¿Qué es el flipped learning?

La clase del revés: mi experiencia con flipped learning. La génesis del aprendizaje Flipped se sitúa en 2007, fecha en la que Jonatham Bergmann y Aaron Sams, profesores del Woodland Park en Colorado (EE.UU.), comenzaron a grabar sus lecciones.

El objetivo inicial era facilitar el acceso a la materia a aquellos alumnos que no pudieran acudir al instituto. Sin embargo, con el paso de las semanas, descubrieron que ese método podía abrir nuevas posibilidades a su labor docente.

Ejemplo de clase invertida, flipped learning

La ‘clase invertida’ como método de enseñanza

En concreto, Bergmann y Sams idearon un sistema en que la explicación teórica se traslada a los hogares a través de internet, liberando así el tiempo en el aula para la realización de tareas en grupo, proyectos y otras actividades basadas en la participación activa de los alumnos.

Había nacido la clase invertida o del revés, un fenómeno que se ha ido consolidando en el campo de la educación a lo largo de los últimos años.

Claves del flipped classroom

En el origen del flipped learning encontramos dos cuestiones que, desde hace una década, afectan notablemente a la actividad docente. La primera de ellas es la irrupción de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), y más en concreto la preocupación en torno a cómo deben los profesores hacer uso de esas nuevas herramientas.

En segundo término, se ha de hacer referencia a una realidad evidente: gracias a internet el alumnado cuenta con numerosos de canales de recepción de información.

En ese contexto, la clase tradicional, además de aburrida, les puede parecer una pérdida de tiempo. No se trata únicamente de que la materia no les atraiga, sino que pueden acceder a esa misma información –incluso en formato vídeo- con un solo clic.

En definitiva, el modelo flipped es una de las muchas respuestas que han surgido para hacer frente a los retos educativos y tecnológicos actuales. Una forma de enfrentarse a un nuevo alumnado que demanda soluciones del siglo XXI en su proceso de aprendizaje.

La experiencia flipped learning de Carlos González. motivos que me llevaron a utilizarlo

Una vez descrito brevemente el modelo educativo de la clase al revés, procederé al desarrollo de mi experiencia como docente.

Me centraré en tres aspectos: los motivos que me llevaron al flipped learning, los instrumentos utilizados en ese camino y los resultados tras dos trimestres de experiencia.

Después de varios años como docente, llegué a la conclusión de que las clases de historiaresultaban pesadas para mis alumnos; demasiado teóricas y con una gran cantidad de nombres, procesos y fechas difíciles de asimilar en una sesión de cincuenta minutos.

Además, la necesidad de terminar el temario previsto me impedía realizar actividades complementarias que, a mi juicio, resultaban necesarias para afianzar los contenidos.

La decisión de cambiar mi método de enseñanza llegó a finales de 2015. Me pareció acertado “despejar” la lección teórica fuera del aula mediante explicaciones a través de YouTube.

De esta manera, podría liberar las tres sesiones semanales y aprovecharlas para esas prácticas que la falta de tiempo nunca me había permitido llevar a término. A partir de entonces mi canal se convirtió en el lugar donde explicaba y el aula en el ámbito de trabajo individual y grupal.

Al respecto, es necesario aclarar que por entonces no había oído hablar del flipped learning; llegué a este sistema de manera natural. Fue después cuando empecé a leer sobre ese método y a descubrir que muchos docentes llevaban tiempo trabajando así.

El hecho de que convirtiera mi aula en una clase del revés de manera intuitiva, dice mucho a favor del flipped learning.

Desde mi punto de vista, es una consecuencia lógica del interés por mejorar en tu profesión y la necesidad de aprovechar los medios que la tecnología pone a nuestra disposición.

Los retos del flipped learning

Como docente que practica desde hace unos meses el sistema del aula invertida, me enfrento habitualmente a dos retos: la grabación de los vídeos y la necesidad de llenar el tiempo de clase del que ahora dispongo. En el primero de esos aspectos me he basado en tres herramientas: Prezi como base de mis presentaciones, iMovie como software para la edición y YouTube como canal de difusión.

A la hora de programar las sesiones en el aula he tendido a combinar prácticas tan dispares como la realización de proyectos, la gamificación a través de un trivial de historia medieval, representaciones teatrales, actividades de aprendizaje vivencial o clases dedicadas a Quizlet, Educanon o Kahoot en la sala de informática.

Conclusiones sobre su uso en Youtube

En el momento de escribir estas líneas, puedo decir que los resultados han sido satisfactorios. La actitud de la mayor parte de mis alumnos ha cambiado, y sus resultados académicos han mejorado. Al ser parte activa de la clase, esta les resulta más amena y les sirve para asentar los conceptos que aparecen en los vídeos y en el libro de texto.

A todo esto hemos de añadir una última ventaja que tiene que ver con la diversidad y el distinto ritmo de aprendizaje de los estudiantes.

Muchas veces los profesores nos quejamos de lo difícil que es explicar la lección y atender, al mismo tiempo, las necesidades de nuestros alumnos. Pues bien, el hecho de “despejar” la teoría a YouTube ha transformado mi rol en el aula.

He dejado de ser el centro de atención, el elemento activo, para pasar a ser una figura que va de mesa en mesa resolviendo dudas mientras ellos trabajan. Eso me permite personalizar un poco más mi labor docente, al tiempo que me da pistas sobre las dificultades a las que se enfrenta cada estudiante.

Dos buenos ejemplos de flipped learning

 

Sobre Carlos Gonzalez 19 Artículos
Pontevedra, 1984. Licenciado en Historia por la Universidad de Valladolid y Diplomado en Ciencias Políticas por la UNED. Profesor de Educación Secundaria, habiendo concluido su tesis doctoral sobre la Historia de la Transición. Autor del libro Salvador Sanchez-Teran: un político de la transición.

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