El experimento de Asch (1951)

El experimento de Asch fue un experimento de psicología social realizado por Solomon Asch en la Universidad de Yale en 1951.

El experimento demostró que las personas estamos dispuestas a conformar nuestras respuestas según opinen los demás, la mayoría, incluso cuando sabemos que dichas respuestas están equivocadas.

¿Estamos dispuestos a conformar las respuestas a las de los demás?

En el experimento, a los participantes se les presentó una imagen en la que se veían varias líneas. A continuación, se les pidió que indicaran qué línea era más larga que las demás.

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Todos los participantes, excepto uno, eran “actores” que habían sido instruidos para dar una respuesta incorrecta. Curiosamente, la mayoría de los participantes que no eran “actores”, se dejaron llevar por la opinión de la mayoría y dieron la respuesta incorrecta.


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Los resultados del experimento de Asch fueron sorprendentes para los psicólogos y sociólogos de la época, y para los de ahora. Demostraron que la presión social puede ser muy poderosa y que las personas están dispuestas a renunciar a sus propios juicios para encajar con los demás.

Ahora, pregúntate: ¿Te dejas arrastrar en las redes sociales? ¿Estás esperando la respuesta que desearías escuchar? ¿Te sientes mejor al verte reforzado por el grupo? De ser así, tienes un problema, porque te falta crítica. ¿No crees? Y tu voto, en elecciones, vale igual que el mio.


Se confirman los malos presagios

El experimento de Asch ha sido replicado muchas veces desde entonces y sus resultados han sido confirmados. La prueba ha sido utilizada para explicar una variedad de fenómenos sociales, incluyendo el conformismo, la obediencia a la autoridad y el comportamiento grupal.

Aquí un ejemplo de comportamiento grupal

El experimento de Asch también ha sido criticado por algunos por ser poco ético. Los participantes fueron engañados para creer que estaban participando en una investigación sobre la percepción visual, cuando en realidad estaban siendo sometidos a un experimento sobre la conformidad. Algunos críticos argumentan que este engaño fue innecesario y que podría haber tenido un impacto negativo en los participantes.

A pesar de las críticas, el experimento de Asch sigue siendo un experimento clásico en la psicología social. Sus resultados han sido fundamentales para nuestra comprensión de la influencia social.

Detalles sobre el experimento de Asch:

  • El experimento se llevó a cabo con 123 estudiantes varones de la Universidad de Yale.
  • Los participantes fueron divididos en grupos de 7. En cada grupo, había un participante real y seis actores que habían sido instruidos para dar la respuesta incorrecta.
  • El experimento se llevó a cabo en 18 rondas. En cada ronda, se les mostró a los participantes dos líneas de diferentes longitudes. Se les pidió que indicaran qué línea era más larga que la otra.
  • En las dos primeras rondas, todos los participantes, incluidos los actores, dieron la respuesta correcta. En las siguientes 16 rondas, los actores dieron la respuesta incorrecta en unánime.
  • El 72% de los participantes se conformaron con la respuesta incorrecta de los actores al menos una vez.
  • Los resultados del experimento de Asch demostraron que la presión social puede ser muy poderosa y que las personas están dispuestas a renunciar a sus propios juicios para encajar con los demás.

Ejemplos de cómo los resultados del experimento de Asch se han aplicado al mundo real:

  • En el mercado, las personas pueden ser influenciadas por las opiniones de los demás sobre un producto o servicio. Esto puede llevar a que las personas compren productos que no necesitan o que no son los mejores para ellas.
  • En la política, las personas pueden ser influenciadas por las opiniones de los demás sobre un candidato o un partido político. Esto puede llevar a que las personas voten por candidatos que no representan sus intereses.

Los resultados del experimento de Asch nos recuerdan que la presión social puede ser una fuerza poderosa. Es importante ser conscientes de esta fuerza y ​​ser críticos con las opiniones de los demás.

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José Carlos Bermejo
José Carlos Bermejo. Madrid, noviembre 1971. Escritor. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, ha colaborado en diferentes medios de comunicación, tradicionales y digitales y trabajado como técnico y responsable de comunicación para más de un ayuntamiento español. Es autor de las novelas WILDE ENCADENADO (prólogo Luis Antonio de Villena), y del thriller Li es un INFINITO de secretos. También de los libros de relatos Retazos de un mundo IMperfecto y Retazos de un mundo INcoherente, ambos traducidos al inglés, al portugués y al italiano. + info: www.josecarlosbermejo.com redaccion@actuallynotes.com

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