El Mundo de los Sue√Īos y sus significados
El Mundo de los Sue√Īos y sus significados

ūüėī El Mundo de los Sue√Īos y sus significados

Todos so√Īamos. Lo hacemos, incluso cuando estamos despiertos.¬†

A los¬†sue√Īos¬†de verdad, a los que se producen mientras dormimos, se les considera la forma m√°s sutil y profunda que existe para establecer comunicaci√≥n con nosotros mismos.

Al dormir, en los momentos en los que so√Īamos, entramos en contacto directo con nuestro subconsciente, con aquellas piezas tan complejas que conforman parte de la todav√≠a desconocida maquinaria del cerebro.

Muchos investigadores han concluido que el estudio de nuestros¬†sue√Īos¬†nos conducir√≠a a saber m√°s sobre nuestros deseos reales; a conocer c√≥mo nos podemos ayudar ante bloqueos emocionales, fobias, incomprensiones, miedos, etc. pues el¬†sue√Īo¬†es una especie de representaci√≥n gr√°fica de esa divisi√≥n entre lo consciente y lo inconsciente: entre el mundo que creemos real y el mundo que navega por el costado misterioso de nuestro otro yo.

Al so√Īar, damos la vuelta a los papeles que se representan en la vida cotidiana: como si nos entregaran una llave, capaz de abrir las puertas a lo desconocido. Al so√Īar se nos permite indagar sobre ese misterio que se oculta a los ojos de la comprensi√≥n.

El¬†sue√Īo¬†en la Historia

Los¬†sue√Īos¬†-y sus misterios- son otro de los grandes asuntos que acompa√Īan al hombre desde el inicio de sus d√≠as. Solo baste recordar que, seg√ļn refleja el Antiguo Testamento, Dios se aparec√≠a a trav√©s de los¬†sue√Īos¬†para transmitir sus mensajes, para comunicar sus noticias y se√Īalar sus deseos. Jacob contempl√≥ en¬†sue√Īos¬†la escalera que se alzaba desde el suelo hasta el cielo y que era utilizada por los √°ngeles del Se√Īor, quien apoyado sobre ella, lleg√≥ a decirle: ‚ÄúLa tierra en la que duermes, te la dar√© a ti y a tu descendencia‚ÄĚ (G√©nesis).

Los¬†sue√Īos¬†y su interpretaci√≥n han sido objeto de estudio y atenci√≥n por parte de todas las religiones, aparte de que desde siempre se les ha concedido una extraordinaria credibilidad. Por ejemplo, Mahoma sol√≠a comenzar el d√≠a preguntando a sus disc√≠pulos por los¬†sue√Īos¬†que les hab√≠an acompa√Īado durante la noche.

Seg√ļn la leyenda, Mahoma comparti√≥ con Dios, en¬†sue√Īos, noventa mil palabras (el contenido de una novela corta, un buen mont√≥n de horas de conversaci√≥n).

Y tambi√©n, seg√ļn la leyenda, el nacimiento de Siddhartha, m√°s conocido con su nombre de iluminado, Buda, vino al mundo precedido de un simb√≥lico¬†sue√Īo. La madre de Buda, Mahamaya, justo antes de dar a luz, so√Ī√≥ que un elefante blanco se introduc√≠a en su √ļtero.

A ra√≠z de este hecho, los brahmanes examinaron a Siddhartha y concluyeron que ser√≠a su monarca universal. La madre muri√≥ poco despu√©s de que el peque√Īo Buda naciera.

Muchos investigadores han concluido que el estudio de nuestros¬†sue√Īos¬†nos conducir√≠a a saber m√°s sobre nuestros deseos reales; a conocer c√≥mo nos podemos ayudar ante bloqueos emocionales, fobias, incomprensiones, miedos, etc. pues el¬†sue√Īo¬†es una especie de representaci√≥n gr√°fica de esa divisi√≥n entre lo consciente y lo inconsciente: entre el mundo que creemos real y el mundo que navega por el costado misterioso de nuestro otro yo.

En el momento del sue√Īo, damos la vuelta a los papeles que se representan en la vida cotidiana: como si nos entregaran una llave, capaz de abrir las puertas a lo desconocido. Al so√Īar se nos permite indagar sobre ese misterio que se oculta a los ojos de la comprensi√≥n.


‚ÄúSue√Īo¬†causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar‚ÄĚ, Salvador Dal√≠ (1944).


‚ÄúSue√Īo¬†causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar‚ÄĚ, Salvador Dal√≠ (1944).
‚ÄúSue√Īo¬†causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar‚ÄĚ, Salvador Dal√≠ (1944).

El mundo de los¬†sue√Īos¬†ha sido representado por los grandes artistas de la Historia. En la imagen, Dal√≠, nos muestra el lado perturbador y psicoanalista de un sue√Īo.

Un sue√Īo encarnado por su mujer (Gala), quien est√° siendo amenazada por una abeja (los tigres) que quiere picarla (bayoneta).

Que todo es un sue√Īo lo indica el elefante, utilizado como su s√≠mbolo y que guarda un extraordinario parecido con los elefantes escult√≥ricos de Bernini.

Debajo de la mujer, se representa el cuadro con los elementos reales: una granada y una abeja, con lo que queda impresa la diferencia entre realidad y sue√Īo dentro de las sensaciones on√≠ricas del artista.


La interpretaci√≥n de los sue√Īos por parte de los Caldeos

Los Caldeos fueron una tribu que habitó Babilonia, la actual Irak, hartamente mencionada siempre como lugar donde se iniciaron tantas cosas. Los Caldeos, dominaron el territorio a lo largo del golfo Pérsico y, con su extenso poder, forjaron buena parte de la historia de Asia.

No se sabe si acertaban en sus vaticinios, pero los Caldeos conced√≠an mucha importancia a los¬†sue√Īos, tanto es as√≠ que el desarrollo de algunos de esos¬†sue√Īos¬†fue registrado en documentos oficiales.

Muchas campa√Īas militares, de esta manera, depend√≠an de la interpretaci√≥n de los¬†sue√Īos¬†de los altos mandatarios. Su poder se extendi√≥ desde el siglo IX hasta el VI antes de Cristo. Sin intenci√≥n, demostraron que ning√ļn imperio es eterno, ni siquiera aqu√©l que consiga descifrar todos los grandes¬†sue√Īos.

Lo sue√Īos para los egipcios

La civilizaci√≥n egipcia tambi√©n se fij√≥ en los¬†sue√Īos.

Y, cómo no, también pensaron que ese inconexo mundo onírico enviaba mensajes de parte de los dioses.

De hecho, el libro m√°s antiguo que se conserva sobre la materia fue redactado por esta civilizaci√≥n dos mil a√Īos antes de Cristo.

No se trata de un libro como tal, sino de un papiro bastante extenso que a día de hoy se conserva en el Museo Británico. Los egipcios creían en la teoría de la polaridad, la teoría para la que frío y calor o luz y oscuridad, en realidad, son la misma cosa, solo que en distinto grado.

Debido a este pensamiento, los egipcios cre√≠an que so√Īar con la muerte era sin√≥nimo de que la vida se alargaba. O que, al so√Īar con la oscuridad, un nuevo amanecer llegar√≠a, lo que vendr√≠a a significar la posibilidad de encontrar una soluci√≥n, una salida a la luz, de los problemas.

Un pensamiento que, a d√≠a de hoy, se mantiene entre los interpretadores de¬†sue√Īos.

Todos estos detalles tan elocuentes vienen a indicarnos que la interpretaci√≥n de los¬†sue√Īos¬†siempre ha estado en la mente de los seres humanos. Quiz√°, el problema de la Antig√ľedad, esperemos que no de la actualidad, estribaba en los¬†sue√Īos¬†que ten√≠an los gobernantes de cada naci√≥n.

Antiguamente, la superstici√≥n que amenazaba la racionalidad de las cosas, y que conectaba de manera directa con el mundo de los¬†sue√Īos, pod√≠a llevar a que el emperador de turno, tras una agitada noche, considerara legitimada cualquier tipo de acci√≥n.

El sue√Īo de Alejandro Magno

Un ejemplo de ello lo encontramos en el gran Alejandro Magno, quien algo m√°s de trescientos a√Īos antes de Cristo ten√≠a como objetivo el asedio de una ciudad: Tyros. Pero todos los intentos acababan con su derrota. Por fin, cuando casi se hab√≠a dado por vencido, tuvo un sue√Īo.

Uno de los asesores de Alejandro Magno que era una especie de sabio y mago, Aristrando, le aconsejaba y ayudaba a interpretar sus enso√Īaciones.

En el sue√Īo del emperador, aparec√≠a un s√°tiro, lo que en el lenguaje on√≠rico -le dijo su interpretador-¬† ven√≠a a significar un juego de palabras, Sa-Tyros, que significa ‚ÄúTyros es tuya‚ÄĚ. Alejandro Magno, siguiendo los consejos de Aristrando, volvi√≥ a atacar la ciudad, conquist√°ndola.

Fisiolog√≠a y funciones del Sue√Īo

Nuestros sentidos tienden a desvanecerse durante el sue√Īo. Se piensa que solo el sentido de la vista est√° presente de forma constante en nuestros¬†sue√Īos. El o√≠do, por ejemplo, solo aparece en un cuarenta por ciento de los casos, mientras que la presencia del resto (tacto, gusto y olfato) solo representa un porcentaje m√≠nimo. So√Īamos, pues, con la vista.

Las im√°genes que se suelen representar en los¬†sue√Īos¬†suelen ser im√°genes relacionadas con las emociones, cuando menos, contienen un alto grado emotivo. So√Īamos a intervalos de noventa minutos, mientras que los¬†sue√Īos¬†solo duran entre cinco y veinte minutos. En los reci√©n nacidos, el tiempo de sue√Īo equivale al cincuenta por ciento del tiempo que duermen, para los m√°s mayores, s√≥lo el veinticinco.

Los estadounidenses, Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman, en la d√©cada de los cincuenta del siglo pasado, realizaron una serie de estudios que ven√≠an a demostrar que durante el sue√Īo se producen dos momentos diferenciados. Uno, llamado ‚Äúsue√Īo sincronizado‚ÄĚ, durante el que nuestra tensi√≥n arterial y nuestro pulso cardiaco son m√°s bajos de lo habitual. La otra fase, la fase R.E.M. (Rapid Eyes Movement), tambi√©n llamada de ‚Äúsue√Īo profundo‚ÄĚ, es una fase que aparece c√≠clicamente. Esta es la fase en la que so√Īamos, adem√°s de dormir.

Existe controversia a la hora de enumerar las funciones del¬†sue√Īo.

Es casi una evidencia que el ‚Äúsue√Īo sincronizado‚ÄĚ es un proceso que nos ayuda a regenerarnos. Sobre todo de la actividad cerebral continua, pues facilita la s√≠ntesis de macromol√©culas: prote√≠nas y √°cidos. Esto desde un punto de vista fisiol√≥gico, aunque lo que se esconde en el mundo de los¬†sue√Īos, desde otros puntos de vista, quiz√° est√© a√ļn por descubrirse.

¬ŅSue√Īan los animales?

Se ha comprobado que los mam√≠feros y los reptiles, al igual que nosotros, sue√Īan.

Mientras duermen, entran en las dos fases del¬†sue√Īo.

Un estudio que se realiz√≥ sobre chimpanc√©s, revel√≥ que durante el tiempo en que permanec√≠an dormidos parec√≠an ver im√°genes conocidas: aunque so√Īadas.

¬ŅSue√Īan los animales?

A los chimpancés se les entrenó para que accionaran una palanca cuando vieran ciertas imágenes sobre un monitor.

Pues bien, los mismos primates, mientras dormían y en ciertos momentos, accionaban la palanca, por lo que los científicos interpretaban que era una causa-efecto de lo que estaban viendo mientras dormían.

Al parecer, ni peces ni anfibios llegan a entrar en periodos prolongados de¬†sue√Īo, a√ļn as√≠, s√≠ que parece que atraviesan momentos en los que desciende la atenci√≥n sobre su entorno m√°s pr√≥ximo.

Y, aunque, se les estimule, tardan en reaccionar.

Las aves entran en cortos lapsos de tiempo de¬†sue√Īo, a√ļn as√≠ la creaci√≥n de im√°genes ilusorias dibujadas en su cerebro no parece detenerse.


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José Carlos Bermejo

José Carlos Bermejo, Madrid noviembre 1971. Escritor. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, ha colaborado en diferentes medios de comunicación, tradicionales y digitales. Es autor de la novela WILDE ENCADENADO y del libro de relatos RETAZOS DE UN MUNDO IMPERFECTO. + info: www.josecarlosbermejo.com

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