De igual modo, se sabe que buena parte de lo perdido en los numerosos incendios y saqueos, que ahora veremos, nos ha impedido conocer mejor cómo era la cultura del Egipto de los Faraones.
Y sabemos que la Biblioteca de Alejandría era una fuente de sorpresas, como los inventos de Hero, científico, inventor, músico, geómetra, que creó un sistema de vapor capaz de abrir las puertas del templo a distancia. O dispensadores de agua sagrada que funcionaban con monedas de cinco dragmas.
Los Incendiarios y los Saqueadores
El primer incendiario de la Biblioteca de Alejandría fue Julio César, cuando las legiones romanas tomaron Alejandría. El relato de los hechos lo contó un sobrino de Séneca llamado Marco Anneo Lucano. Julio César, sitiado en Alejandría ordenó quemar todos los barcos que se hallaban en puerto, unos setenta. El fuego llegó a la Biblioteca y, por supuesto, a la ciudad. Los soldados egipcios no tuvieron más remedio que correr a apagar el fuego que se podía extender peligrosamente por Alejandría, Julio César escapó y se calcula que unos 400.000 libros se quemaron.
En el siglo I antes de Cristo, se fundó una segunda biblioteca, donde fueron a parar los libros que no habían ardido en la primera. Esta biblioteca contaba con un sistema de calefacción central por tuberías cuyo verdadero objetivo era aclimatar las estancias para mejorar la conservación de los libros.
Las malas lenguas de la Historia sitúan a Marco Antonio entre los saqueadores de la biblioteca. Robó 200.000 ejemplares, que al menos no perecieron entre las llamas. Llamas que mandó encender la emperatriz Zenobia, reina de Palmira, quien rebelándose contra Roma, atacó los territorios del Imperio, Alejandría entre ellos. En el ataque volvieron a arder libros y manuscritos. Parece que había cierta fijación por destruir la biblioteca, porque también en el año 285, Diocleciano tras conquistar la ciudad, ordenó destruir parte de aquella. Justo la que contenía los volúmenes relativos a Egipto, con el objeto de borrar la identidad de los invadidos egipcios como pueblo. También ordenó quemar los volúmenes dedicados a la alquimia.
Por último, en el año 390, el Patriarca de Alejandría, Teófilo, ordenó acabar con el paganismo en su diócesis destruyendo el templo de Serapis "Serapeum" y el anexo a la biblioteca. Miles de manuscritos fueron incendiados, saqueados, en nombre de un confundido y mal interpretado dios cristiano.
En el año 445, los estantes de la biblioteca de Alejandría estaban vacíos. Pero, como siempre puede suceder algo peor, en el 646, el comandante árabe Amir Ibn al-Ass, habiendo conquistado Egipto, envió una carta al fanático Califa Omar I, carta en la que describía los tesoros de Alejandría. En la carta también le pedía órdenes para saber qué hacer con la biblioteca, o con su contenido. Omar solucionó la cuestión en estos términos: "Si los libros contienen la misma doctrina del Corán, no sirven para nada porque se repiten; Si los libros no están de acuerdo con el Corán, de nada sirve conservarlos". Al terminan el incendio, los restos que quedaron y los ejemplares que no llegaron a arder, fueron distribuidos por los baños públicos para que sirvieran como combustible.


Así se muestra la actual Biblioteca de Alejandría. Con una capacidad para albergar 8 millones de ejemplares, estuvo rodeada de controversia cuando se construyó (fue inaugurada en 2002). La polémica provenía tanto por el diseño futurista y por no haberse llegado a realizar prospecciones arqueológicas cuando comenzaron las obras.
La Historia de Hipatia
La Historia de Hipatia representa, una vez más, la historia de la destrucción de la cultura. Del asesinato al que piensa distinto. Hipatia fue una precoz investigadora, filósofa y matemática, directora durante un tiempo de la Biblioteca de Alejandría, que en el año 415 fue brutalmente asesinada.
Hipatia había estudiado filosofía, astronomía, matemáticas, física o lógica en Roma y Atenas. En Alejandría participó en la mejora de inventos como el aerómetro o el astrolabio, también realizó estudios sobre geometría euclidiana o sobre el peso específico de los líquidos. Pero todo eso vino también acompañado de la defensa de la teoría del heliocentrismo, poniendo además en duda dogmas cristianos. Cuando los cristianos resolvía las controversias, encabezados por los seguidores de Cirilo, llamados parabolanos. Según cuentan las crónicas, le arrancaron lengua y ojos. Fue despedazada y quemada. Las crónicas también cuentan que fue la última mujer sabia de la Antiguedad. Puede que su muerte suponga de algún modo un punto de inflexión o un punto final. Después vendrían otros tiempos más oscuros: la Edad Media.

Rachel-Weisz interpreta a Hipatia en la gran pantalla.