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Si la historia es un espejo en el que mirarnos, la hemeroteca televisiva es el reflejo más crudo de lo que fuimos. Echar la vista atrás a la España de finales de los años 70 no solo nos muestra un país en plena Transición política, sino también una forma de hacer periodismo que hoy nos resulta, cuanto menos, alienígena.
Olvidemos por un momento las zonas mixtas llenas de logotipos, los jefes de prensa cortando preguntas incómodas y las respuestas prefabricadas de los deportistas actuales. Hubo un tiempo en que el periodismo deportivo era el lejano oeste: humo, preguntas a bocajarro y verdades (o mentiras) dichas a la cara.
Este documento visual rescata dos momentos estelares de aquella televisión sin filtros: una entrevista al tenista José Higueras y otra, impagable, a Santiago Bernabéu meses antes de su fallecimiento en 1978.
Vídeo: El choque cultural entre 1978 y hoy
Antes de analizar el contexto sociológico, es imprescindible ver las imágenes. Son apenas 4 minutos que condensan una época.
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El tabaco y el dinero: La entrevista a José Higueras
La primera escena nos sitúa ante un joven José Higueras, extenista y posterior entrenador de élite. Acaba de salir de la piscina o de entrenar, con la toalla al cuello. La interacción con el periodista rompe todos los protocolos modernos de salud y deporte:
- El ofrecimiento: El periodista saca una cajetilla y le ofrece un cigarrillo al deportista en plena entrevista. Higueras lo rechaza educadamente («No, gracias, no fumo»). Hoy, ver tabaco asociado al deporte de alto nivel en televisión sería motivo de sanción.
- La pregunta económica: Lejos de preguntar por sensaciones o táctica, el periodista dispara: «¿Es posible que sientan emoción por la Copa Davis cuando lo que les interesa es el dinero?». Una pregunta que cuestiona la moralidad del atleta directamente, algo difícil de ver en la prensa actual.
Santiago Bernabéu: El presidente sin mordaza
La segunda parte del documento es historia viva del Real Madrid y de España. Santiago Bernabéu, descansando en Santa Pola, fuma un puro habano mientras responde —o torea— al entrevistador. El contexto es junio de 1978, tres años después de la muerte de Franco.
Lo que destaca no son las respuestas, sino la libertad absoluta de las preguntas:
1. La corrupción arbitral
El periodista no utiliza eufemismos. Le pregunta a la cara, en un barco: «¿El Real Madrid ha untado alguna vez a un árbitro?». La respuesta de Bernabéu, tirando de ironía («No sé lo que es untar»), refleja una época donde la presidencia de un club se ejercía con un personalismo absoluto.
2. Machismo y sociedad
Las preguntas sobre los bikinis («¿Qué opina usted de los bikinis?») o sobre el papel de la mujer en el fútbol («No la veo en el fútbol, en el tenis sí») actúan como un termómetro social. Nos muestran una mentalidad que hoy sería inmediatamente cancelada en redes sociales, pero que en aquel momento era conversación habitual, incluso en la televisión pública.
Conclusión: ¿Hemos ganado o perdido?
Comparar el periodismo de ayer con el de hoy nos deja una sensación agridulce. Hemos ganado indiscutiblemente en respeto, en inclusión y en profesionalidad técnica. El lenguaje sexista ya no tiene cabida y la salud del deportista se protege.
Sin embargo, es difícil no sentir que también hemos perdido cierta frescura. La capacidad de preguntar sobre la corrupción a la cara del poder, o de cuestionar las motivaciones económicas de un ídolo, ha sido sustituida a menudo por un periodismo de declaraciones pactadas. Quizás el equilibrio perfecto estaría en algún punto medio entre el humo de aquel puro de Bernabéu y la asepsia de las zonas mixtas actuales.




