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Un triste país a la deriva

8 septiembre, 2017  —  Por

La verdad, no me hace ninguna gracia ver, leer, contemplar… cómo se enfrentan las buenas gentes de mi país. Hace tiempo se abrieron diferentes rings digitales donde cada cual enfrenta su opinión en el disparate para provocar al que consideran su contrario. Twitter se lleva la palma. Sin duda. Se abre un debate en forma de hastag programado según marque la actualidad y la veda queda al pairo de la ocasión.

un triste país a la deriva
Un triste país a la deriva enfrentado en las redes sociales. Imagen pixabay

“Se abre un debate en forma de hastag programado según marque la actualidad y la veda queda al pairo de la ocasión”

Que si los tuyos hicieron esto, que si los míos defendieron aquello. Y, mientras tanto, los que crees tuyos y los que crees míos miran complacientes, aunque todos ellos incluso estén muertos. Es muy probable que sonrían, en el cielo o infierno que les cobije porque acertaron al enfrentarte, sin que sepas darte cuenta de que eres una marioneta a las que sus hilos mueven al antojo. Eres un tonto útil, un idiota manejable. Como un decimonónico soldado llamado a filas para la guerra por su quinta. Igual.

“No sois más que muñecos movidos por el impulso de intereses interesados poco interesantes”

Derechistas, izquierdistas, fascistas y comunistas, machistas, feministas, feminazis, patriotas, taurinos, antitaurinos, independentistas de dios sabe qué patria pusilánime. No sois más que muñecos movidos por el impulso de intereses interesados poco interesantes. Sin que sepáis qué es el fascismo o el comunismo. Solo sabéis de estereotipos y ni siquiera habéis leído dos líneas de su significado real. ‘Yo soy…’ ‘Tu eres’… ‘Él es…’ Pero desconocéis el significado y el significante corroborando vuestra incultura marcada en insultos que atraen la atención de los acólitos. Ignorantes de que, solo quizás, no tengáis razón.

Religiosos, islamistas, cristianos, ateos, creyentes optimistas… todos tenéis una causa por la que creéis digno luchar sin daros cuenta de que sois el producto de un viento al antojo de potentes y prepotentes oligarquías que no se jugarían la vida por vosotros, herederos de un viento que hoy es benigno y mañana os arrastrará como un huracán.

¿Sabéis qué pienso de esa lucha digital y anónima? Que nadie ha aprendido nada porque nada supieron. Son la expresión más fiel de la muerte en vida, del eterno retorno más inútil. Y aborrezco tener que compartir mi VIDA y el tiempo que me queda en esa vorágine inútil. ¿Tú no?