Napoleón cruzando los Alpes: entre el arte y la propaganda

Napoleón cruzando los Alpes: entre el arte y la propaganda
Napoleón cruzando los Alpes: entre el arte y la propaganda

El cuadro del artista neoclásico Jacques-Louis David ‘Napoleon cruzando los Alpes’ navega, para el curso de la Historia, entre el arte y la propaganda, como la práctica totalidad de las pinturas referidas a reyes, dictadores y mandatarios de la época y siglos siguientes, cuando no había fotografía ni otros medios que permitieran perpetuar su imagen para la posteridad; que hubiera un testigo de lo ‘grandes’ que fueron.

‘Napoleon cruzando los Alpes’ es una pintura de la que constan 5 versiones diferentes, para algunos es exagerada, cargada de una acción desmesurada, de demasiado suspense. Pero, suponemos, es lo que quería Napoleón: una imagen que hablara de su poder, de su prestigio, por encima del bien, del mal y de la propia Historia.

Para otros es el comienzo del final de la carrera de David, antes de que se convirtiera oficialmente en artista de Napoleón. Aunque muchos le tachan de lacayo. Sin embargo, lo que se podría decir de este Napoleón que cruza los Alpes, es que es, sin duda, el retrato más famoso de Napoleón Bonaparte que se haya pintado.

Napoleón cruzando los Alpes. Primera Versión

Napoleón cruzando los Alpes. Primera Versión
Napoleón cruzando los Alpes. Primera Versión

Se dice que la última versión del cuadro fue pintado en apenas cuatro meses, aunque la ‘serie’ le llevara a trabajar sobre el lienzo desde 1801 hasta 1805.

Después de una década de terror e incertidumbre tras la Revolución Francesa, el país estaba emergiendo como una gran potencia una vez más. En el corazón de este resurgimiento, por supuesto, estaba el general Napoleón Bonaparte quien, en 1799, organizó un levantamiento contra el gobierno revolucionario, se instaló como Primer Cónsul y se convirtió efectivamente en el hombre más poderoso de Francia, para autoproclamarse,  pocos años después como Emperador.
En mayo de 1800 dirigió a sus tropas a través de los Alpes en una campaña militar contra los austriacos que terminó con su derrota en junio en la batalla de Marengo. Es este logro lo que conmemora la pintura.

Napoleón cruzando los Alpes. Segunda Versión

Napoleón cruzando los Alpes. Segunda Versión
Napoleón cruzando los Alpes. Segunda Versión

Napoleón no fue un buen modelo para que David trabajara en la ejecución de la pintura. Napoleón le dijo algo así como: “Nadie sabe si los retratos de los grandes hombres se parecen a ellos, es suficiente que su genio viva allí“. Todo de lo que David tuvo que trabajar fue un retrato anterior y el uniforme que Napoleón había utilizado en la Batalla de Marengo.

Fue uno de los hijos de David quien, al parecer, lo reemplazó. Esto probablemente explica el físico juvenil de la figura del Emperador porque no era tan joven en aquel momento.

Napoleón cruzando los Alpes. Versión definitiva 

Napoleón cruzando los Alpes. Versión definitiva 
Napoleón cruzando los Alpes. Versión definitiva

Napoleón, sin embargo, ayudó algo en el proceso de elaboración del cuadro. Él fue quien aportó la idea de que el retrato fuera un retrato ecuestre: “calme sur un cheval fougueux” (calma en un caballo de fuego), fueron las instrucciones escuetas que le ofreció al artista.

Lo más curioso del caso es que no condujo realmente a sus tropas a través de los Alpes

Jacques-Louis David obedeció. Después de todo, qué mejor manera de demostrar la capacidad de Napoleón para exhibir su  poder que esa noble y batalladora compostura.

Lo más curioso del caso es que no condujo realmente a sus tropas a través de los Alpes, sino que los siguió un par de días después.

Como muchos retratos ecuestres, un género favorecido por la realeza, como decíamos al comienzo, ‘Napoleón Cruzando los Alpes’ es algo más que un retrato del reflejo de su autoridad. En la versión final, Napoleón se nos presenta a horcajadas en un semental árabe. Ante él, a su izquierda, vemos una montaña, mientras que en el fondo, oscurecidas en gran parte por las rocas, las tropas francesas arrastran un gran canon y, más allá de la línea, hondea al viento la bandera tricolor nacional de Francia, sobre un cielo plomizo que realza la figura del protagonista.

Napoleón cruzando los Alpes. Versión de Paul Delaroche. Más realismo y más propaganda si cabe

Napoleón cruzando los Alpes. Versión de Paul Delaroche
Napoleón cruzando los Alpes. Versión de Paul Delaroche

Tiempo después, en 1848, un gran coleccionista de obras de Arte, en concreto de la figura de Napoleón, Arthur George, tercer Conde de Onslow, visitaba el Museo Louvre de París con el pintor Paul Delaroche a quien comentó la falta de realismo y verosimilitud del cuadro de David. Tuvo un momento de inspiración y encargó a Delarouche que llevara a cabo una versión más exacta que representara a Napoleón en ese viaje hacia la guerra. Por supuesto, el cuadro es distinto. En primer lugar porque no queda nada claro que ese viaje por los Alpes suponga que acompaña a sus tropas. Puede representar los días de diferencia que supusieron la fría ‘diáspora‘. En segundo lugar porque su gesto no pretende exhibir la grandilocuencia del de David, ni la soberbia, ni esa mirada del General que sabe dirigir o gobernar a su país y a su ejército. Subido a una mula no a un bello caballo árabe. Pero Napoleón había muerto en su exilio de la Isla de Santa Elena veinte años antes. De haber estado vivo habría escupido a Arthur George, a Paul Delaroche y hasta la pobre mula. Casi seguro.


Te va a interesar:

El Pene de Napoleón… y el de Rasputín

Máscaras Mortuorias. Diez retratos de la muerte para la Historia

 

Sobre José Carlos Bermejo 320 Artículos
José Carlos Bermejo, Madrid noviembre 1971. Escritor. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, ha colaborado en diferentes medios de comunicación, tradicionales y digitales. Es autor de la novela WILDE ENCADENADO y del libro de relatos RETAZOS DE UN MUNDO IMPERFECTO. + info: josecarlosbermejo.com

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*