Música clasica: las mejores canciones

las mejores piezas de música clásica
las mejores piezas de música clásica

Piezas musicales clásicas que deberías conocer, escuchar y disfrutar

¿Cansado del ritmo anodino y repetitivo del reguetón? ¿Aburrido de la música que suena en tus cadenas de radio favoritas? Pues lo tienes fácil. Porque la música clásica, la auténtica, la que lleva siglos y siglos sonando sin pasar de moda sigue estando ahí, esperándote.

Aquí te presentamos esa música clásica que sigue imponiéndose en la banda sonora de multitud de películas, en anuncios publicitarios, en cuñas de radio… Esa, que es imperecedera. Te presentamos las 10 piezas musicales más importantes de la música en la historia. Sigue y escucha…

Rachmaninoff – Piano Concerto No. 2 interpretado por Hélène Grimaud

En realidad es complicado elegir un Concierto sobre otros. Hay muchos, demasiados, Conciertos geniales, lo que es una suerte. Por ejemplo, el Concierto para piano de Tchaikovsky, el Concierto para violín de Sibelius o el Concierto para violonchelo de Dvorak…

Curiosamente, Rachmaninoff escribió esta pieza musical casi al mismo tiempo que Strauss escribió también Así habló Zaratustra (poema sinfónico), de la que te hablamos más abajo, pero los dos trabajos presentan, como veréis, facturas muy distintas.

¿Recordáis la escena de La Tentación Vive Arriba en la que Tommy Ewell fantasea con seducir a Marilyn Monroe interpretando a Rachmaninoff? Mientras se pone una chaqueta de esmoquin roja llameante, toca los acordes de apertura del primer movimiento y pronto se le une un Marilyn Monroe sensual y arrebatadora…

Bach, Suite Nº 1 para violonchelo solo en Sol mayor, BWV 1007, interpretado por Pau Casals

Juan Sebastian Bach, que pensó en vida que sus composiciones serían olvidadas, sin embargo se equivocaba. En el siglo XXI sigue siendo considerado como el mejor compositor de la historia por una apabullante mayoría de musicólogos.

La Suite No. 1 para violonchelo que acabas de escuchar de las prodigiosas manos de otro genio como Pau Casals, es una buena muestra del carácter de las composiciones de J.S. Bach: armonías creativas, contrapunto alucinante y, siempre en Bach, ese toque especial por espiritual.

El primer movimiento, el conocido Prelude, lo habrás escuchado en muchas bandas sonoras del cine, pero los siete movimientos de esta pieza musical se combinan de forma (casi) perfecta para construir una experiencia auditiva trascendente a los sentidos. Cierra los ojos y escucha con atención.

Ludwig van Beethoven: Sinfonía n.º 5 en Do menor, op. 67

El tema de apertura de la Quinta Sinfonía de Beethoven ha traspasado los clichés de la cultura musical universal.

Pero esta sinfonía tiene más que ofrecer. Más allá de esa sensación algo siniestra que nos deja impactados.

La intensidad del primer movimiento proyecta una larga sombra sobre el lento segundo movimiento, cuyo dulce lirismo sigue brillando por sí mismo.

El tercer movimiento es increíblemente tenso y conduce directa y dramáticamente al cuarto movimiento, que es probablemente la música más heroica jamás escrita.

Frédéric Chopin: Nocturne en si bemol menor, op. 9, No. 1

Para muchos, Chopin fue el ‘poeta del piano‘. Janina Fialkowska, una de las pianistas de Chopin más importantes del mundo, dice: “No hay compositor que haya escrito mejor para este instrumento“. Chopin toca melodías tan hermosas y cantantes que el pianista Anton Kuerti lo llama, con cierto sentido del humor y mucha inteligencia: “el mejor compositor de ópera que nunca escribió una ópera“.

Richard Strauss: Also Sprach Zarathustra, Op. 30

¿Quién no conoce el comienzo de Así habló Zaratrusta? ¿Quién no ha visto aún 2001: una odisea del espacio?

Strauss fue un músico innovador que recreó imágenes ayudado de una paleta orquestal diferente.

Sus poemas sinfónicos, que compuso entre 1880 y el estallido de la Primera Guerra Mundial, son obras sorprendentemente modernas.

En realidad, no es necesario saber todo eso para apreciar también esta pieza, aunque es útil comprender que Strauss basó su trabajo en una novela del mismo nombre del filósofo Friedrich Nietzsche. En ella, Nietzsche introduce la noción de ‘Übermensch’, el individuo heroico y auto-dominado al que aspira la humanidad.

Aaron Copland: la primavera de los Apalaches

Quizá una de las piezas más evocadoras de las seleccionadas aquí. Esta composición de Aaron Copland capta la esencia del nacimiento de una nación. La obra más conocida de Copland apareció justo a mediados del siglo americano, como se conocía el siglo XX, y evoca imágenes no solo de vastos campos de trigo y de la frontera salvaje, sino también de la ciudad moderna y la era del automóvil. En resumen, esta música recrea, para los norteamericanos, un retaz de su vida y existencia.

 

Y, para terminar, una interesante reflexión:

¿Por qué nos emociona la música?


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