The Ripper, una novela policiaca que confirma la buena salud del género.
The Ripper, una novela policiaca que confirma la buena salud del género.

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 Autores de novelas policiacas

La novela policiaca goza de una estupenda salud en el complejo y amplio mundo de los lectores de género. Desde tiempos pretéritos así sucede, pues las buenas novelas de intriga presentan sobrados alicientes para mantener al lector con la tensión por descubrir las tramas que se desarrollan página tras página.

De los autores de las mejores novelas policiacas actuales encontramos a nombres ya consagrados y premiados, tanto en el ámbito hispano con Dolores Redondo, Lorenzo Silva o Carmelo Anaya, como en el internacional; y más lejanamente en el tiempo con Agatha Christie y sus inolvidables Hercules Poirot o Miss Marple, pasando por Maigret de Georges Simenon, o el inefable Sherlock Holmes de Conan Doyle, del que muchos creen que realmente existió.

¿Quién fue Edgar Allan Poe?… uno de los primeros

Es reconocido casi unánimemente que fue el genial autor de Boston uno de los primeros, y el más brillante, en establecer las formas y modelos narrativos de los géneros policiaco y del misterio.

Estamos hablando de lugares comunes como el policía incompetente, el investigador brillante y algo excéntrico, el colaborador fiel, el narrador ingenuo, las habitaciones cerradas donde se producen asesinatos y un estilo directo y expositivo.

La trilogía Dupin

Todos esos modelos se hallan en La trilogía Dupin, con la cual llegó Edgar Allan Poe a sus más altas cotas dentro del género policiaco o detectivesco. Esta trilogía, situada en Paris, gira en torno a víctimas femeninas y al consiguiente intento de restaurar el orden.

Los crímenes de la calle Morgue

La trilogía se compone de los siguientes tres cuentos, cada uno de los cuales se introduce a través de una cita significativa: Primeramente Los crímenes de la calle Morgue, escrito en 1841, cuenta la historia del brutal asesinato de Madame l»Espanaye y su hija Mademoiselle Camilla, cometido en una habitación cerrada de su propia casa, sita en la calle Morgue.

Y mientras la policía se muestra desconcertada por el extraño suceso, el detective aficionado Dupin logra exculpar al principal acusado, Adolphe Lebon, en un final espectacular y sorpresivo en el que deduce que el responsable de los crímenes no es, bajo ninguna circunstancia, un humano.

El misterio de Marie Rogêt

En segundo lugar El misterio de Marie Rogêt, publicado en el año 1843, está basado en la desaparición verídica (y que quedó sin resolver) de la bella Mary Rogers en Nueva York.

Sherlock Holmes

En la ficción, Poe lo ambienta en Paris, afrancesando el nombre de la víctima, la cual desaparece y reaparece misteriosamente en varias ocasiones hasta que aparece, ahora de forma definitiva, flotando sobre el río con evidentes signos de violencia. Mientras la popularidad del caso aumenta, la policía ofrece elevadas recompensas al tiempo que efectúa algunas detenciones a la postre infructuosas.

La prensa, por su parte, no deja de elucubrar en distintas direcciones a cada cual más improbable: dudando de la verdadera identidad del cadáver, de la relación de la víctima con su novio, el cual se suicida, de la veracidad de los testimonios que la vieron por última vez…

De entre toda esa confusión, logra finalmente Dupin establecer una lógica aproximación al autor del crimen, lo que hoy llamaríamos un perfil del asesino, en lo que es un final abierto a la imaginación del lector.

La carta robada

Muy lógico si tenemos en cuenta que se basaba en un crimen real y pendiente de resolución. Y en tercer lugar La carta robada, escrito un año después del anterior, en 1844.

En este último cuento, el más breve de la Trilogía protagonizada por el detective o «Auguste Dupin» Dupin, la trama da comienzo cuando el Prefecto de la Policía de París encomienda a Dupin y a su amigo (de nuevo el narrador innominado) la misión de resolver el misterio de una carta robada de las habitaciones del Palacio Real, cuyo contenido, en caso de divulgación, afectaría a un destacado miembro de la aristocracia.

A pesar de que el Prefecto sabe que fue un ministro el autor del robo, se muestra incapaz de hallar la principal prueba, es decir, la carta.

Finalmente y ante la inutilidad policial, Dupin acepta la recompensa y resuelve el caso de forma brillante, explicando de paso todos los razonamientos lógicos de los que se sirvió para averiguar el escondite, así como del sesudo análisis de la psicología del delincuente.

Por desgracia, algunos editores publican ediciones de Poe en el que incluyen uno o dos cuentos de La trilogía distorsionando de ese modo tan torpe la lectura de las tres obritas en su orden correcto.

Como ya se ha visto, el protagonista de La trilogía es C. Auguste Dupin, auténtico precursor de otros investigadores del género como Sherlock Holmes, Rouletabille (del que se habla en el anterior artículo El misterio del cuarto amarillo) y Hércules Poirot. Más allá de la ficción, los historiadores de la literatura aseguran que Dupin fue un adelantado a su tiempo y, por tanto, un personaje extraño para los contemporáneos de Poe.

Edgar Allan Poe
Edgar Allan Poe

La mayoría de sus lectores asimilaba las metódicas investigaciones de Dupin como propias de un abogado criminalista experto, es decir, en una época en la que se consideraba una ciencia la frenología (la disciplina que asocia los rasgos de la personalidad con la forma del cráneo) no existía ningún policía especializado en homicidios ni ningún policía con un método racional de investigación más allá de su intuición y experiencia.

Solamente el genio creador de Poe supo verlo, tan es así que solamente cinco años después de la publicación de Los crímenes de la calle Morgue se fundó en Boston la primera agencia de detectives americana.

Auguste Dupin, al que muchos estudiosos se empeñan en identificar con el propio autor, es un joven caballero de buena familia, aunque venida a menos, que reside en la parisina Faubourg Saint-Germain.

Solitario y extraño, su principal entretenimiento es la lectura y divagar por las oscuras y polvorientas librerías de Paris. El narrador, por su parte, es un personaje innominado, lo cual favorece la identificación con el lector, amigo de Dupin al que describe como una personalidad compleja, de una inteligencia que navega dubitativa entre la brillantez y la enfermedad. Todo un romántico.

En definitiva, en La trilogía de Poe el lector moderno no puede dejar de admirar su capacidad inventiva, su originalidad, su inteligencia racional y su lógica decimonónica.

Nuestra recomendación en la novela policiaca actual.
The Ripper: Una novela de Carmelo Anaya.

Parece que Jack el Destripador ha vuelto con el mismo instinto asesino que asoló el barrio londinense de Whitechapel en el lejano 1888. El comisario Carrillo, cada vez más desmoralizado y sin ninguna pista, al pie de la locura en su desesperado intento por atrapar al asesino y evitar más crímenes inicia un itinerario aterrador que se convierte en un laberinto de sexo, locura y muerte. Lo puedes encontrar en Amazon
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Daniel Garcia

Daniel García García. Nacido en Vitoria, aunque castellano de adopción, se licenció en la Universidad de Valladolid en las ramas de Historia y Literatura Comparada y Teoría Literaria. Actualmente trabaja en la Universidad de Sevilla.

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