La conjura de los necios: resumen. John Kennedy Toole

Sin duda, La Conjura de los necios es una de las mejores y más atípicas novelas del siglo XX que se puedan encontrar: disparatada, divertida, patética, mordaz, irónica y siempre sorprendente. Así es La Conjura de los Necios

los adjetivos no sirven para constreñir un complejidad que es la de su inmortal protagonista: Ignatius Reilly.

¿Quién es Ignatius Reilly? y ¿Quién escribió La Conjura de los Necios?

Y es que Ignatius Reilly es un personaje literario memorable en fondo y forma, original a la par que delirante, muy quijotesco en el sentido de una locura que oscila entre la dignidad y el patetismo, un género de locura clarividente, si se admite la contradicción.


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Es en esa extraña cualidad donde radica la genialidad del protagonista y de la novela. La obra no te atrapa, te abduce ya desde el mismo principio mediante la descripción de un Ignatius Reilly obeso, gigantón, con un tupido bigote y estrafalariamente vestido con pantalones anchos, bufanda y un gorro de cazador con orejeras.

La actualidad del personaje y su contexto está fuera de toda duda. Ignatius Reilly tiene 30 años y vive con su madre en una miserable casa en Nueva Orleáns, ha terminado sus estudios universitarios y su única ocupación es elaborar “una genial y demoledora denuncia contra los males de su siglo”.

Pero al contrario de otros anti-modernistas de carne y hueso como Vico o Chateaubriand, Ignatius Reilly es retratado como un holgazán al que apenas quince minutos de trabajo dejan rendido.

Además, como buen hijo de su tiempo, vive atrapado por el cine y la televisión y, aunque los detesta, ni puede evitar apartar sus ojos de  la pantalla ni puede evitar que de su bocasalgan desquiciados y furibundos vituperios.

Por añadidura, la madre de Reilly, protectora y medio alcohólica, le atosiga para que salga del asqueroso reducto de su habitación y busque trabajo.

Marti Luke entrevista a Thelma Toole para un programa de transmisión pública en los años 80.

Otro elemento de interés, además de ciertos personajes secundarios verdaderamente esperpénticos, es la inédita relación que mantiene con una compañera de facultad –Myrna Minkoff– a la que detesta, pero a la que permanece unido por una suerte de inexplicable conexión basada en una salvaje rebeldía sociópata y en una aparente y mutua incomprensión.

Myrna es radical, feminista, freudiana y desinhibida mientras que Ignatius Reilly es miedoso, intransigente, egocéntrico, pretencioso y casi siempre incomprendido.

John Kennedy Toole

John Kennedy Toole: La conjura de los necios

Según van pasando las páginas la comicidad de Reilly no parece tener fin y solo es equiparable a su tragedia.

Debido a su sensibilidad extrema, el dolor moral que le causa un mundo tan carente de “teología y geometría” se ve correspondido en el plano físico por el violento cierre de su “válvula pilórica” y, por consiguiente, la dolorosa acumulación de flatulencias en su tremendo estómago atiborrado de comida basura.

Es ese ambiente cargado de su habitación el que debe abandonar obligado por la angustiosa penuria familiar en busca de empleo, a cada cual más delirante y cochambroso, donde protagoniza incidentes cual Quijote contemporáneo.

Se produce así un fracaso continuo, la cosmología de Reilly choca violentamente con la realidad contemporánea produciendo una distorsión, cuyo resultado es la mezcla de lo divertido y lo angustioso, lo ideal y lo real, lo cómico y lo trágico, verdadero acierto de la obra.

John Kennedy Toole: La conjura de los necios

¿Por qué se llama la conjura de los necios, a que debe su nombre la novela?

El título es una referencia sobre una frase de Jonathan Swift: “Cuando aparece un verdadero genio en el mundo, se le conocerá porque todos los necios se conjurarán contra él”.

De algún modo, con ese juego de palabras sobre la frase, Toole quería poner de manifiesto el carácter genial de Ignatius enfrentado con el mundo que le ha tocado vivir.

El reflejo de J. K. Toole en La conjura de los necios

Y es que, más allá del plano literario, La conjura de los necios es y será recordada por estar indisociablemente unida a la vida de su autor.

J. K. Toole introdujo en su obra diversos elementos autobiográficos, los más evidentes son la convivencia con una madre muy posesiva y, también, los repetidos fracasos literarios y laborales.

A raíz de los cuales, Toole cayó en la depresión y terminó sus días suicidándose, aunque la nota de despedida que dejó fue destruida por su madre y no se sabe a ciencia cierta cuál era el contenido de sus últimas palabras. Sucedió el 26 de marzo de 1969, cuando conecta una manguera del tubo de escape de la ventanilla de su coche.

Éste trágico suceso realza la trascendencia del final de la novela, cuando Ignatius Reilly alcanza una cierta redención o, mejor dicho, es rescatado del pozo autodestructivo al que se precipitaba, hecho que, por desgracia, no tuvo su correspondencia en el mundo real del autor.

Curiosa y paradójicamente, fue la sobreprotectora madre de Toole la que logró, gracias a su perseverancia, la publicación póstuma de la obra (y también de la novela de juventud La Biblia de neón) convirtiendo a su hijo en uno de los mejores novelistas norteamericanos de todos los tiempos, entrando de paso en el selecto club de los autores malditos.

Te puede interesar: Documental sobre J K Toole. (en inglés). JOHN KENNEDY TOOLE: The Omega Point (el punto omega) es una película documental de Joe Sanford que explora la vida de John Kennedy Toole, autor de la novela ganadora del premio Pulitzer, A Confederacy of Dunces. Sin duda, el mejor intento de revelar el alma de Nueva Orleans, La Conjura de los Necios ha sido traducida a 17 idiomas y es un clásico de culto en la literatura estadounidense moderna.


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Sobre Daniel Garcia 61 Artículos
Daniel García García. Nacido en Vitoria, aunque castellano de adopción, se licenció en la Universidad de Valladolid en las ramas de Historia y Literatura Comparada y Teoría Literaria. Actualmente trabaja en la Universidad de Sevilla.

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