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Laika, Gloria Y Sacrificio


LA HISTORIA DE LA PERRITA LAIKA, EL PRIMER SER VIVO EN ORBITAR LA TIERRA

Rusos y norteamericanos, en plena competencia por demostrar su supremacía, andaban con prisas por hacer ver al mundo quien encabezaba la carrera espacial. En este contexto, en plena Guerra Fría, y en el ecuador del siglo XX, la URSS se atrevió a lanzar al espacio al primer ser vivo.

Laika, quiern se iba a convertir en el primer ser vivo que volara por el espacio.


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Apenas pesaba seis kilos y se trataba de una perra vagabunda, se estaba en la creencia que su condición, criada en la calle y acostumbrada a vivir sin comodidades, ayudaría en la misión.

Laika murió a las cinco horas del lanzamiento

Voló dentro del Sputnik-2. Murió a las cinco horas de ser lanzada.

Dicen que murió de estrés y como consecuencia del sobrecalentamiento de la nave espacial. Era de suponer que la perrita sufriera un impacto ante aquella situación.

La cuestión es que no se reconoció el calvario que sufrió hasta el año 2000.

Laika fue la primera de un total de cinco perros sacrificados en beneficio de la carrera espacial. El sexto perro que fue lanzado al espacio, logró regresar vivo a la Tierra. Laika no fue la única candidata para ese primer vuelo, otros dos perros llamados Albina y Mushka formaron parte del periodo de entrenamiento. 

Pruebas que podían consistir en mantener a los canes en jaulas de tamaño similar al que les esperaría en sus vuelos durante periodos de tiempo que se podían prolongar hasta los veinte días.

El valor del primer vuelo orbital, que fue una chapuza

Este primer vuelo en el que un ser vivo orbitaría sobre la Tierra fue, además de una prueba de valor científico para el futuro de los vuelos espaciales preparatorios para que el hombre fuera capaz de tripular una nave, una clara exhibición política.

En aquel tiempo, el gobierno de Nikita Khrushchev, quiso celebrar el cuarenta aniversario de la revolución bolchevique poniendo de manifiesto el avance técnico y los logros del sistema comunista. Fue así que se encomendó a Sergei Korolev, el fundador del programa espacial ruso, tras el lanzamiento del Sputnik-1, un segundo satélite, pero esta vez con un ser vivo como tripulante. 


Laika, el primer ser vivo en orbitar la Tierra

Apenas contaron con cuatro semanas para construirlo. Esas prisas harían reconocer a Boris Chertok, asistente de Korolev, que carecieron de un diseño sobre el que fabricar el artefacto espacial. Pura improvisación. 

Las críticas desde occidente apenas se hicieron esperar, abriéndose el debate sobre el maltrato a los animales en experimentos.

Todos sabían que aunque la cabina contaba con una cámara de televisión y con sensores que medían la presión ambiental y la temperatura, así como que las constantes vitales de Laika, el animal nunca regresaría a la Tierra con vida. 

El Sputnik-2 se mantuvo durante seis día en órbita, hasta que agotó sus baterías, momento en el que se reintegró a la atmósfera.

Laika dirigiéndose a su cruel destino, las estrellas…

 

 

 

 

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