Punkah Wallah, los ventiladores humanos
Punkah Wallah, los ventiladores humanos

Punkah Wallah, los ventiladores humanos

El verano en la India se extiende durante seis largos meses. Comienza en abril y alcanza hasta el mes de octubre.

En algunas partes del país, en el norte y en el oeste, el verano llega pronto. El monzón ayuda a mantener bajas las temperaturas y en el este de la India y en las regiones costeras, las lluvias retrasan el comienzo del verano, sin embargo a medida que las lluvias escasean, el calor comienza a acumularse, lo que se ve exacerbado por la humedad del mar, creando una experiencia muy sofocante, extenuante, para cualquiera. Y este clima fue el que se encontraron los ingleses cuando colonizaron la India. Un calor al que, por supuesto, no estaban acostumbrados, ni por lo más remoto.

Los Punkah Wallahs más deseados eran los que eran sordos para que no escucharan las conversaciones

Los Punkah Wallahs: ventiladores humanos

Lógicamente, en aquellos años finales del siglo XIX y comienzos del XX, la luz eléctrica no estaba extendida. Si bien, en algunas ciudades europeas como Timișoara, en Rumania, ya en el año 1890 se instalaron las primeras fuentes de alumbrado público aprovechando la electricidad, no era lo usual para el resto del mundo, desde luego no lo era para la India.

Para combatir ese calor intenso surgieron los llamados Punkah Wallahs

En la India británica surgieron los llamados Punkah Wallahs sirvientes que movían, con su propia fuerza un sistema de poleas que hacían girar grandes ventiladores, usualmente colgados del techo. La palabra Punkah es una derivación de la palabra pankha, que venía a significar, en sánscrito, la corriente de aire que producen las alas de un pájaro cuando se agitan.

Punkah Wallahs
Una mujer británica lee un libro mientras un (ausente) Punkah Wallahs le proporciona ‘aire acondicionado’. Berhampore, 1863

Estos sirvientes se convirtieron en un elemento cotidiano en la vida colonial británica y doméstica de los sahibs, como llamaban los indios a los hombres con autoridad, los ‘señores’, y sus memsahibs, las mujeres británicas.

Los Punkah Wallahs no fueron nombrados de manera usual en la literatura ni en la Historia de aquel tiempo. Probablemente, una de las pocas referencias sobre ellos se encuentra en «Un pasaje a la India» (A Passage to India, 1924) de Edward Morgan Forster.

Sin embargo, otros sirvientes en la India británica, como los ayahs (sirvientas y niñeras) y khansamas (cocineros), no fueron tan ignorados como los Punkah Wallahs.

también los punkah llegaron a Australia y Oriente Medio

Sí que existen algunos testimonios que nos dan idea de hasta qué punto estos sirvientes trabajaban… “tienes un punkah sobre tu cama, otro sobre tu bañera, otro en tu tocador, otro sobre la mesa del comedor y otro sobre el escritorio (…) cambia de una cuerda a otra mientras se mueve por tu habitación, o va de una habitación a otra. Tienes al punkah en movimiento todo el día y toda la noche, y para este propósito debes tener dos hombres que se alivien entre sí».

Ventiladores humanos más allá de la India

El punkah se exportó a las casas ricas de los estados del sur de América a principios del siglo XIX, pero también los punkah llegaron a Australia y Oriente Medio, de donde originalmente se piensa que surgió la idea de estos ventiladores humanos.

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