Nace la Prensa Escrita. Los comienzos del Periodismo

¿Qué es de una noticia si no se comunica, sino se traslada al resto de la humanidad? Sencillamente, nada. Los grandes sucesos o acontecimientos han necesitado de medios para trasladarse, para llegar hasta su destino.

¿Qué hizo el soldado de Maratón corriendo desde el campo de batalla hasta Atenas para anunciar la victoria de los griegos frente a los persas, para luego morir?

¿Qué significaba sino una noticia el retumbar de un tan-tan en el silencio de la selva?, ¿O el fuego, en la noche negra, no podría estar anunciando algo?

“Un hombre es libre de publicar lo que doce de sus conciudadanos no juzguen censurable”.
Kenyon, Lord Chief Justice. 1799


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En la Antigüedad el único sistema de comunicación con que contaban era la retransmisión vocal, todo lo más, la visual. Julio César, así cuenta que apenas terminada una batalla del ejército romano en Orleáns, en la misma tarde a 200 kilómetros de allí, las poblaciones célticas ya sabían lo que había sucedido.

De forma parecida, los chinos, anunciaban el peligro del enemigo que acecha encendiendo fuego sobre la Gran Muralla, ante la amenaza mogol o manchú.

El Antecedente de la Prensa Escrita: Acta Diurna Romanas

El verdadero antepasado del periódico, como hoy lo conocemos, es el Acta Diurna Romanas, una publicación de carácter oficial que daba cuenta de los trabajos desarrollados por el Senado romano.

acta diurna romana
Acta Diurna, precedente de los periódicos

En un principio la publicación trataba esos asuntos, pero pronto comenzaron a insertarse otros acontecimientos de la vida del Imperio Romano, tales como fiestas, la bancarrota de algún ciudadano o algo parecido que podríamos denominar “ecos de sociedad”.

A pesar de que el papel apareció en el lejano siglo XII y que la imprenta surgiera en 1450, la verdadera historia de la prensa comienza en el siglo XVI.

Es entonces cuando surgen pequeñas hojas que reciben el nombre de Avisi en Italia o Zeitungen en Alemania. Incluyen una única noticia, muy atrasada normalmente cuando llega a los ojos del lector. En Venecia se vendían los “Fogli A Mano” al precio de una “gazzeta” en la plaza de San Marco.

El crecimiento de este tipo de prensa viene provocado por la actividad comercial. En Europa, y en esta época, los primeros que sacaron provecho de este tipo de prensa fueron los jefes de relevo de las líneas de viajeros, los banqueros y los comerciantes.

Unos sacaban rendimiento para su negocio de las informaciones que traían los viajeros, otros obtenían información de los precios de productos en otros mercados europeos. Información importante que marcaba, de algún modo, la vida económica del momento.

Las primeras gacetas periódicas

Es a partir de 1609 cuando nacen las primeras gacetas semanales, en Estrasburgo, en Alemania el Frankfurter Oberpostzinturg, o el Zeitung Post, el primer periódico Suizo. Y en España, la Gaceta de Madrid, en 1624.

De la época, el más importante en Francia, es la Gazette de Théophraste Renaudot, fundado en 1631 de periodicidad semanal, compuesto de 4 páginas y con una tirada de mil doscientos ejemplares. E

ntre sus colaboradores, firmas como Richelieu o el mismo Luis XIII. En esta publicación se pueden leer anuncios, críticas de espectáculos, nombramientos, poesías y discursos académicos. En esencia, se parece mucho a las revistas de hoy.

Los Primeros Diarios

1609 – Estrasburgo – Nace una de las primeras gacetas semanales.
1612 – Frankfurter Oberpostzinturg
1614 – Lüneburgsche Anzeiger

1620 – Zeitung Post – El primer periódico suizo.
1622 – A Current of General News
1624 – La Gaceta de Madrid

El periódico más viejo del mundo

En 1645 nace en Suecia el periódico más viejo del mundo, que aún es publicado, aunque solo en Internet, el Post-och Inkires Tidningar, fundado por la reina Cristina, desde el año 1791 la Academia Sueca es la dueña de esta histórica cabecera.

El nacimiento de la prensa moderna

En años posteriores, surge una nueva forma de hacer periodismo. Es una prensa para un lector cultivado y curioso donde aparecen promociones, anuncios, críticas de espectáculos, nombramientos, poesías, enigmas y discursos académicos.

Salvo por las diferencias en la creación gráfica, sus contenidos son muy similares a los que podríamos encontrar en cualquier periódico actual.

La prensa escrita comienza a tomar conciencia de su poder, casi de forma inmediata a su nacimiento. Cuando surgen algunos diarios como el Journal de Ritzsch (Leipzig, 1660), el Daily Couant (Londres, 1702), el Tagblatt der Stadt (Zürich, 1730) o el Journal de Paris de 1777, ya se plantea el debate entre los medios centrado en la necesidad de libertad de prensa para sobrevivir.

Y es que el poder absoluto ejercía demasiada presión sobre los periódicos, sobre todo en Francia o en Inglaterra, cuando Carlos I prohíbe todos los periódicos en 1631.


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En la vieja Europa, en la Francia revolucionaria, en 1789, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, viene reflejada en su artículo II, donde se puede leer que “la libertad de comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los Derechos más preciosos del hombre; todo ciudadano puede hablar, escribir, imprimir libremente, si bien tendrá que responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley”.

Nombres para la Historia de la Prensa

James-Gordon Bennet, comienzos periodismo
James-Gordon Bennet

James-Gordon Bennet funda en 1835 el New York Herald. Este periódico es el paradigma de la publicación que los nuevos tiempos parecen requerir. Una sociedad más dinámica, con más prisas, con menos tiempo.

Su éxito se encuentra en las noticias concisas, donde prima, ante todo, el espectáculo, rozando muchas veces el sensacionalismo.

Bennet ideó un sistema de palomas mensajeras entre Boston y Nueva Cork, un año después de la creación de la cabecera, lo que supuso que tomara ventaja al resto de publicaciones.

Su visión periodística fue más lejos, al organizar la expedición de Stanley que sale en busca del doctor Livingstone, al que localiza en Udjidji, a orillas del Lago Tanganika. El despacho para lanzar la noticia le cuesta al periódico 5.000 libras esterlinas.

William Randolph Hearst, o el Poder de la Prensa

William Randolph Hearst, comienzos prensa
William Randolph Hearst

William Randolph Hearst, con tan solo 23 años dirige su primer periódico, el Examiner de San Franciso.

El primero porque su imperio llegó a contar con 38 periódicos y 12 revistas, con más de doce millones de ejemplares diarios.

Llegó a ser todo un maestro en organizar “campañas de prensa”. La más sonada tuvo lugar en 1897 cuando es el elemento fundamental para que Estados Unidos pudiera declarar la guerra para defender Cuba.

John Walter y The Times

Considerado el periódico más célebre del mundo, tiene como patrimonio el haber enviado al primer corresponsal de prensa, William-Howard Russel)

Lord Northcliff y The Daily Mail

Fue conocido como el Napoleón de la prensa al utilizar como estrategia la bajada de precios. Una de sus innovaciones más sobresalientes fue el hecho de convertir los titulares en noticias.

Emile Gardin y La Presse

Estrategia comercial fue rebajar el precio de la suscripción del periódico al 50%. En apenas seis meses pasa de 10.000 a 63.000 suscriptores. Algo parecido a lo que hizo Pulitzer con el World, que pasó de 50.000 suscriptores a 700.000.

La Presse, fundada en 1836, comenzó a desarrollar una nueva forma de hacer publicidad en el medio. Anuncios sencillos y claros.Y de esta época es la publicación de novelas en los periódicos, algo impensable en la actualidad. El Journal de Débats fue el primer periódico que publica novelas, y lo hizo con “El Judio Errante” y “Los Miserables.

Primeros Límites a la Libertad de Prensa

Tan pronto se extendió la buena idea del Derecho a informar y a ser informados, el poder entendió el peligro que acechaba a tan “noble filosofía”. Así, Napoleón, el día siguiente al 18 de Brumario expresa sin sonrojo: “si aflojo la brida a la prensa, no permaneceré ni tres meses en el poder”. Y es que en Francia, desde el año 1631 hasta 1789 habían nacido más de 300 periódicos y tras la revolución, en el periodo comprendido entre 1789 y 1793, aparecen y desaparecen un millar de cabeceras.

Por ello, Napoleón utilizó todos los medios a su alcance para frenar la posible oposición a su mandato, dejando por ejemplo que la ciudad de París contara con solo cuatro periódicos, afines, por otro lado, a sus ambiciones. Agencias de Prensa Más periódicos, más lectores, más necesidades. Los diarios requieren redes que les proporcionen información constante. Sobre todo en países lejanos.

El “Times” comienza con corresponsales en Egipto y La India.

El corresponsal

El corresponsal fue el protagonista necesario para llevar la noticia en la primera mitad del siglo XIX, pero el corresponsal, obligado a viajar en busca de la noticia, carecía de inmediatez. De ahí que nacieran las agencias de prensa. Charles Havas crea en París la primera agencia de la Historia en 1832. Le Correspondance Garnier.

Algunos de los que fueron colaboradores de Havas, crearon posteriormente otras agencias: Wolf en 1848 y Reuter en 1852, que comenzó a emplear palomas mensajeras para comunicar noticias. En 1848, Associated Press y Stefani en Turín, en 1854.

En un principio estas agencias se limitaban a resumir editoriales y noticias publicadas en otros medios del extranjero. Así las cosas, las grandes agencias se repartieron el territorio para el suministro de información y no caer en competencia.

A esta forma de actuar se le conoció con el curioso nombre de “Geopolítica de la Cinegética Informativa Universal”. Balzac, como es ampliamente conocido, ya lo escribió en el siglo XIX, refiriéndose a la agencia Havas: “El lector puede pensar que hay varios periódicos, pero no hay, en definitiva, sino uno”.


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Sobre José Carlos Bermejo 311 Artículos
José Carlos Bermejo, Madrid noviembre 1971. Escritor. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, ha colaborado en diferentes medios de comunicación, tradicionales y digitales. Es autor de la novela WILDE ENCADENADO y del libro de relatos RETAZOS DE UN MUNDO IMPERFECTO. + info: josecarlosbermejo.com

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