Querido Leonardo DiCaprio: Papeles con los que puedes acabar ganando tu Oscar

Por Rocío Martínez Rocio Martinez 


 

El año 2015 está a punto de terminarse y eso significa que pronto comenzará una nueva temporada de premios cinematográficos.

Los diferentes miembros de la gran industria del cine ya están empezando a movilizarse públicamente de cara al asalto final. ¿Qué van a hacer para conseguir que sus favoritas se hagan con un codiciado Oscar?

Ya han empezado a aparecer diversas listas donde se presentan algunas de las películas favoritas para los próximos premios y cuáles son los actores y actrices con más posibilidades para llevarse la preciada estatuilla.

 

Sin embargo, junto con estas listas, también aparecerán un montón de artículos en los que se describirán aquellas películas que (según la opinión de cada autor) no merecieron los Oscars que se llevaron, los largometrajes que triunfaron en la edición de sus respectivos años y, por supuesto, un listado con el nombre de los artistas que deberían tener una estatuilla en su haber, pero nunca la han ganado. Y en estas últimas siempre triunfa un nombre: el de Leonardo DiCaprio.

Di Caprio
            Leonardo DiCaprio es, sin duda alguna, uno de los mejores actores del panorama actual y pocos discuten que se merecería tener un Oscar antes de terminar su carrera.

Pero, en el mundo del cine, muchos dudan que vaya a llegar a ganarlo en un futuro próximo, incluyendo los que están hablando muy positivamente de su última película, “El renacido”, que se estrenará dentro de poco. Sin embargo, nosotros, desde Actually Notes, queremos ayudarle a conseguir su ansiado premio y, para ello, le vamos a indicar el tipo de papeles que tienen, según las estadísticas, más posibilidades de reportarle una estatuilla en un futuro.
           

-Interpretar a personajes con enfermedades importantes da premios

Puede parecer una afirmación demasiado directa, pero es así. La Academia considera que interpretar a un personaje que sufre una grave enfermedad, ya sea mental o física, o con alguna discapacidad de algún tipo, supone un gran reto para un actor o actriz.

Por lo tanto, si la película es buena y el intérprete supera el reto que el personaje le ha presentado con solvencia, tendrá muchas posibilidades de hacerse con un Oscar.

La historia nos da la razón en este sentido. Por ejemplo, los ganadores del Oscar al Mejor Actor y a la Mejor Actriz principales de la pasada edición de los premios de la Academia, Julianne Moore y Eddie Redmayne, fueron premiados por interpretar a personajes que sufrían graves enfermedades. Julianne Moore interpretaba en “Siempre Alice” a una mujer que luchaba por mantener una vida lo más normal posible después de que se le detectara la enfermedad de Alzheimer, mientras que Redmayne, protagonista de “La Teoría del Todo”, interpretaba al gran físico Stephen Hawking que veía como la grave enfermedad degenerativa que padecía le iba privando de todas sus funciones motoras.

Asimismo, en la edición anterior, Matthew McConaughey conseguía su Oscar por “Dallas Buyers Club”, donde interpretaba a un enfermo de VIH y Jared Leto hacía lo propio como Mejor Actor Secundario por la misma película, en la que interpretaba un travesti que se enfrentaba al mismo problema de salud.

Por citar más ejemplos, tenemos a Jennifer Lawrence, que lo consiguió en 2012 por “El lado bueno de las cosas”, Angelina Jolie, que lo obtuvo en 1999 por “Inocencia interrumpida”, Nicole Kidman en 2002 por “Las Horas”, Tom Hanks en 1993 por la célebre “Philadelphia” o en 1994 por “Forrest Gump”, Jack Nicholson en 1997 por “Mejor…imposible” o Al Pacino en 1992 por “Esencia de Mujer”, entre otros artistas.

Si a este dilatado listado añadimos a los actores y actrices que fueron nominados por papeles de este tipo, pero que no ganaron, descubrimos que en los últimos veinte años casi siempre ha habido un actor o actriz que han ganado una estatuilla por un papel de este tipo y, además, varios de los nominados habían interpretado personajes en esta línea. De hecho, en la película por la que Leonardo DiCaprio estuvo más cerca de ganar el Oscar, “El Aviador”, nuestro actor interpretaba a un carismático Howard Hughes con graves problemas psicológicos.

Por lo tanto, querido Leo, dadas las estadísticas, este puede ser el mejor camino a seguir.

-Películas en las que una persona conmueve a la audiencia con su sufrimiento.

Los miembros de la Academia valoran mucho las películas de corte dramático y este tipo de largometrajes siempre suelen tener un puesto de honor en los Oscar.

De hecho, es muy poco usual encontrar películas de otros géneros entre los nominados y casi nunca entre los ganadores, teniendo los pocos largometrajes que no se adaptan totalmente a esta categoría un marcado toque de dramatismo.

En este caso, los actores tienen dos salidas: o interpretar al héroe que enseña, con su sufrimiento, una lección moral a la audiencia, o bien representar al personaje “malvado”, de bajos instintos y horrible catadura moral, que ejemplifica lo peor de la raza humana.

Si consigues conmover a la audiencia con la aventura de tu personaje o lograr incitar tanto odio y desprecio que a todo el mundo le encantaría pegarte un tiro, entonces tienes mucho ganado en tu carrera hacia los Oscar.

De hecho, es este último tipo de personajes los que cosechan más premios en las ediciones de los Oscars.

Así, tenemos como ejemplo reciente al odiado y magníficamente interpretado por J. K. Simmons profesor de “Whiplash”, que le valió al mencionado actor el Oscar a Mejor Actor Secundario en la última edición de los premios de la Academia.

Asimismo, en 2013 encontramos a Lupita Nyong’o, que emocionó a la audiencia representando a la sufrida Patsey de “12 años de esclavitud” para hacerse con el Oscar a la Mejor Actriz Secundaria, el mismo galardón que obtuvo Anne Hataway el año anterior por hacer de la sufrida Fantine de “Los Miserables” o el que se llevó Adrien Brody en 2002 por “El Pianista”

. Por citar algunos ejemplos más, tampoco podemos olvidar al horrible personaje de Mary, que le valió a Mo’nique un merecidísimo Oscar en 2010 por “Precious” o del genial Christopher Waltz, que se llevó su primer premio de la Academia en 2009 por su papel de villano en “Malditos bastardos”.

Todo esto sin contar a los nominados, que aumentarían mucho más esta breve lista. Por lo tanto, un papel de héroe atormentado y lleno de sufrimiento o bien la encarnación de un personaje tan horrible que amenace a la audiencia con hacerle perder su fe en la humanidad,   siempre son muy buenas apuestas para los premios de la Academia.

-Papeles en los que un personaje se enfrenta a una sociedad que lo discrimina por una razón u otra y que acaba saliendo triunfante.

Este tipo de papeles también tiene dos vertientes. En primer lugar, tenemos aquellos personajes que son discriminados por cualquier motivo (su raza, su sexualidad, su origen social, etc.) o que han caído en desgracia por cualquier motivo y que se enfrentan a la sociedad para cambiar el rumbo de sus vidas, con la ayuda generalmente de un mentor o de una mano amiga.

Y, en segundo, tenemos a aquellos que, si bien sufrieron diversos tipos de rechazo, lucharon y consiguieron cambiar el mundo para mejor, aunque su historia personal no siempre acabe bien. Este tipo de historias inspiradoras son muy del gusto de la Academia y siempre tienen una buena recepción, tanto en nominaciones como en premios.

Así, en la última edición de los Oscar, tenemos la nominación alcanzada por Benedict Cumberbacht por su soberbia encarnación de Alan Turing, pero más atrás en el tiempo nos encontramos con el Oscar a la Mejor Actriz que se llevó Sandra Bullock por su papel de madre coraje en “The Blind Side” en 2009, el que recibió Jeff Bridges por “Crazy Hearts” en ese mismo año o el que recibió Sean Penn en 2008 por su papel como activista a favor de los derechos homosexuales en “Yo soy Harvey Milk”. 

Por citar algunos otros, también podemos considerar dentro de esta categoría el Oscar que recibió Julia Roberts en el año 2000 por “Erin Brockovich”, el que le dieron en el año anterior a Hillary Swank por “Boys don’t cry” o el otorgado al tristemente desaparecido Robin Williams por “El indomable Will Hunting”.

Esta popular categoría siempre está presente en los Oscar y sería una buena opción para nuestro amigo Leo.


-Biopics y películas de corte histórico.

Los premios de la Academia son muy clásicos. Por mucho que quieran pretender otra cosa, no les gusta la innovación y rara vez premian largometrajes demasiado innovadores, a diferencia de otros galardones como los Globos de Oro.

Ejemplos recientes como “Avatar”, “Interstellar” o “El Gran Hotel Budapest”, así lo testifican, como películas muy populares que únicamente han obtenido premios técnicos frente a otros largometrajes de corte mucho más clásico.

De hecho, si una película toca un tema muy polémico, lo más probable es que los votantes de los Oscar escojan una opción más segura, aunque la anterior sea mucho mejor.

Si no, que se lo digan a la obra maestra de Ang Lee, “Brockeback Mountain”, que perdió el Oscar a la Mejor Película del año 2005 y que fue a parar a manos de una “Crash” desconocida sin apenas méritos, pero que trataba temas mucho más tradicionales.

Así, los populares biopics de personajes famosos o las películas de corte histórico suelen ser opciones seguras que Hollywood siempre valora, sobre todo si se vinculan a temas o figuras de tipo patriótico o que luchan contra la adversidad por el bien de la sociedad o de valores supuestamente superiores.

El ejemplo más característico de esta tendencia es el Oscar que se le dio en el año 2012 a Daniel Day-Lewis por “Lincoln”, el que le dieron a Meryl Streep en 2011 por encarnar a la presidenta Margaret Thatcher en “La Dama de Hierro”, el que se llevó Colin Firth en 2010 por encarnar al rey Jorge VI en “El discurso del Rey” o el que se llevó Russell Crowe en el año 2000 por “Gladiator”.

También podemos incluir en esta categoría el biopic de la asesina Aileen Wuornos, que le valió un Oscar a la actriz Charlize Theron, la interpretación que hizo de Ray Charles el actor Jamie Foxx en 2004, que le proporcionó su Oscar a Mejor Actor Principal, la encarnación de Katherine Hepburn que se lo dio a Cate Blanchett ese mismo año, el que recibió Philip Seymour Hoffman por “Capote” en 2005 o la estupenda actuación de Helen Mirren como la reina Isabel II de Inglaterra que le valió su Oscar a Mejor Actriz Principal en 2006.

Estos son solo algunos ejemplos, pero esta es una categoría muy popular que siempre está presente de una u otra manera, ya sea vinculada a personajes históricos, adaptaciones de las grandes obras de la literatura universal o como biopics de personajes más o menos conocidos. Es precisamente esta última categoría la que está creciendo más en los últimos años y, en las últimas décadas, rara ha sido la edición de los premios Oscar que no ha contado con intérpretes de este tipo de películas nominados en varias categorías.

De hecho, algunos de los nombres que suenan con fuerza para los Oscar de este año se relacionan con esta categoría, como puede ser Eddie Redmayne con su interpretación del primer transexual de la Historia en “La chica danesa”, Marion Cotillard y Michael Fassbender, los hipnóticos protagonistas del “Macbeth” de Justin Kurzel o “El Puente de los Espías”, una película ambientada en la época de la Guerra Fría protagonizada por Tom Hanks y dirigida por Steven Spilberg.

Por lo tanto, esta es una categoría segura, si no para obtener un Oscar (para ello la primera que hemos mencionado sigue siendo la reina indiscutible), sí es una apuesta muy contundente para conseguir una nominación con posibilidades.

Para concluir, debemos mencionar un cambio que se está apreciando en este tipo de premios y, aunque todavía no es una categoría tan segura como las anteriores que hemos mencionado, sí es una opción que va ganando fuerza. Es lo que podemos llamar la de “héroe atormentado” o “antihéroe”.

Nacida a la luz del nuevo milenio, donde la sociedad actual demanda personajes complejos que no se pueden considerar ni buenos ni malos completamente, estos personajes conquistan a la audiencia por su carácter atormentado, ajeno a las normas y alejados por distintas razones, de una sociedad que no les comprende. Estos personajes pueden ser considerados como héroes o como villanos, pero su capacidad de seducción no reside tanto en sus acciones finales, sino en su enorme complejidad.

Esta tendencia al alza, que se puede ver por ejemplo en la popular saga de películas dedicadas a Batman que realizó Christopher Nolan o en el giro que se ha dado a la saga de James Bond desde que Daniel Craig tomó el papel del popular agente secreto, y está empezando a despertar un reconocimiento cada vez mayor como una categoría en sí misma.

Así, podemos incluir en esta categoría los personajes que les proporcionaron sus respectivos premios de la Academia al difunto Heath Ledger por “El caballero oscuro”, a Kate Winslet por “El lector”, a Octavia Spencer por “Criadas y señoras” o a Christopher Waltz por “Django desencadenado”, por citar algunos ejemplos. Este tipo de papeles complejos todavía no se repite entre las nominaciones a los grandes premios con la misma asiduidad que los vinculados al resto de categorías mencionadas, pero es importante tenerlos en cuenta por su creciente popularidad. Quizá en ellos esté la clave para triunfar durante las próximas ediciones.
Por lo tanto, ¿cuál es nuestro consejo para los actores de Hollywood que tengan sus miras puestas en conseguir un Oscar y, en especial, para nuestro apreciado Leo? Pues que apuesten por la primera categoría. Es, sin duda, la más segura.

Quizá en el caso de Leonardo DiCaprio, su oportunidad le llegue con una de sus próximas películas, “The crowded room”, en la que interpretará a Billy Milligan, la primera persona que logró ser absuelta en un tribunal alegando que sufría un trastorno de personalidad múltiple.

Hasta 24 personalidades distintas se certificó que tenía Milligan, un verdadero reto para cualquier actor de categoría. Sin embargo, si esta opción no es posible, apostar por cualquiera de las anteriormente mencionadas puede suponer una nominación casi segura, sobre todo, si se pueden combinar varias.

En todo caso, esperamos que Leo DiCaprio acabe consiguiendo algún día el Oscar que tanto merece. Por lo demás, empieza el juego de las predicciones para el próximo año. ¿Quién crees que se llevará la preciada estatuilla en esta edición? ¡Ya queda menos para saberlo!




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