Sucedió en el año 1966, en el Guggenheim de la ciudad de Nueva York. Un grupo de artistas, escultores y pintores, presentó publicamente bajo el título The Photographic Images, la exposición se anunciaba con las elocuentes palabras: "Atención, no hay cámara fotográfica". Y es que estaban un tanto obsesionados por ofrecer una reproducción literalmente idéntica a la realidad. Y lo conseguían. |
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A los hiperrealistas también se les denominó superrealistas, fotorealistas, preciosionistas o nuevo-realistas. Denominaciones que venían a tener un único significado.
A partir de la exposición reseñada anteriormente, se sucedieron otras a lo largo de Estados Unidos y en años posteriores hasta alcanzar la década de los setenta del siglo XX. Momento en el que el hiperrealismo llega a Europa. Al viejo continente llegó como una de las últimas novedades de la vanguardia. Si bien el hiperrealismo ha quedado como sucesor del Arte Pop, por su interés en la cultura popular y en gran cantidad de aspectos de la sociedad de consumo.
El movimiento y la forma de expresión artística causó sensación. Así lo atestigua una reseña de la revista Life, de abril de 1970, en la que se apuntaba que en las exposiciones del museo Whitney de Nueva York, los vigilantes comprobaban varias veces las estancias del mismo para comprobar que no permanecía ningún visitante pues "los retratos eran tan reales que los visitantes se confundían con ellos".
Son muchos los nombres que orbitaron en los comienzos de este movimiento que nunca se ha considerado como unitario. A. Flack, H. Kanovitz, M. Morley, R. Goings (del que en la parte inferior se pueden ver dos de sus obras), D. Parrish, R Cottingham, R. Estes o Ch Close, por citar a algunos de los más destacados.
Como se apuntaba, el hiperrealismo no fue un movimiento seguido por todos los artistas de forma unívoca. Destacaron dos corrientes o tendencias, una cercana al realismo fotográfico de origen pop; y otra más próxima al arte pictórico tradicional y académica de inspiración en grandes pintores como Correggio, Velazquez o Vermeer.
Aunque negaban ser fotógrafos, no cabe duda que la fotografía influyó de manera decisiva en la concepción hiperrealista. "Mi Nikon se convierte en una prolongación de mis propios ojos. Gracias a sus posibilidad ópticas ve cosas que yo no logro ver", apuntaba A. Flack.
El Realismo Mágico fue como se conoció a los pintores españoles que practicaron (practican) esta forma artística. Nombres como Antonio López, Isabel Quintanilla, Francisco y Julio López Hernandez, que se dieron a conocer al gran público también a comienzos de la década de los setenta del siglo XX.
El hiperrealismo de Ralph Goings 

Ralph Goings. Airstream. 1970. Aachen. Neue Gallerie der Stadt. La pintura de Goings, en la que utiliza el aerógrafo, expone el paisaje urbano y las estaciones y autopistas de California. Arte hiperrealista, que muestra lo que sucede en gasolineras, cafeterías y comercios situados a pie de carretera.

