¿Genios? ¿Locos? ¿Simples Caraduras? En la actualidad, y en la Historia del Arte, siempre se han planteado estas preguntas a propósito de ciertas "obras artísticas" sobre las que el propio concepto "artístico", muy razonablemente, se ponía en tela de juicio. |
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Entre los artistas contemporáneos
tenemos un buen número de nombres entre los que situar las tres preguntas
que nos planteamos en el encabezamiento. Para los "no entendidos", es decir,
la mayoría entre la que me incluyo sin rubor, hay cosas a las que "los expertos"
llaman Arte. Pero: ¿realmente es Arte una vaca disecada dentro de un tanque
de formol?, ¿Es Arte contemplar cómo un hombre se sienta a la mesa a comer
un feto humano que previamente ha cocinado a la parrilla? Ejemplos, como
veremos, hay muchos.
Damien
Hirst
Gurú entre los gurús actuales, Damien Hirst, perteneciente a la Young British Artists (jóvenes artistas británicos) representa la esencia actual de lo que tratamos de contar en este artículo. Con treinta años ya era millonario. Vendía armarios llenos de píldoras de colores o animales conservados en formol.
Se calcula que su fortuna ronda los 300 millones de
euros. Solo la famosa calavera con más de 8.000 brillantes incrustados se
vendió por 74 millones de euros. Lo más gracioso del asunto es que fue una
joyería londinense quien se encargó de llevar a cabo la obra de arte, es
decir, de insertar cada pieza en su sitio. Las
obras de Hirst siguen un patrón parecido, en 2007 saltó de nuevo a la arena
mediática gracias a su "Madre e Hijo Divididos": una vaca y un ternero,
cortados por la mitad e inundados en formol. Por "La Imposibilidad Física de
la Muerte en Alguien Vivo", un tiburón sumergido también en formol, cobró 9
millones de euros de manos de Steven Cohen, quien se quejó ya que al cabo
del tiempo el cadáver del tiburón se descompuso y empezó a oler. Para esos
trabajos tiene a sus cien "obreros", como él denomina, que se encargan, entre otras
cosas, de "revisar" las obras.
El Escándalo como forma de expresión artística
En los últimos tiempos hemos asistido a una sucesión de artistas que, saliéndose de lo corriente de forma indubitada, han llamado la atención del mundo globalizado con sus creaciones.
Arte Invisible. Es el caso de Guillermo Habacuc Vargas, costarricense que saltó a la fama internacional cuando presentó en una exposición una perra callejera llamada Natividad amarrada y, supuestamente, le dejó morir de hambre. La explicación de este "hecho artístico" se centraba en llamar la atención de la sociedad. Una sociedad donde las relaciones sociales llegan a ser extremas. “Yo no llamaría al arte extremo si lo extremo es lo que relata”, dijo intentando explicar su obra. En un video que ya no está disponible se esgrimía una teoría que decía que, en realidad, no se murió ningún perro y que todo fue obra de un montaje que partió de un blog en Internet y que dado el calado del hecho trascendió de forma mundial. Aún así, se desconoce la naturaleza del hecho que el creador planteaba. Si lo que quería era llamar la atención para hacer trascender públicamente su obra, algo que consiguió, o si quería realmente llamar la atención ante la deshumanización del mundo. Una última explicación a la instalación de Habacuc la proporcionaba una comentarista del video que se enlazaba cuando estaba disponible. En él se explica que tiempo atrás, en Costa Rica, un indigente, cuyo nombre era Natividad, murió descuartizado por un perro ante la mirada indiferente de bomberos y policías que no le socorrieron. De esta forma, con esta instalación artística, Guillermo Habacuc, transmutando los hechos, reinterpretaría la realidad haciendo una verdadera llamada a la reflexión.
En cualquier caso, la propagación
de toda esta historia consiguió que más de dos millones de personas
firmaran, a través de una página Web, contra Habacuc, a la vez que profieren todo tipo de
insultos. Para rematar la cosa, él mismo firmó el documento.
Otros artistas contemporáneos sí que han demostrado a todas luces sus
creaciones, digamos llamativas, es el caso de Héctor Falcón, de
origen mexicano, quien para "criticar la belleza convencional a través
del arte", ingirió durante siete semanas esteroides, el equivalente a lo
que podría consumir un culturista en un periodo de entre dos y cuatro
años. Para el artista: "¿Si no existiera la palabra arte? Yo seguiría
haciendo las mismas cosas, el arte es sólo una clasificación".
Se puede decir que utilizó su propio cuerpo para plasmar una obra de
arte. En otras ocasiones, Falcón ha llegado a tatuarse con brasa encendida y a agredirlo
químicamente "para transformarlo en un Proceso anabólico" Existe un
documento gráfico, a través de video y fotografía que fue comercializado
en el año 2000. Su intención es hacer una crítica a la belleza
convencional a través del arte. Y hay otros ejemplos en los que el cuerpo es un medio para plasmar las ideas...
Otros Ejemplos.
Dentro de este ya heterogéneo grupo podemos incluir al brasileño Eduardo Kac y su “arte
transgénico”. En 2000 creó a la conejita fluorescente Alba con la ayuda
de tres especialistas del Instituto Nacional de Investigación Agronómica
de Francia. La pieza consistió en introducir al animal una mutación
sintética del gen de la medusa, que produce una proteína verde
fluorescente.
En 2004, el artista Yoshua Okon creó para una galería mexicana la pieza
HCl, que es el símbolo químico del ácido clorhídrico y ayuda a la
digestión humana. La obra de Okon consistió en colocar una tubería
transparente que atravesaba la galería, a través de la cual circulaba
vómito donado por personas con bulimia.
Siguiendo el hilo podemos encontrar al Grupo Semefo, del que formaba
parte la mexicana Teresa Margolles, realizó acciones como dejar caer un
caballo muerto desde una altura de 20 metros para grabar el sonido que
hacía al estrellarse contra el suelo.
El uso del cuerpo humano o de animales en piezas de arte no es nuevo,
pero sí es cada vez más constante a nivel internacional. En 2003 el
artista chino Zhu Yu, quien realizó el acto de comer un feto humano como
parte de una acción artística, también introdujo sesos humanos en
recipientes para mermelada, en una obra que tituló Cerebro Humano
Enlatado.

Alba, la coneja transgénica creada por Eduardo Kac. Photo: Chrystelle Fontaine
El Penúltimo Escándalo
La escultura, como se puede ver a la izquierda, es una rana clavada en una cruz cristiana, con la lengua
sacada y una jarra de cerveza en una mano y un huevo en la otra.
Exhibida, de forma temporal en el Museo de Arte Moderno de Bolzano, el
obispo de la localidad puso el grito en el cielo indicando que se estaba
hiriendo la sensibilidad de los creyentes católicos. Hecho, este, que
volvió a llevar a la actualidad la ya famosa rana, quizá contra la
intención del obispo.
La obra fue creada en 1990 por Martin Kipperberger,
fallecido en 1997.
El Consejo de la fundación del museo que aloja la obra aseguró que nada
tiene que ver con la religión y que es producto del estado de ánimo del
artista, al parecer atormentado por
el consumo de droga y alcohol.
Durante el verano de 2008, el papa Benedicto XVI, envió una carta al presidente
del Consejo Regional de Tirol del Sur, Franz Pahl, lugar donde se halla
la escultura en la que insiste sobre los argumentos del obispo.
Ejemplos da la Historia
Merde d´Artiste.
Corría el año 1961 cuando el artista Piero Manzoni preparó 90 latas con sus propios excrementos, que puso a la venta. El precio
del “arte enlatado” era el proporcional al peso de la lata relacionado con
la cotización del precio del oro. Desconocemos si todas las latas llegaron a
venderse, sí sabemos que algunas de ellas fueron adquiridas por el público y
que se pudo comprobar que en el interior había “mierda del artista” dada la
baja calidad de los recipientes.
Marcel Duchamp, uno de los miembros del dadaísmo, participó en el Salón de la Sociedad de Artistas
Independientes de Nueva York de 1917, bajo el pseudónimo de R. Mutt, con el
urinario que aparece en la imagen, presentándola como escultura. El jurado,
del que él mismo formaba parte, arrinconó la obra. Duchamp, dimitió
expresando así su protesta.
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