigma durante siglos para la Ciencia, la luna nos acompa√Īa en ese extra√Īo viaje por el firmamento sostenidos por la nada aparente.

La vida conocida de la¬†Luna, pareja a la nuestra, est√° trufada por un buen n√ļmero de an√©cdotas, de aciertos y desaciertos y misterios, de historias dentro de la Historia hasta que el hombre alborot√≥, con sus pisadas, el polvo que recubre su suelo, ¬Ņo no?…

Darwin
Charles Darwin

Te puede interesar:

 

La Primera Teoría del nacimiento de la Luna

No es que en Actually Notes tengamos una fijación especial por la familia Darwin, con Charles a la cabeza, objeto de muchos pasajes de nuestra revista, pero es que es una realidad que esta familia se mantuvo en vanguardia de la investigación científica, asombrando al mundo a través de las generaciones, aunque a veces, como es el caso que veremos a continuación, sin demasiado acierto. 

Luna
Cara visible Luna

Tal es así en el tema que nos ocupa, donde George Darwin, hijo del famoso naturalista, fue el creador de la primera teoría referida a la formación de nuestro satélite.

A finales del siglo XIX, George, formul√≥ y ‚Äúdemostr√≥‚ÄĚ su teor√≠a, que ven√≠a a decir que hubo un tiempo en que la Tierra y la¬†Luna¬†formaran un solo astro que giraba a una velocidad¬†vertiginosa, girando sobre s√≠ mismo en apenas tres horas.

La teor√≠a de George Darwin, denominada¬†teor√≠a de Fisi√≥n, se fundamentaba en que la Tierra, al ser un cuerpo que albergaba temperaturas muy elevadas, a fuerza de girar, termin√≥ por deformarse, achat√°ndose en el ecuador hasta que una ‚Äúgota‚ÄĚ de materia se desprendi√≥ elev√°ndose en el espacio.

La imaginaci√≥n del cient√≠fico le llev√≥ a afirmar que el oc√©ano Pac√≠fico, con su forma caracter√≠stica, era la ‚Äúcicatriz‚ÄĚ que qued√≥ tras el desprendimiento.

La Teoría de George Darwin fue seguida por insignes eruditos durante mucho tiempo.

luna

Y aunque hoy sabemos que nuestro planeta sufre una leve pérdida de velocidad, también sabemos que ni albergó la temperatura suficiente para que se desprendiera una parte, ni que pudiera girar a tan alta velocidad.

Otras Teorías de la formación de la Luna: Teoría de la Captura

Fue tras la Segunda Guerra Mundial cuando surgi√≥ la conocida como ‚ÄúTeor√≠a de la Captura‚ÄĚ. Teor√≠a que significaba que tras el nacimiento del Sistema Solar, la¬†Luna, giraba igual que el resto de planetas alrededor del Sol.

En un momento indeterminado (y no explicado por la teoría), la Luna varió su órbita, encontrándose con la de la Tierra, que la atrajo hasta convertirla en su satélite.

Viaje a la luna

Eso sí, la Luna fue acumulando restos dispersos por el espacio que la convirtieron en la esfera que hoy conocemos.

Apolo XII
Apolo XII. Despegue en el viaje a la Luna

Una tercera teor√≠a, denominada de la¬†acreci√≥n, es decir, el crecimiento por adici√≥n de materia, surgi√≥ una d√©cada antes de que el hombre se posara sobre la¬†Luna. Se elucubr√≥ entonces con la posibilidad de que peque√Īos cuerpos que orbitaban alrededor de la¬†Tierra, fueran quedando atrapados y dieran lugar al cabo de mucho tiempo a la formaci√≥n del sat√©lite terrestre.

Como vemos hasta ahora, todas estas teorías estaban basadas más en la imaginación que en la realidad contrastada, esa que es necesaria para convertir en Ciencia lo que no son más que meraselucubraciones.

Por todo ello, no fue hasta que el hombre pisó el satélite cuando se despejaron dudas que se transformaron en certezas.

Los casi¬†cuatrocientos kilos de roca¬†que trajeron las distintas expediciones que el gobierno norteamericano envi√≥ a la¬†Luna, entre los a√Īos 1969 y 1973, confirmaron que, si bien hab√≠a¬†ciertos elementos comunes entre la Tierra¬†y el sat√©lite, se pod√≠a afirmar que la distinta composici√≥n de ambas hac√≠a imposibles las teor√≠as antes expuestas.

Puede que también te interese: 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *