ūüĎł Cristina de Noruega: la princesa que vino del Norte ūüíĀ

Existe una leyenda que atraviesa los campos de Castilla desde la época medieval, que habla de una princesa que vino desde la lejana Noruega para morir de melancolía en la recientemente reconquistada Sevilla. 

Su nombre fue¬†Cristina H√°konsdatter,¬†Cristina de Noruega, hija del rey Haakon IV de Noruega y la Cr√≥nica de Alfonso X, fuente principal de la posterior leyenda sobre su figura, nos cuenta lo siguiente acerca de esta misteriosa princesa…

Cristina de Noruega

…Que vino a casar a Castilla desde los misteriosos pa√≠ses del Norte: que¬†Alfonso X “el Sabio“, estando descontento porque su esposa, Violante de Arag√≥n, hija de Jaime I el Conquistador, no le daba herederos para su trono tras a√Īos de matrimonio, decidi√≥ repudiarla y buscar¬†una nueva esposa que le pudiera dar descendientes.

Teniendo esto en mente, envi√≥ una embajada a la corte de Noruega¬†para pedir la mano de la √ļnica hija de Haakon IV el Viejo, la¬†princesa Cristina, c√©lebre en toda Europa por su belleza y virtud, buscando la fertilidad que se cre√≠a en la √©poca que pose√≠an las mujeres escandinavas.

El rey Haakon, halagado por la alianza que el rey Alfonso le ofrecía, ratificó el matrimonio y envió a su hija a la corte castellana para que se celebrase la boda, pero, cuando llegó a Castilla, saltó la noticia de que la reina Violante estaba embarazada, por lo que desaparecía la razón por la que Alfonso quería repudiarla. El soberano no quería perder la alianza noruega y ofreció a la princesa Cristina la mano de uno de sus cuatro hermanos, eligiendo ella el que más la complaciese.
enamorada secretamente del rey la princesa noruega y a√Īorando su patria, muri√≥ de supuesta melancol√≠a cuatro a√Īos despu√©s
Eligi√≥ Cristina al¬†infante don Felipe, que fuera arzobispo de Sevilla y, como hab√≠a sido acordado, se casaron, yendo el matrimonio a vivir a Sevilla tras los esponsales pero, enamorada secretamente del rey la princesa noruega y a√Īorando su patria,¬†muri√≥ de supuesta melancol√≠a cuatro a√Īos despu√©s. Fue enterrada en el claustro de la colegiata de San Cosme y San Dami√°n de Covarrubias.

Durante mucho tiempo, perdida su estela en la noche de los tiempos, se crey√≥ que la princesa era s√≥lo una invenci√≥n procedente del romance castellano, pero en alg√ļn lugar entre esta leyenda y la realidad hist√≥rica reside la verdad de este personaje, cuya vida se encuentra intr√≠nsecamente relacionada con uno de los acontecimientos m√°s importantes de la historia universal y de Espa√Īa medieval.

¬ŅPor qu√© el rey castellano, tan alejado de Noruega, ten√≠a la necesidad de acordar una alianza matrimonial con Haakon IV?

El emperador Conrado IV hab√≠a muerto en 1254, dejando solamente a un ni√Īo de corta edad, Conradino.

En el contexto del llamado Gran Interregno del Imperio, se le ofreci√≥ la corona alemana al rey Alfonso X de Castilla como miembro de una rama colateral de la dinast√≠a imperial de los Staufen, al ser hijo de Beatriz de Suabia y nieto del rey de los Romanos Felipe de Suabia, por parte de la rep√ļblica gibelina de Pisa, que Alfonso acept√≥ sin apenas dudar en marzo de 1256. Pero no era el √ļnico candidato y su m√°s poderoso rival era Ricardo de Cornualles, hermano de Enrique III de Inglaterra y cu√Īado del otrora emperador Federico II.

Alfonso X se proclam√≥ rey de los romanos y emperador electo alz√°ndose como palad√≠n de los gibelinos, mientras su rival hac√≠a lo propio como l√≠der de los g√ľelfos. El rey castellano necesitaba apoyos internacionales para conseguir hacerse con el control total, √ļnico y efectivo del Imperio, lo que pod√≠a pasar por conseguir el apoyo de la potencia b√°ltica m√°s poderosa de la √©poca, es decir, por una alianza con el rey Haakon IV de Noruega.

As√≠, dentro de este contexto pol√≠tico, en el a√Īo 1256 se sellar√≠a el compromiso de la¬†princesa Cristina¬†con uno de los hermanos del soberano a su elecci√≥n, no con el propio rey como dice equivocadamente la leyenda, pues el matrimonio de Alfonso X y Violante de Arag√≥n ya hab√≠a tenido, en el momento de estas negociaciones, al menos tres frutos (Berenguela, nacida en 1253; Beatriz, en 1254; el heredero, Fernando, en 1255, y quiz√° tendr√≠an tambi√©n a Leonor, cuya fecha de nacimiento se sit√ļa en torno a 1256).

Con este acuerdo, ambos conseguían un importante apoyo que siempre dependería de la elección del rey Alfonso como emperador lo que, al no llegar nunca a producirse finalmente, hizo que las relaciones entre ambos reinos se cortaran durante varios siglos tras la elección definitiva como emperador de Rodolfo I de Habsburgo.

Poco ten√≠a que decir la¬†princesa Cristina, como el resto de las princesas de su √©poca, ante un pacto pol√≠tico firmado y sellado, por lo que Cristina parte a Castilla¬†Poco ten√≠a que decir la princesa Cristina, como el resto de las princesas de su √©poca, ante un pacto pol√≠tico firmado y selladoen el a√Īo 1257 con una lujosa dote y acompa√Īada por m√°s de cien nobles y doncellas. Durante su viaje, la princesa pasa por Francia y luego por Arag√≥n, donde se encuentra con el rey Jaime I el Conquistador.

El rey Jaime, entonces ya viudo de la reina Violante de Hungría, parece ser que se enamoró de la joven princesa de Noruega y mandó posteriormente una carta a su yerno Alfonso y a la misma princesa pidiendo que le concedieran a él su mano en vez de a uno de los hermanos del rey castellano, pero no se aceptó su ofrecimiento. Cristina llega finalmente a Palencia, donde fue recibida por el propio Alfonso X, con el que acude a Valladolid para elegir, entre todos los hermanos del rey, aquel que más le gustara.

En el momento de la llegada de la¬†princesa Cristina¬†a Valladolid, Alfonso tiene cuatro hermanos solteros entre los cuales la princesa (siempre con la aquiescencia del consejo que su padre ha hecho que la acompa√Īara a Castilla) puede elegir.

Son estos los infantes Federico, el mayor de todos ellos, Enrique, que había llegado a rebelarse contra su hermano, por lo que su elección era desaconsejable, Sancho, arzobispo electo de Toledo, y Felipe, que había sido arzobispo electo de Sevilla y abad de Covarrubias, el menor de todos. Parece que Alfonso X sentía predilección por su hermano más joven, Felipe y, fuera por esta razón o por cualquier otra, fue éste finalmente el elegido por la princesa Cristina y su consejo. El matrimonio se celebró finalmente en Valladolid el día 31 de marzo de 1258.

El matrimonio se trasladó al palacio de Biorraguel en Sevilla. Poco más se sabe de ella; su vida debió ser solitaria, porque no se tienen referencias de que visitara la corte con asiduidad, siendo muy probablemente la barrera idiomática un problema al principio de su llegada.

Su nuevo marido pasaba la mayor√≠a de su tiempo cazando o en la citada corte de Alfonso X, que pasaba largos periodos en la ciudad reconquistada por el rey Santo. Adem√°s, se tiene noticias de que Cristina hizo prometer a su marido que construir√≠a una capilla o iglesia en honor a San Olav, el rey evangelizador de Noruega, pero no pudo ver cumplido este deseo en vida. Sin embargo, en el a√Īo 2011, la fundaci√≥n Cristina de Noruega inaugur√≥ en Covarrubias una capilla dedicada a san Olav, cumpliendo el deseo que hab√≠a expresado la princesa casi 800 a√Īos antes.

Pero su vida se extingui√≥ casi tan r√°pido como el acuerdo entre su padre y su cu√Īado; la¬†princesa Cristina¬†muri√≥ pocos a√Īos despu√©s sin dejar descendencia de su marido Felipe, sin que sepamos la fecha exacta de su deceso ni donde ocurri√≥, aunque presumiblemente fue en Sevilla, ya que ese era el lugar habitual de su residencia y la fecha ser√≠a siempre anterior a 1269, cuando su marido ya aparece casado en segundas nupcias.

Su cuerpo fue enterrado en la colegiata de San Cosme y San Dami√°n de Covarrubias; los expertos apuntan como posible causa de su muerte la de una meningitis por una receta que apareci√≥ en su tumba durante la exhumaci√≥n de su cad√°ver en 1952, pero nada se sabe m√°s all√° del hecho de que no fue, como la leyenda se empe√Ī√≥ en difundir, una muerte por melancol√≠a por la decepci√≥n que supuso no casarse con el rey.

Su memoria pronto se perdió y solo quedó presencia de ella en los romances desde los que entraría en la leyenda, que habla de una princesa de cuento de hadas que murió de melancolía en espera de un rey que nunca estuvo destinado para ella.

Una princesa de leyenda rom√°ntica que un d√≠a, en su tiempo, en su espacio y en sus sue√Īos, fue real y cuyo recuerdo sigue vivo, aunque dormido, en una estatua y un sepulcro olvidados en el centro de los campos de Castilla, quiz√° so√Īando la Noruega que hace m√°s setecientos a√Īos dej√≥ atr√°s.


Para saber más: 

-Las principales fuentes que hablan de la princesa son la Crónica de Alfonso X el Sabio (la edición más reciente es la de Manuel González Jiménez, editada por la Real Academia de Alfonso X el Sabio en 1998) y la saga del rey Haakon de Sturla Thordansen, que cuenta con una traducción al inglés con el título The Hacon Saga (traducida por sir G. W. Dasent, Llanerch press, 1997). La primera proporciona datos sobre la alianza matrimonial y la vida de la princesa en Castilla desde el punto de vista de la corte de Alfonso X, mientras que la segunda habla de todo ello desde el prisma de la corte originaria de la princesa.

-La historia de la princesa ha protagonizado varios trabajos de ficci√≥n entre los que destacan la obra de Juan Arroyo Conde titulada ‘Kristina, la flor de Noruega’ y la de Espido Freire, bajo el t√≠tulo de ‘La flor del norte’. Sobre su historia real, Juan Balans√≥ le dedic√≥ un cap√≠tulo de su conocido libro ‘Las alhajas exportadas’ y, si se desea obtener m√°s informaci√≥n, se puede acudir ya a revistas y art√≠culos especializados, como el de Miguel √Āngel N√ļ√Īez Beltr√°n “Cristina de Noruega y Felipe de Castilla: un matrimonio de alianza pol√≠tica en la Europa medieval” (Anuario de Hesp√©rides, 17-18, a√Īo 2009-2010, pp. 127-136) y el art√≠culo de Rufino Vargas Blanco En el s√©ptimo centenario de la boda de una infanta de Noruega con un infante de Castilla. En torno a esta boda y al sepulcro de la infanta. Un acto conmemorativo que ha tenido resonancia internacional (Burgos, Instituto Fern√°n Gonz√°lez, 1958. Se puede consultar¬†aqu√≠:


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