Steve Jobs. Biografía autorizada de Walter Isaacson

Dentro de la gran familia de la informática, son muy pocas las compañías que a lo largo de las últimas décadas se han decantado por la fabricación de productos con sistemas integrados de hardware y software. A su vez, me atrevería a decir que, de las que tomaron ese camino, sólo una ha triunfado: Apple.

A comienzos de la década de mil novecientos ochenta, parecía claro que la tendencia era crear los sistemas abiertos, con software compatibles entre distintas marcas.

El triunfo de Microsoft, en la década siguiente, no hizo más que confirmar esa hipótesis. Sin embargo, tanto en los ochenta como en los noventa, la compañía de la manzana se empeñó en seguir su propia filosofía. Esta, en cierto modo, no era más que el reflejo de una personalidad, la de Steve Jobs.

Minucioso hasta la desesperación, amante de la perfección y la belleza, admirador de la sencillez de la Bauhaus, incorformista y testarudo, crítico con los equipos sin personalidad, con lo meramente funcional… Jobs tenía la capacidad suficiente para huir de la realidad imperante –la de los sistemas abiertos y las torres grises-, así como la genialidad como para inventar un mundo paralelo donde crear algo nuevo, algo distinto.

En apenas tres décadas, Steve Jobs fue capaz de revolucionar el mundo de la informática, el cine de animación, la industria de la música y la telefonía móvil. Sin embargo, todas esas puertas abiertas por su genialidad estuvieron a punto de cerrarse en varias ocasiones por culpa de su marcada personalidad y por un carácter cuando menos difícil.
Controlador hasta la exasperación, maniqueo con las personas –las clasificaba en dos tipos: genios y capullos-, insoportable en no pocas ocasiones, maniático hasta límites insospechados… son algunos de los defectos que se le achacan. Rasgos, al fin y al cabo, que pudieron llevar a la ruina varios de sus proyectos, pero que al mismo tiempo los convirtieron en geniales.

Como es lógico, una persona así, alguien con tal interés en controlarlo todo, en ofrecer al consumidor un producto único, completo y cerrado –integrado en él hardware y software-, no podía dejarSteve Jobs suelto un elemento clave de su vida: su biografía. Para esa tarea, Steve Jobs buscó a uno de los mejores: Walter Isaacson. Visto el resultado, parece que el fundador de Apple acertó.

El Genio de Isaacson para escribir la biografia de Steve Jobs

Para escribir sobre un genio, era necesario otro genio. Las biografías sobre Benjamin Franklin y Henry Kissinger convencieron a Jobs de que Isaacson era el hombre adecuado para contar su vida. Un hombre que, además, contaba con la experiencia de haber dirigido, en distintas etapas de su vida, la CNN y la prestigiosa revista Time.

De esta manera, en cuanto le diagnosticaron el cáncer, propuso a Walter Isaacson la tarea de contar su vida sin ningún tipo de condición. Al fin y al cabo, una persona inteligente –Jobs lo era– sabe que si quiere una buena biografía ha de dar libertad al autor. Las críticas que, en no pocas ocasiones, vierte el autor sobre su figura son buena prueba de ello.

Desde su adopción hasta su muerte, Isaacson nos narra los avatares de la vida de Jobs, pero también nos describe su época.

Porque hablar de su obsesión por la filosofía oriental y por la comida vegetariana es, en el fondo, hablar de la contracultura de los años setenta; porque hablar del nacimiento de Apple es hablar, al fin y al cabo, de los primeros años de los ordenadores personales. Porque hablar de Pixar es, no nos engañemos, hablar del comienzo del cine de animación. Y, sobre todo, porque hablar del retorno de Steve Jobs a Apple en 1997 es, en defintiva, contar la historia de la tecnología y la música en la última década y media.

Una obra imprescindible, no sólo para comprender al personaje y la filosofía de su empresa, sino para entender el mundo tecnológico de los últimos treinta años.

Una completa biografía

Nos encontramos así ante una biografía completa, genialmente acabada y bien construida; a la par que amena e interesante. Un trabajo del que, sin duda, Steve Jobs –aunque resulta odioso en algunos fragmentos del libro- estaría orgulloso. En sus páginas el autor profundiza en el carácter del genio, lo rodea y, finalmente, lo deja al desnudo a ojos del lector.

Una obra imprescindible, no sólo para comprender al personaje y la filosofía de su empresa, sino para entender el mundo tecnológico de los últimos treinta años.

Dos reseñas sobre la biografía de Steve Jobs

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