Grandes Falsificaciones de la historia. El hombre de Piltdown

Actualmente, es muy difícil conseguir que una falsificación, del tipo que sea, logre hacerse pasar por verdadera o, al menos, no por mucho tiempo.

Los medios tecnológicos y científicos actuales se aseguran de que haya muy pocas posibilidades de que una falsificación alcance el éxito.

Pero estos medios no estaban disponibles hace apenas unas cuantas décadas y, con el paso del tiempo, se acabó descubriendo que algunos de los hallazgos más sorprendentes de la Historia no eran más que grandes engaños.

¿Quieres conocer algunas de las falsificaciones más famosas de la Historia? Veámoslas…

El hombre de Piltdown

principios del siglo XX, se estaba viviendo una gran revolución en el ámbito de la historia de la evolución.

El famoso estudio de Darwin “El origen de las especies”, publicado a mediados del siglo anterior, hacía furor entre los nuevos investigadores y el hallazgo de los primeros restos de hombres prehistóricos en Francia y en Alemania había causado sensación, especialmente en Inglaterra, donde había un enorme interés científico, pero también económico, en encontrar algún resto prehistórico en su territorio.

Fue entonces cuando, en 1912Charles Dawson informó que había encontrado restos de un hombre prehistórico, entre ellos, un cráneo fragmentado, en un pueblo de Sussex llamado Piltdown.

El hombre de Piltdown
El hombre de Piltdown

El cráneo parecía proceder de un homínido, pero la mandíbula tenía el aspecto de proceder de un simio y el furor por el hallazgo fue prácticamente inmediato: se había encontrado en suelo inglés el “Eslabón Perdido”.

La comunidad científica aceptó el hallazgo como verídico y en los años siguientes se encontraron algunos restos más en la misma zona, concretamente hasta 1916, año en que Dawson murió de septicemia tras haber alcanzado todo tipo de honores y acumulado una gran fama por sus “descubrimientos” arqueológicos, hasta el punto de que muchos piensan que solo su muerte temprana le impidió llegar a ser nombrado caballero, un honor que muchos pedían para él por su “contribución a la Ciencia”.

Pero, aunque hubo casi desde el principio algunas voces que cuestionaron la veracidad del  hombre de Piltdown, las alarmas no saltaron verdaderamente hasta el año 1949 y en 1953 se probó que había sido un engaño, pues parte del cráneo pertenecía a un homínido y la mandíbula procedía de un simio moderno, probablemente de un orangután.

Asimismo, se demostró que los dientes encontrados se habían modificado de forma artificial para que parecieran los de un homínido y que la práctica totalidad de los objetos asociados que se habían hallado habían sido hechos con materiales modernos y modificados para parecerse a los que alguien hallaría en un yacimiento arqueológico de este tipo.

A día de hoy, no se sabe si Dawson actuó solo o contó con algún cómplice para llevar a cabo su timo, ni cómo lo llevó a cabo de una forma tan avanzada como para engañar a los mejores especialistas de su generación.

Pero una cosa es segura: se ha llevado el dudoso honor de ser el falsificador más conocido de toda la Historia de la Ciencia.

Grandes falsificaciones de la Historia. La Fotografía del Cirujano

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