1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando…

La Espuma de los Días, análisis de la novela de Boris Vian llevada al cine

6 diciembre, 2017  —  Por

Boris Vian moría de un ataque al corazón mientras veía asqueado la adaptación al cine de su novela “Escupiré sobre vuestra tumba”. Esto ocurría en 1959 y fue una notoria forma de dejar este mundo.

Con tal precedente, aunque ahora sin el temor de que la historia se vuelva a repetir, el director francés Michael Grondy se atrevió a adaptar otra de las grandes novelas del polifacético autor francés: “La espuma de los días”.

Y se esmeró. La crítica acogió positivamente el resultado de aunar el estilo único de Vian y la desbordante visión estética de Grondy.

El espectador que no haya leído la novela, que no conozca nada de Vian, puede sentirse abrumado cuando acuda a ver la nueva adaptación cinematográfica y, de hecho, se sentirá superado por los excesos visuales del comienzo del film.

Pero, poco a poco, todo va cobrando un sentido y el espectador, si ha tenido paciencia, se va acostumbrando a la irrealidad de una película que a pesar de seguir fielmente el texto, va perdiendo intensidad.

La Espuma de los Dias
La Espuma de los Dias, carátula de la película

La novela de Boris Vian

De  regreso a la novela, Vian, que no pisó suelo norteamericano en toda su vida, parece querer situar la acción en lugares imaginarios aunque utilizando el nombre de ciudades reales de Estados Unidos como Nueva Orleans o Memphis.

La novela es un texto rápido, fantasioso, algo impersonal y que narra el afán del protagonista – Colin – por encontrar y mantener el amor.

Su amigo Chick, menos afortunado que él por tener que trabajar para disfrutar de su nivel de vida (aunque realmente casi nunca trabaja) tiene, por contrapartida, la fortuna de tener a su lado a la bella Alise, sobrina del cocinero Nicolás.

Decidido a encontrar el amor, Colin conoce a la dulce Chloé en una fiesta y juntos se enamoran perdidamente casándose en una significativa ceremonia religiosa. Pero la felicidad es frágil, ella cae enferma de un nenúfar en el pulmón (esperen a verlo representado en la gran pantalla) obligando a Colin a gastarse sus bienes por el bienestar de su esposa, de paso, se verá envuelto en un puñado de situaciones surrealistas y deprimentes.

La pobre Chloé, rodeada de miles de flores que necesita para vivir, va ennegreciendo y empequeñeciéndose al mismo ritmo que la habitación donde descansa. Pura fantasía.

El final de La Espuma de los Días

(Spoiler) El final es un inusitado diálogo entre un gato y el ratón. Viene precedido de la tragedia, por partida doble. Si Colin tiene que enterrar a su amada, vagando después con el suicidio sobrevolando sobre su cabeza; Chick morirá poco después de su querida Alise, la cual es incapaz de competir con la obsesión de aquel por el filósofo existencialista, al que acaba asesinando con un “arrancacorazones”.

En la historia hay una tercera pareja, la que forman Nicolás e Isis, cuyo amor y protagonismo tiene una importancia mucho menor, si bien es la única que pervivirá. Todo muy trágico y absurdo, también pesimista.

La Espuma de los Dias
La Espuma de los Dias, fotograma de la película. Con Romain Duris y Audrey Tautou

Los personajes de “La espuma de los días” aparecen indefinidos, para nada resultan familiares al lector y eso los vacía de profundidad. Realzando esta sensación, los protagonistas se mueven en un mundo despreocupado, extraño (con ratones juguetones incluidos), acomodado y dado a los placeres de la vida.

Resulta curioso que, exceptuando la obsesión de Chick por Sartre (Partre en la ficción), no hay apenas universo intelectual en la obra y el amor, contrapuesto al trabajo, es el protagonista indiscutible de la obra.

En Vian se puede captar la influencia de Kafka, de Albert Camus, del existencialismo de Sartre, (muy presente en la obra y cuya significación tiene un trasfondo en la biografía de Vian), también  el absurdo, el pesimismo vital, cierta crítica social (destaca la visión que se ofrece de la Iglesia) y, sobre todo, el amor como razón de ser y de existir.

Un amor romántico, feliz aunque breve, pues va languideciendo y desgastándose al contacto con la realidad.

Los enemigos son el tiempo y la enfermedad, con la muerte al fondo como inapelable final. Como siempre, adentrarse en Vian es y será una aventura literaria.