Las Islas Chafarinas: la joya estratégica que España ganó a Francia por horas y hoy reclama Marruecos

Apenas 52 hectáreas de roca volcánica separan la historia militar del siglo XIX de la geopolítica más tensa del siglo XXI. Las Islas Chafarinas, un pequeño archipiélago español situado a 27 millas náuticas al este de Melilla y a solo 3,5 kilómetros de la costa norteafricana, han vuelto al primer plano del debate estratégico tras las recientes presiones en la frontera sur.


La «guerra híbrida» y el pulso por las plazas de soberanía

En los últimos meses, la combinación de oleadas migratorias masivas hacia territorio español y maniobras navales en aguas próximas ha encendido las alarmas entre los analistas de defensa. Voces militares como la del teniente general retirado Juan Montenegro han advertido de que la entrada de buques de guerra en aguas jurisdiccionales, sumada al empleo de flujos civiles como herramienta de desgaste, responde al patrón clásico de una «guerra híbrida» diseñada para poner a prueba la capacidad de reacción del Estado español.

A esta presión en la llamada «zona gris» se suman las declaraciones políticas explícitas desde el país vecino. La diputada socialista marroquí Nabila Mounib reavivaba la polémica al afirmar sobre Ceuta y Melilla que «son marroquíes y estamos dispuestos a defenderlas con toda nuestra fuerza», añadiendo una hoja de ruta calculada que incluye explícitamente al archipiélago: «Sabemos cuándo vamos a abrir el debate y negociar con el Estado español, que es un Estado soberano, para recuperar Ceuta, Melilla y las Islas Chafarinas, eligiendo el momento adecuado».

Pero ¿qué dice realmente la historia? ¿De dónde surgen estas islas y a quién pertenecieron originalmente?


¿De dónde viene el nombre de «Chafarinas» y cuáles son las tres islas?

Conocidas en la Antigüedad clásica por los romanos y griegos como Tres Insulae, el nombre actual del archipiélago tiene una raíz bereber y comercial muy curiosa. El topónimo procede del término árabe Yaza’ir al-Za’faran (جزائر زعفران), que se traduce literalmente como «las islas del azafrán». Este nombre se debía a que antiguamente el azafrán silvestre crecía de manera abundante en estos islotes antes de que la intervención humana y el uso militar modificaran su ecosistema.

El archipiélago está compuesto estrictamente por tres islas bien diferenciadas:

  • Isla del Congreso: Es la más occidental y la de mayor superficie y relieve (albergando el punto más alto, el cerro Nido de las Águilas, con 137 metros). Antiguamente llegó a albergar instalaciones de canteras y fortificaciones defensivas.
  • Isla de Isabel II: Es la isla central y la única que actualmente cuenta con presencia humana permanente (el destacamento militar y personal científico). En el siglo XIX llegó a ser un núcleo urbano próspero con puerto propio, la iglesia de la Concepción y el histórico faro.
  • Isla del Rey: Es la más oriental y pequeña de las tres. Su nombre histórico está vinculado a la monarquía de la época y en ella se sitúa el antiguo cementerio insular.

De refugio de corsarios a carrera contrarreloj contra Francia (1848)

Durante siglos, estas tres islas permanecieron deshabitadas (terra nullius), empleadas únicamente como fondeadero natural frente a los temporales de levante o como escondite ocasional de piratas berberiscos. Nunca existió en ellas población estable ni administración del Sultanato de Marruecos.

El momento decisivo llegó a finales de 1847, durante el reinado de Isabel II. El Gobierno de Ramón María Narváez descubrió que Francia —que estaba consolidando su expansión sobre Argelia— planeaba ocupar las Chafarinas por su extraordinario valor como puerto natural estratégico frente al litoral rifeño.

El desembarco del Día de Reyes de 1848

  • La expedición secreta: España organizó a toda prisa una flota desde Málaga y Melilla encabezada por el capitán general de Granada, Francisco Serrano, a bordo del vapor de guerra Vulcano y escoltado por el Piles y buques menores con unos 550 soldados.
  • Victoria por cuestión de horas: En la mañana del 6 de enero de 1848, en medio de un fuerte temporal, las tropas españolas desembarcaron, izaron la bandera y tomaron posesión oficial del archipiélago.
  • El chasco francés: Apenas unas horas después apareció en el horizonte el buque de guerra francés enviado desde Orán con la orden exacta de ocupar las islas. Al ver ondear el pabellón español y a la guarnición desplegada en tierra, los franceses no tuvieron más remedio que dar media vuelta.

Auge en las guerras del Rif y valor estratégico actual

A finales del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con las campañas de Melilla y la Guerra del Rif, la Isla de Isabel II vivió su época dorada, llegando a albergar a más de 4.000 habitantes entre militares, funcionarios y civiles, disponiendo de hospital, casino, teatro y almacenes de carbón para la Armada.

Hoy en día, aunque desprovistas de población civil, las Islas Chafarinas desempeñan un papel crucial:

  1. Soberanía y defensa nacional: Custodiadas permanentemente por fuerzas militares españolas (como unidades del Grupo de Regulares), aseguran la vigilancia del mar de Alborán.
  2. Reserva de la Biosfera y medio ambiente: Están declaradas Refugio Nacional de Caza y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), albergando colonias únicas de fauna protegida como la foca monje (en el pasado) y siendo un santuario mundial de la gaviota de Audouin.

Conocer la historia de la toponimia y el vertiginoso desembarco de 1848 demuestra que la presencia española en las Chafarinas no responde a una conquista colonial sobre un estado vecino, sino a una ocupación legítima de territorios deshabitados en plena pugna estratégica del siglo XIX.


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José Carlos Bermejo
José Carlos Bermejo

José Carlos Bermejo. Madrid, noviembre 1971. Escritor.
Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología (Ciencia de la Administración, Historia Económica contemporánea y Sociología Política), ha colaborado en diferentes medios de comunicación, tradicionales y digitales y trabajado como técnico y responsable de comunicación para más de un ayuntamiento español.
Es autor de las novelas WILDE ENCADENADO (prólogo Luis Antonio de Villena), y del thriller Li es un INFINITO de secretos. También de los libros de relatos Retazos de un mundo IMperfecto y Retazos de un mundo INcoherente, ambos traducidos al inglés, al portugués y al italiano.
+ info: www.josecarlosbermejo.com
redaccion@actuallynotes.com

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