Cosas que has de tener muy en cuenta antes de traducir un documento oficial

Dice el traductor Marco Díaz en su blog, que «traducir documentos oficiales a veces puede ser desconcertante». Y, así es.

Por que traducir cualquier texto es complicado, pero cuando se trata de documentos oficiales como un certificado de nacimiento, de matrimonio, o aquello relacionado con los antecedentes penales, aún es más difícil acertar con exactitud en los elementos más delicados de este tipo de documentos que pueden determinar nuestra vida, aunque suene algo grandilocuente, lo es. Ya que, en muchas ocasiones esa documentación puede sernos requerida para cubrir un puesto de trabajo, por ejemplo.

De hecho, hay documentos como la Embassy Legalization (Legalización de la Embajada), que debe usarse para legalizar documentos extranjeros emitidos por países que no pertenecen a la Convención de La Haya. En este caso, el documento generalmente necesita ser legalizado en dos países, donde se emitió y dónde se utilizará. Por ello, será necesaria una traducción que no contenga errores, dada su importancia. También hay documentos, como el denominado Apostilla destinado a cualquier país que pertenece a la Convención de La Haya, teniendo efectos legales en cualquier otro.

¿Qué es un documento oficial?

Como bien apunta Díaz en su artículo, lo primero que hay que saber es qué es un documento oficial.

En esta sentido y según el Black’s Law Dictionary, un documento público u oficial es un documento emitido o publicado por un cuerpo político o relacionado con negocios públicos.

De ahí que, aunque vamos a recoger algunas de las cuestiones a tener en cuenta cuando nos enfrentamos a la traducción de cualquier documento oficial o público, lo recomendable es que nos pongamos en manos de agencias de traducción profesionales, que cuentan con experiencia y titulación doble: legal y del idioma a que debe ser traducido el texto. 

Primer consejo

Y, he aquí el primer consejo: Ponerse en manos de profesionales de la traducción. A veces, y más ahora en estos tiempos en que nos vamos a acostumbrando a hacer todo nosotros (desde surtir nuestro coche de gasolina a cobrarnos los productos del supermercado), parece que hemos entrado en un bucle y que todo, absolutamente todo, lo podemos hacer nosotros mismos. Para eso tenemos a Google e Internet, lugares y medios que ponen en nosotros la respuesta a cualquier pregunta: A veces hay preguntas equivocadas y, en tantas ocasiones, respuestas igual de equivocadas. Si hasta Internet te procura un millar de traductores, lo que nos lleva al..

Segundo consejo

Nunca traduzcas un documento que debas entregar en un organismo público traducido en Internet. Por supuesto, el sentido común nos dice que eso sería una locura, pero lo tenemos tan a mano… La tentación nos podría y, aunque la tecnología de los traductores va mejorando sus algoritmos, aún no estamos tan cerca de la traducción exacta.

Tercer consejo

En lo que respecta a documentos que se deben presentar en Estados Unidos, como por ejemplo un certificado de nacimiento, se deberá certificar su traducción. Así, por ejemplo, para el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos, es requisito indispensable la certificación en la traducción de documentos.

 

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