Beethoven: lo que no sabías del músico genial


El libro: Beethoven: angustia y triunfo de Jan Swafford nos cuenta un buen número de curiosidades sobre el genio que fue, como virtuoso pianista y compositor. Sin duda, uno de los más grandes genios de la música de  todos los tiempos.

Se dice que Beethoven era, en su carácter, obstinado y egoísta. También algo dramático, pero amoroso con sus amigos.

De casta le viene… 

Ludwig van Beethoven heredó el nombre y la afición por la música por parte de su abuelo, que fue un músico destacado en su natal Bonn. Curiosamente, Ludwig tuvo un hermano mayor que murió a los seis días de nacer, los padres que habían bautizado con ese nombre: Ludwig, al niño fallecido, no dudó en poner ese nombre a nuestro Ludwig van Beethoven.

El padre de Ludwig, pronto se dio cuenta del genio de su hijo e intentó sacar partido quizá de forma algo exagerada,  obligándolo a practicar frente al piano en horarios demasiado prolongados para que pudiera alcanzar el nivel de genio perseguido.

No es necesario saber matemáticas paras ser un genio

Efectivamente, Beethoven no sabía ni multiplicar ni dividir. Tuvo que dejar la escuela a los once años de edad para ayudar en los ingresos del hogar, lo que, como sabemos, no fue impedimento para sus grandes composiciones. Sabio en la música, lo demás era prescindible, incluso multiplicar o dividir cifras.

Joseph Haydn, maestro de Ludwig van Beethoven

Que sí, el gran Joseph Haydn, considerado como padre de la sinfonía fue uno de los maestros de Beethoven. Se dice que su relación fue algo frustrante sin que trabaran amistad.

Como profesor, Beethoven no gustaba de dar clases a estudiantes mediocres, sus pupilos debían atesorar un gran talento. También se dice que no le importaba dar clase a mujeres, a poder ser jóvenes y atractivas aunque no tuvieran un mínimo talento…

Dedicado a Napoleón 

La sinfonía no. 3, llamada Eroica, Beethoven se la dedicó a Napoleón. Eso sucedió antes de que se sintiera ‘traicionado’ por el Emperador coronado, monarca absoluto, lejos de ser lo que parecía iba a ser: un símbolo de revolución. Incluso, estuvo tentado a mudarse a París.

Beethoven y Mozart

Cuando Beethoven contaba con de diecisiete años de edad actuó para Mozart. No era fácil ni sencillo impresionar a otro genio, ya consolidado como él. Poco trascendió de ese encuentro, poco pero sustancial. No se sabe si es mito o realidad, pero se dice que Mozart salió de la habitación diciendo algo parecido a: “Mantén tus ojos en él, algún día le dará al mundo algo de qué hablar“.

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