El supuesto iPhone que no lo es. Imagen IHMC RAS. Pavel Leus
El supuesto iPhone que no lo es. Imagen IHMC RAS. Pavel Leus

📵 Que no, que no es un iPhone

Desde hace una semana se viene publicando la imagen que podemos ver sobre estas palabras: un supuesto iPhone hallado en Tuva, al sur de Siberia, en una tumba con más de 2000 años de antigüedad. Un lugar que se encuentra, en la mayor parte del tiempo, bajo el agua del Mar de Sayan. Un reservorio artificial, cuyas aguas solo retroceden durante un tiempo determinado, usualmente desde finales de mayo hasta la primera quincena de junio.

Unos trabajos arqueológicos por parte del Instituto de Historia de la Cultura Material de la Academia de Ciencias de Rusia (RAS, según sus siglas) lo hallaron y la mayor parte de los medios han llevado a cabo eso que se denomina clickbait, alrededor de la noticia que hizo pública The Siberian Times. «Hallado un iPhone de hace 2000 años», decían sin mayor remilgo.

Pero todo opera alrededor del clickbait, que es en castellano un «ciberanzuelo», o un «cibercebo». Se trata de un neologismo anglófono usado de forma peyorativa para describir aquellos contenidos en Internet que apuntan a generar ingresos publicitarios, especialmente a expensas de la calidad, verdad o exactitud de la supuesta noticia. Vamos, que lo que querían esos medios mediocres era que hicieras clic en la noticia, a sabiendas de que aquello que anunciaban no era un iPhone, pero con la intención de captar tu atención. Esta es, por desgracia, una práctica habitual de los nuevos medios, de la nueva forma de hacer ‘periodismo’ donde todo vale, por más falso o mentira que sea.

La verdad del supuesto iPhone

El supuesto iPhone. Imagen IHMC RAS. Pavel Leus
El supuesto iPhone. Imagen IHMC RAS. Pavel Leus

Pero, no, claro. Aquello que parece un moderno smartphone no lo es. No es que haya habido un viajero  que descendiera por una supuesta máquina del tiempo hasta dos milenios atrás para dejar sobre una tumba, junto al cuerpo yacente de una mujer, sobre la pelvis del esqueleto, un iPhone.

En realidad, tal y como publica LiveScience, se trata de una hebilla de cinturón antigua compuesta de azabache, con forma rectangular y color negro, que mide aproximadamente 18 centímetros de largo y alrededor de 9 cm de ancho. No, no es un accesorio electrónico: » Es una piedra preciosa hecha de madera presurizada, con incrustaciones de pequeñas cuentas de nácar, cornalina y turquesa», como también informó The Siberian Times.

Quizá lo más llamativo es que el descubrimiento no es nuevo, la hebilla fue descubierta hace varios años, pero uno de los arqueólogos de la excavación e investigador del RAS llamado Pavel Leus, compartió la imagen en Instagram y el revuelo llegó tan rápido como corren las imágenes impactantes en las redes sociales y en los medios de comunicación necesitados de tanto clikbait.


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