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Las Olimpiadas Modernas :: Juegos Olímpicos

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Los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna comenzaron un 6 de abril de 1896. El estadio ateniense albergó en la jornada de inauguración a 70.000 espectadores, a los se podría sumar los cerca de 150.000 que, según registran las crónicas, lo contemplaron todo desde los montes cercanos.

El estadio, el Panathenaicos, fue restaurado para la ocasión, y contaba con más de 2.000 años de antigüedad. Dos grandes problemas se enfrentaron estas inaugurales olimpiadas.


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De una parte, la escasez de dinero. Grandes magnates, como el financiero George Averoff, contribuyeron con aportaciones económicas para que se pudieran desarrollar los Juegos.

De otro lado, y debido a esa causa, el gobierno rechazaba la posibilidad de celebración por la ya ruinosa economía del país y los costes que representaba.

Pero la oposición política, exaltando el patriotismo, más los apoyos recibidos, incluidos los de la familiar real griega, hicieron posible su celebración. En aquellos juegos se practicó la escalada de cuerda, el record: 14 metros en 23,4 segundos.

Y las pruebas de natación se celebraron en mar abierto, algo parecido sucedería cuatro años después en París, en aguas del Sena.

París, 1900

Nº de participantes: 1.077 deportistas. Países participantes = 21

Las crónicas comentan de estos Juegos lo desastrosos que fueron y a los que se denominó con cierto boato como “Concursos Internacionales de Ejercicios Físicos y Deportes”.

Estos juegos incluyeron el salto de la rana o las carreras de sacos como deportes olímpicos, aunque también hicieron acto de presencia por vez primera: el waterpolo, el golf o la hípica.

No tuvieron ni inauguración ni ceremonia de clausura. La organización fue tan mala que el atleta que encabezaba la maratón, fue atropellado por una bicicleta.

El día anterior se había variado el trazado del trayecto, algo que desconocían muchos conductores que se sumaban a la competición ocasionando el consiguiente riesgo.

La escasez de dinero obligó a que los vencedores de las distintas pruebas fueran agraciados con una pipa, en vez de con una medalla.

San Luis, 1904

Nº de participantes: 500 deportistas. Países participantes = 12

San Luis sustituyó a la ciudad de Chicago para la celebración de los Juegos de 1904. Tampoco hubo ceremonia de inauguración y clausura.

Por primera vez, el boxeo y la lucha libre se convirtieron en olímpicos, mientras que la hípica, el rugby o el tiro, dejaban de serlo. En estas olimpiadas se dio el primer caso de dopaje.

El corredor inglés de la maratón, que se proclamó vencedor, fue inyectado con sulfato de estricnina en dos ocasiones durante la carrera. Todavía no se existían reglas que impidieran consumir sustancias que alteraban la competición, por lo que el corredor no fue sancionado. Por fin, las pruebas de natación contaron con una piscina donde celebrarse.

Londres, 1908

Nº de participantes: 2.000 deportistas. Países participantes = 22

Estos juegos debieron celebrarse en Roma, pero diversos motivos condujeron las Olimpiadas a la capital del Imperio Británico. Roma contaba con el rechazo desde su propia casa.

Milán y Turín, que también querían ser sedes de celebración de los Juegos, unido a las dos erupciones del Vesubio dos años antes, que ocasionaron grandes pérdidas para el sur del país, hicieron que el COI desviara su punto de mira.

Algo más que una anécdota rodeó a estos juegos. Los ingleses querían que las medidas de las competiciones se midiera siguiendo su sistema y no según el sistema métrico decimal, utilizado por la mayor parte del mundo. Hubo una especie de entendimiento: las carreras cortas se midieron en metros y las largas en millas.

En estos juegos quedaron descalificados todos los corredores norteamericanos de la final de 400 metros lisos.

Algunos cronistas opinan que debido a la parcialidad de los jueces, que obligaron a repetir la carrera (ya ganada por el americano) por obstaculizar el paso de otro atleta. Los estadounidenses se negaron a correr de nuevo. El atleta británico, repitió la final, corriendo en solitario por la pista y ganando el oro más fácil de la historia.

Estocolmo, 1912

Nº de participantes: 2.504 deportistas. Países participantes = 28

Quizás por primera vez, los Juegos se desarrollaron con ciertas garantías de éxito, dado que eran los suecos los que organizarían económica y administrativamente el evento, un país, Suecia, de los más ricos del mundo, aún en la actualidad. A pesar de ello, ya se intuía el inicio de la Primera Guerra Mundial. En estos Juegos, se eliminó la competencia de boxeo, deporte prohibido en el país organizador. Aunque los deportistas entregaban partes médicos sobre su salud, un atleta portugués sufrió un desvanecimiento durante el maratón, víctima del esfuerzo.

Estas Olimpiadas fueron las de Jim Thorpe, o Wa-Tho-Huck, “sendero brillante”, en el idioma de la tribu india de la que era originario. Ganó el pentatlón y el decatlón, pero tiempo después fue descalificado, al descubrirse que había sido deportista profesional de béisbol. Los medallistas de plata renunciaron al oro ganado en los despachos, por respeto al campeón.

El año 1916 como consecuencia de la Primera Guerra Mundial no se celebraron olimpiadas.

Amberes, 1920

Nº de participantes: 2.591 deportistas. Países participantes = 29

Tras la Primera Guerra Mundial, Bélgica, país organizador, no permitió la participación a un buen número de países: Alemania, Austria, Bulgaria, Polonia, Rusia y Hungría.

El boxeo y el ciclismo en pista, retirado de competición cuatro años antes, volvieron a ser deportes olímpicos. Este año, un finlandés, de meteórica y longeva carrera deportiva acaparó los metales. En tres olimpiadas se alzaría con 9 oros y 3 platas.

Lo suyo eran las carreras de fondo, que corría con cara de póquer, fría y distante ante lo que le rodeaba. Su nombre era Paavo Nurmi.

París, 1924

Nº de participantes: 3.000 deportistas. Países participantes = 44

Estas fueron las olimpiadas elegidas por el promotor de la vuelta a la práctica mundial del deporte en competencia, el barón de Coubertin, presidente del COI, para retirarse.

Eligió su ciudad natal. Este fue sin duda el año de Johnny Weismuller, que ya con 19 años, en 1920, había bajado la marca de los 100 metros por debajo del minuto. El espectáculo no solo estaba en la piscina, también lo estaba entre carrera y carrera, cuando deleitaba a los espectadores con un número de buceo.

Años más tarde, entre 1932 y 1948, Weissmuller sería Tarzán en la gran pantalla, atrás quedaban sus oros olímpicos, tres en esta ocasión y dos más en los juegos de Ámsterdam.

Ámsterdam, 1928

Nº de participantes: 2.971 deportistas. Países participantes = 46

Durante los siguientes cuatro años a las Olimpiadas de París, no surgió ningún deportista capaz de desbancar el poderío demostrado por Johnny Weismuller o por el finlandés Nurmi.

La anécdota luctuosa de estos juegos se dio entre las deportistas femeninas, que poco a poco participaban en mayor número en los juegos. Así, su preparación parecía carecer de un mínimo rigor, pues en algunas competiciones de atletismo, un representativo número de ellas caían desvanecidas por el esfuerzo realizado.

De tal forma que se suspendió, a partir de estos Juegos, las carreras de distancias superiores a los 200 metros para las deportistas. Esta prohibición llegó hasta los Juegos Olímpicos Roma´60.

Los Ángeles, 1932

Nº de participantes: 1.331 deportistas. Países participantes = 38

El mundo olímpico llega a Hollywood, a la meca del cine. Y eso se hace notar en la promoción que estos ofrecen. Son corrientes las apariciones de las grandes estrellas de la pantalla, como Douglas Fairbanks o Joan Crawofrd, que visitan rodeados de cámaras las instalaciones donde se desarrollarán las pruebas deportivas.

La gala de inauguración fue diseñada por el director de cine Cecil B. De Mille, famoso por sus grandiosas puestas en escena. En esta ocasión, la natación y el atletismo femenino fueron los que marcaron las diferencias.

El equipo masculino japonés de natación, cuyos componentes en su mayoría no tenían ni quince años de edad, se impusieron en la mayoría de las pruebas, sumando un total de 5 oros, 4 platas y 2 bronces.

Por su parte, Babe, Mildred Didrickson, una norteamericana de ascendencia noruega, dio una nueva visión reivindicativa de la mujer deportista, exhibiendo un gran nivel, con sendos oros en lanzamiento de jabalina y salto de altura.

Berlín, 1936

Nº de participantes: 4.056 deportistas. Países participantes = 49 países

Estas Olimpiadas no debían celebrarse en Berlín. Otras ciudades habían sido las preferidas por la inmensa mayoría de países participantes, pero Hitler consiguió su propósito: una forma de extender la propaganda de la causa nazi con una difusión mundial. Para ello, el régimen no escatimó en gastos. Se calcula que invirtieron unos 30 millones de dólares en el acondicionamiento de gigantescos estadios e instalaciones, dignos de admiración.

Se ha especulado mucho con el inexistente encuentro entre los dos verdaderos protagonistas de estas Olimpiadas: Hitler y Jesse Owens. El atleta norteamericano, que llegaba desde Alabama, ganó 4 oros. Muchas crónicas hablan de la “huida” en el saludo del dictador alemán al corredor.

Hitler veía caer lentamente los pilares de su teoría de la supremacía de la raza blanca. El dictador tuvo su “particular” alegría en el recuento de medallas: Alemania, 33 oros, en primer lugar, frente a los 24 de Estados Unidos.


En estos Juegos, el balonmano y el baloncesto, por fin alcanzan la categoría de deportes olímpicos. En cuanto a los triunfantes nadadores nipones, continuaron cosechando éxitos, aunque con más modestia.

Tanto la Olimpiada Tokio, 1940 como Londres, 1944 no llegaron a celebrarse. Tal y como ocurriera en 1916, una guerra que se extendía por medio mundo, cambiaba el orden de las cosas. Las naciones no se encontraban en una cancha de deporte, sino en el campo de batalla.

Londres, 1948

Nº de participantes  = 4.099 deportistas. Países participantes = 59 países

Tras la Gran Guerra, se decidió que fuese Londres, una ciudad devastada por los bombardeos alemanes, la sede de la nueva etapa olímpica.

Una vez más, la escasez de medios económicos fue la clave. Los atletas masculinos se hospedaban en los antiguos barracones utilizados por los pilotos de la Royal Air Force y Argentina, contribuyendo con carne y Estados Unidos con otros alimentos, se encargaron de abastecer a los deportistas.

Ni Japón ni Alemania participaron en los Juegos, la razón: carecían de gobierno o Comité Olímpico. Italia, aunque perteneció al Eje, sí participó.

Sobresalió entre los deportistas la “mamá holandesa”, Fanni Blankerskoen, que con 32 años y madre de dos hijos ganó 4 medallas de oro en 100, 200, 80 metros vallas y en el relevo 4 por 100.

Helsinki, 1952

Nº de participantes  =  5.800 deportistas. Países participantes = 69

El tiempo curó las viejas heridas y, de nuevo, Alemania y Japón entraron en la competición. Por primera vez se pudo ver a los deportistas de la ex Unión Soviética.

La potencia entendió las bondades propagandísticas del evento y, aunque impusieron condiciones como que los deportistas no se alojaran en la Villa Olímpica, acudieron.

Estas Olimpiadas fueron las de Emil Zapotek, “la locomotora humana”, que ya en los anteriores Juegos ya había ganado dos medallas. Se impuso en las grandes distancias, incluso en la maratón, la primera vez que la corría y a la que calificó como “una carrera muy aburrida”.

Melburne, 1956

Nº de participantes  = 3342 deportistas. Países participantes = 70

Esta vez no son ni Europa ni América los continentes organizadores, por primera vez las Olimpiadas viajan a Oceanía. Las diferencias de horario y clima empujaron a los australianos a proponer el mes de diciembre como el de celebración, algo a lo que se opusieron tanto deportistas, que verían cambiado su plan de entrenamiento, como los países participantes.

La pruebas hípicas se trasladaron a Estocolmo, debido a que la legislación australiana obligaba a los equinos a guardar una cuarentena de 4 meses antes de entrar en el país.

Alfred Oeter, un ingeniero que ocupaba plaza como lanzador de disco y que llegó sustituyendo a la figura estadounidense, se impuso contra pronóstico. Sería el único deportista que lograría 4 oros consecutivos en 4 olimpiadas.

Roma, 1960

Nº de participantes  = 4.348 deportistas. Países participantes = 83 países

Más de 1.500 años después de la prohibición de Teodosio para la celebración de los Juegos, Roma, la ciudad eterna, organizaba unas Olimpiadas, que por otra parte fueron las primeras televisadas.

Se batieron infinidad de marcas mundiales, pero sobre todas las figuras resaltó una, Cassius Marcellus Clay, el boxeador que ganó la medalla de oro, que más tarde lanzaría a un río al no ser admitido en un restaurante por el color de su piel.

En el deporte femenino, “la gacela negra” Wilma Rudolph se alzó con 4 oros y con la admiración del público con su elegancia.

Tokio, 1964

Nº de participantes  = 5.140 deportistas. Países participantes = 93 países.

Japón se resarció de su pasado político-bélico al albergar las Olimpiadas del 64. El último relevista de la antorcha olímpica, un joven nacido en Hiroshima el mismo día en que cayó la bomba atómica, intentaba poner las cosas en su sitio. Un holandés se impuso en las pruebas de judo, deporte sagrado para los holandeses.

Akio Kaminaga, el finalista, dos años después se suicidó, pidiendo perdón a sus compatriotas por la humillación ocasionada a la nación.

México, 1968

Nº de participantes  =  6.000 deportistas. Países participantes = 113

Tras 70 años, por fin las Olimpiadas se celebraban en una capital latinoamericana. La altitud favoreció que las marcas atléticas fueran extraordinarias, siendo los 8,90 metros saltados por Bob Beamon en el salto de longitud el record más importante, superando en 55 centímetros la marca mundial.

La imagen la pusieron los deportistas negros, que alzados sobre el cajón con el puño en alto vestido con un guante negro, se convertiría en la imagen de los Juegos. El saludo del Poder Negro, de los Panteras Negras en los Juegos Olímpicos de México 1968 fue una célebre señal de protesta de los derechos civiles de la etnia negra en Estados Unidos.

Las Olimpiadas siempre han sido un escaparate público, debido a la necesidad de aclimatación de los deportistas a las condiciones climáticas del país, deportistas y periodistas adelantaron sus viajes con un mes de antelación. Muchos estudiantes mexicanos, aprovechando la repercusión mediática, se manifestaban contra el régimen dictatorial.

Ya había habido muertos por esta circunstancia, pero 10 días antes de la ceremonia de inauguración, el ejército disparó contra los 10.000 manifestantes para acallar las protestas. El saldo de víctimas superó las 300.

En el plano afectivo, la gimnasta checoslovaca Vera Caslavska se convirtió en “La novia de México”, al ganar 4 oros y 2 platas ejecutando sus ejercicios de manos libres con “Allá en el rancho grande” y casándose el día de la clausura.

Munich, 1972

Nº de participantes  = 7.000 deportistas. Países participantes = 122

Cinco días antes de la clausura sucedió un luctuoso acontecimiento que marcaría el desarrollo de los Juegos. Un comando palestino, “Septiembre Negro”, logró secuestrar a nueve atletas judíos, habiendo asesinado a otros dos que ofrecieron resistencia en el ataque. Tras 21 horas de negociación, en las que los palestinos pedían la liberación de 200 palestinos detenidos, lograron que se fletara un helicóptero que trasladaría a todos: secuestradores y secuestrados a Libia o Túnez.

Pero los francotiradores alemanes esperaban en el aeropuerto. Abrieron fuego y los palestinos, granada en mano, volaron el helicóptero, matando a todos los rehenes.

Así, las siete medallas de oro del nadador Mark Spitz, pasaron a un segundo plano.

Moscú, 1980

Nº de participantes  = 5.212 deportistas. Países participantes = 80 países

A estas Olimpiadas faltaron 58 países, boicot provocado por la invasión de la URSS de Afganistán. Por lo que los resultados no corresponderían con los deseados por la competición. Se estima que solo en dos competiciones, los resultados no estuvieron alterados por esta circunstancia. Por ello, las medallas del “rey de las largas distancias”, Vladimir Salnikiov, el nadador que rebajó los 15 minutos en los 1.500, carecieron de la importancia debida.

Los Ángeles, 1984

Nº de participantes  = 7.055 deportistas. Países participantes = 140

En este caso fueron los soviéticos, junto a otras 14 naciones, los que devolvieron el boicot a los norteamericanos. Algo que muchas selecciones agradecieron, como la española de baloncesto, que ganó la plata ante el equipo de Michael Jordan o Edwing.

El indiscutible astro de esta competición fue el atleta Carl Lewis, “El hijo del viento”, proveniente también de Alabama, que revalidó el éxito de Owens, alzándose al podio con 4 oros.

En estos juegos se volvió a correr la maratón femenina, después de 23 años. Aunque de nuevo, una atleta, Gabriela Andersen, dejó mudo a los espectadores al emplear 5 minutos en recorrer los últimos 200 metros.

Seúl, 1988

Nº de participantes  = 9.500 deportistas. Países participantes = 160

Estas Olimpiadas estuvieron marcadas por un acontecimiento que colapsó el mundo del atletismo: el positivo de Ben Johnson. Se celebró la carrera más rápida de la historia, donde el canadiense logró hacer los 100 metros lisos en 97,9 segundos, ante la mirada atónita de Carl Lewis, quien se impuso el oro, días después de descubierto el dopaje, con una marca, igualmente admirable, de 9,92.

Por otro lado, también es digno de resaltar el oro de la tenista Steffi Graf o los 3 de la atleta Florence Griffith.

Barcelona, 1992

Nº de participantes  = 10.000 deportistas. Países participantes = 172 países

El “Dream Team” saltó a la cancha. ¿Magic Johnson, Larry Bird o Charles Barkley, juntos?

Sí. Fue posible verles formando el quinteto inicial del equipo de baloncesto norteamericano. En otro orden de cosas, los cambios sociopolíticos se dejaron ver representados sobre las camisetas de los deportistas: ya no existía Yugoslavia ni la URSS.

Atlanta, 1996

Nº de participantes  = 11.000 deportistas. Países participantes = 197 países

Se cumplía el centenario olímpico. Como en otras ocasiones, un hecho puntual hará que se recuerde Atlanta´96, este hecho no podía ser otro que la explosión de la bomba casera en el Parque del Centenario Olímpico. En lo deportivo, Carl Lewis ganó su oro y se batieron record mundiales en muchas especialidades, sobre todo en atletismo. Los fallos organizativos también marcaron el devenir del largo campeonato.

Sydney, 2000

Nº de participantes  = 11.650 deportistas. Países participantes = 199 países

Nada más y nada menos que veintiocho nuevos record mundiales y 60 record olímpicos se batieron en la ciudad australiana. Sobre todas las competiciones, destacó la natación, que llegó a obtener treinta y nueve nuevas marcas, entre mundiales y olímpicas.

Atenas, 2004

Nº de participantes  = 11.160 deportistas. Países participantes = 202

Lejos de los 13 países participantes que abrieron las Olimpiadas Modernas de Atenas 1896, en 2004 se superaron los dos centenares. Y ni que decir de los deportistas que compitieron: de 295 se pasó a más de 11.000. Pero las cifras comparativas casi ofenden porque en estos Juegos el presupuesto económico superó los 4.640 millones de euros. Con 301 especialidades distintas
disputadas en 35 sedes olímpicas, las pruebas fueron cubiertas por nada menos que 21.500 periodistas de todo el mundo. 300 canales de televisión se encargaron de retransmitir las pruebas, batiendo un nuevo record con 35.000 horas de emisión, superando a Sydney (29.600) y a los Juegos de Barcelona, que no llegaron a las 20.000.

En el medallero, de nuevo Estados Unidos obtuvo el primer puesto con 103 medallas, seguido de Rusia con 92 y China con 63.

Beijing 2008

 Londres 2012

Rio 2016

 

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