William Shakespeare, las acusaciones de Plagio

Todas esas cosas. dramaturgo, actor, poeta (o algunas de ellas, como más adelante veremos) fue William Shakespeare, a quien aún se considera como a uno de los más grandes dramaturgos del mundo y a quien se le atribuye la autoría –total o parcial– de un total de treinta y ocho obras teatrales y un abundante producción poética

Shakespeare nació en el seno de una familia sin demasiados recursos: era el mayor de ocho hermanos y, por aquel entonces, la tradición le conducía a aprender el oficio del padre, carnicero, porque ser el primogénito le garantizaba ser el heredero continuador del negocio familiar.

Pero el destino quiso que su vida se desarrollara por otros derroteros muy distintos, en todas las vertientes imaginables de un arte incipiente y popular: el teatro

En 1588 dejó su Stratford-on-Avon natal y se desplazó a la capital londinense donde en apenas cuatro años comienza a ser considerado como actor.

Un teatro distinto

En tiempos de Shakespearedurante el reinado de Isabel I, el teatro no se escenificaba aún en salas adecuadas al efecto. Era en los patios de las posadas donde se desarrollaban las representaciones teatrales.

Hasta el año 1576 no se abrió al público la primera sala concebida para el teatro, en Blackfriars.

Al teatro se le consideraba un arte menor. Hasta que con las tragedias de Shakespeare, el público comenzó a darle la calidad artística que se merecía como espectáculo.

Por una serie de circunstancias y ayudado por su protector, el conde de Southampton, entró como accionista de la compañía teatral de los Lord Chamberlain´s Men, transformada con el tiempo en la compañía de los King´s Men.

William Shakespeare, las acusaciones de Plagio
William Shakespeare, las acusaciones de Plagio

Dicha compañía representaba obras teatrales en el Globe Theatre, una sala que acabó siendo propiedad de Shakespeare.

La compañía realizaba giras itinerantes a lo largo de las provincias del Imperio, aunque en muchas ocasiones, debido a las epidemias corrientes que afligían algunos territorios, el espectáculo se establecía en el teatro Globe.

Shakespeare, acusado de plagio

Desde el principio, se ha puesto en tela de juicio la autoría de todas la obras que se atribuyen a William Shakespeare. Por ejemplo, un erudito del siglo XVI, Abel Lefranc, imputó todas las obras teatrales de Shakespeare a la pluma del conde de Derby.

O, por ejemplo, Delia Bacon, en el siglo XIX y tras emprender una serie de serias investigaciones, llegó a la conclusión de que su ascendente, sir Francis Bacon, un afamado filósofo y estadista inglés, era en realidad el autor de las obras de teatro que firmó William Shakespeare.

Otros investigadores, apuntan en otra dirección, afirmando que el creador de parte de las tragedias shakesperianas es Christopher Marlowe, el considerado máximo poeta y dramaturgo inglés hasta la llegada de William y que sin duda influyó en el estilo y en la concepción de las historias que la compañía representaba al público.

Piezas teatrales dominadas por personajes cuyo eje central gira en torno a una gran pasión, pero el destino hostil y, a veces, las desmesuradas ambiciones, suelen conducir a alguno de esos personajes a la catástrofe. Lo curioso es que a todas estas teorías, incluida la de que el autor de algunas tragedias sea su amigo y protector, el conde de Southampton, se les concede crédito.

Por otro lado, las obras teatrales que se le atribuyen: “Romeo y Julieta”, “El sueño de una noche de verano”, “El Rey Lear”, etc. se publicaron de forma póstuma, una vez que Shakespeare murió.

Durante el siglo XVI, en tiempos del escritor, las obras teatrales no tenían la consideración de obras de arte por lo que nunca se llegaban a imprimir, el escenario era el único lugar donde la obra tomaba vida. Por lo que cabe pensar que si bien Shakespeare no era el dueño original de sus obras, sí que pudo ser el autor de versiones de ideas originales de otros.

Francis Meres, un autor contemporáneo de William dejó escrito: “si las musas quisieran aprender inglés, tomarían el estilo diamantino del dulce Shakespeare”.

Los posibles plagios de Shakespeare

Algunos investigadores han recopilado los posibles plagios que la mano de Shakespeare –voluntaria o involuntariamente– perpetró.

>> “Hamlet” (1601) parece estar basado en la “Historia de los daneses”, escrita por un autor llamado Saxo Grammaticus del siglo XIII.

>> El “Rey Lear” (1606) parece provenir de una tragedia en verso blanco de Thomas Sackville.

>> También se considera que la tragedia de los enamorados que William firmó con su apellido, “Romeo y Julieta”, está basada en un relato escrito por Masuccio de Salerno, un autor italiano del siglo XV, obra que Lope de Vega adaptó para el teatro en castellano.

Casi desde el comienzo de su carrera pública, Shakespeare, fue acusado de plagio. La primera mención procede de Robert Green, un autor teatral muy prolífico y muy popular de la época, que sin mencionarle de forma directa le acusa de aprovecharse de ideas ya reflejadas en la literatura.

Se sabe que en aquellos tiempos, el plagio, era una costumbre bastante extendida, en parte porque el periodo histórico en que está enmarcada nuestra mirada al pasado era un tiempo en que el público demandaba lo que se conoce como tragedias sangrientas “blood tragedies” y, además, el público buscaba novedades de forma constante, de ahí que es posible que Shakespeare se viera obligado a adaptar historias que conocía para satisfacer a un público muy exigente con la variedad del espectáculo.

Además, los temas que se representaban en aquellos destartalados patios de las fondas se repetían hasta la saciedad, pues solían tener la misma base argumental.

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Sobre José Carlos Bermejo 320 Artículos
José Carlos Bermejo, Madrid noviembre 1971. Escritor. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, ha colaborado en diferentes medios de comunicación, tradicionales y digitales. Es autor de la novela WILDE ENCADENADO y del libro de relatos RETAZOS DE UN MUNDO IMPERFECTO. + info: josecarlosbermejo.com

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