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Grandes obras de la literatura erótica. La Edad Moderna

30 octubre, 2017  —  Por

El éxito arrollador que ha tenido la trilogía erótica de E. L James50 sombras de Grey” ha revitalizado el género de la literatura erótica, otrora tan denostando y tan de moda en estos últimos tiempos gracias al gran aluvión de publicaciones que han surgido siguiendo la estela del éxito de Christian Grey.

Sin embargo, la historia de la literatura está llena de ejemplos de este tipo de literatura erótica que llegaron a convertirse en auténticos bestsellers de su época y cuya fama ha traspasado la barrera de los siglos.

Examinemos algunos de los más destacados:


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50 sombras de Grey

Imagen: stow.patch.com

El Decamerón”, de Giovanni Boccaccio

(hacia 1353): Esta famosísima obra, una de las más laureadas de la Literatura Universal, relata la historia de diez jóvenes que huyen de una Florencia asolada por la peste hasta una villa de Fiésole, donde pasan el tiempo contándose cuentos.
Durante diez días, cada uno de ellos contará una historia distinta y varias de ellas tienen untinte extremadamente erótico. En este sentido destaca, por ejemplo, la historia del monje y su abad. En ella, un monje se introduce en la habitación de una mujer a la que ha seducido cuando se da cuenta de que su anciano abad le ha seguido y le está observando. Entonces, sale de la habitación, le da la llave al abad y se queda mirando mientras dicho abad mantiene relaciones con la mujer.

Historia de dos amantesTambién destaca el cuento protagonizado por Masetto da Lamporecchio, que finge ser mudo para conseguir un puesto de jardinero en un convento, cuyas monjas se apresuran a yacer con él aprovechando que, por su condición, no puede decir nada a nadie sobre sus “indiscreciones”.

Hasta tal punto se consideraban escandalosas algunas de sus historias, que estuvo censurado durante siglos e incluso hasta fechas muy recientes: en 1930 todavía se requisaban en Estados Unidos copias de este libro para que no “pervirtiera” a la población con sus historia.

-Ya en el siglo XV, nos encontramos la “Historia de dos amantes”,escrita en latín por Eneas Silvio Piccolomini,

quien posteriormente se convertiría en papa con el nombre de Pío II. Este libro cuenta la historia de Lucrecia, una mujer casada, y de Euríalo, uno de los sirvientes de duque de Austria, a través de la correspondencia que mantienen ambos, llena de imaginería erótica, en la que se preparan para su deseado encuentro amoroso, una vez que logren burlar la vigilancia de celoso marido de Lucrecia, Menelao. Este libro fue un auténtico bestseller de la época y prácticamente todos los hombres cultos de la época conocían las eróticas (y muy a menudo también  cómicas) aventuras de Lucrecia y Euríalo.

School of Venus”

-En el siglo XVII, se hicieron muy populares varios libros de corte erótico cuya supuesta intención era educar a jóvenes inocentes en las maneras del amor y que servían para describir diferentes encuentros sexuales y episodios de lesbianismo destinadas claramente a un público eminentemente masculino. Destacan entre ellas la “L’Ecole des filles”, traducida al castellano como “Escuela de señoritas”, una obra atribuida a Michel Millot y escrita hacia 1655, en la que dos primas, una virgen llamada Catherine y una casada “liberada” llamada Frances hablan sobre sexo y que describe como Frances instruye a su joven prima sobre los distintos hábitos sexuales y cómo le enseña a utilizar el sexo como una poderosísima arma para conseguir todo lo que desea. Este libro, bajo el título “School of Venus”, se convirtió en el libro erótico más vendido en Inglaterra durante todo el siglo XVII.En este mismo ámbito también destaca la obra

Los diálogos de Luisa Sigea

(escrito hacia 1660) que, pese a llevar el nombre de la famosa autora española, fueron escritos por el francés Nicolás Chorier. También conocida como “La academia de las damas”, esta obra sigue un patrón parecido al anterior: en ella, Tullia, una dama italiana, es encargada por su tía que se encargue de la iniciación sexual de su prima Octavia, que estaba próxima a casarse.

En el diálogo que mantienen, Tullia enseñará a su prima todo lo que debe saber sobre el sexo y la pasión para “satisfacer a su marido”, pero también le hablará por ejemplo del sexo en grupo y del amor entre personas del mismo sexo.

Este libro está escrito con una gran elegancia pese a su temática, lo que lo pone por encima de los libros meramente pornográficos de la época y muchos escritores posteriores, como el famoso Guillaume Apollinaire, se basaron en ella para crear sus propios relatos.

Fanny Hill

-En el siglo XVIII se produce un nuevo “boom” de la literatura erótica, principalmente en Francia y en Inglaterra. Será en este último reino donde aparecería la obra

Fanny Hill

o “Memorias de una mujer de placer”. Escrita hacia 1748, en esta obra Fanny cuenta en unas cartas la historia de su vida desde que entró a trabajar en un burdel, describiendo los encuentros sexuales de los que fue testigo, aquellos en los que ella participó activamente y como evolucionó su vida a lo largo de los años vendiendo su cuerpo y disfrutando de ello. Pese a un final de corte redentor para su protagonista, esta popularísima novela, un verdadero bestseller en el mercado negro inglés (pues su venta y lectura estuvo prohibida en Inglaterra durante siglos), se ha mantenido tan presente en la cultura inglesa que la expresión “Fanny Hill” se utiliza con cierta regularidad en inglés para describir una situación obscena o considerada como depravada.

-El conocido por todos como padre de la Enciclopedia, Dennis Diderot, escribió un cuento de corte erótico titulado “Las joyas indiscretas”

antes de dedicarse a la creación de su famosa obra científica. Aunque se considera que la intención del autor fue denunciar la depravación y la vida libertina que llevaban los miembros de la familia real y la aristocracia del momento, este libro fue tildado en su época y también en los siglos posteriores como abiertamente pornográfico.

En él, un sultán (identificado con el rey Luis XV) entra en posesión de un anillo mágico que hace que las vaginas de las mujeres que se lo ponen hablen de los encuentros sexuales que han tenido y lo utiliza con todas las mujeres que se cruzan en su camino para que estas rebelen sus secretos mejor guardados. Aunque su lectura estuvo prohibida durante mucho tiempo, fue una obra extremadamente popular, teniendo una gran acogida sobre todo entre el público femenino.-Y nuestro último gran protagonista no es una obra en concreto, sino el autor de varias de las obras más destacadas de la literatura erótica mundial, personaje que necesita muy poca presentación. Se llamaba Donatien Alphonse François de Sade, aunque es conocido por su título, el de

marqués de Sade

. Dramaturgo, filósofo, novelista y hombre escandaloso donde los hubiera, se pasó más de veintisiete años encerrado en cárceles y manicomios a causa de su comportamiento y sus polémicos escritos, siempre con una importante base filosófica. En todas sus famosas obras, el sexo, muchas veces violento y depravado, tiene un enorme protagonismo, hasta el punto de que su nombre fue el origen de la palabra “sadismo.Entre sus obras destacan

Justine o los infortunios de la virtud

Justine o los infortunios de la virtud

, en el que cuenta la historia de una joven que encuentra en todos los lugares a los que va incitaciones a la depravación, en vez de ayuda para conservar su virtud y está considerada como una ironía de una sociedad en la que los buenos son ridiculizados y apartados y se recompensa a los viciosos, que incluye escenas pornográficas de gran dureza. Asimismo, también destaca su novela “La filosofía del tocador”, en la que en solo unas pocas horas su protagonista, Eugenia, pasa de ser una joven inocente a ser toda una maestra del placer, la violencia y la tortura gracias a sus instructores. Los libros del marqués de Sade, de difícil lectura y enormemente gráficos incluso para los cánones actuales, han alcanzado tal fama que es hoy en día muy difícil encontrar a una persona de cultura occidental que no haya oído hablar del famoso y libertino marqués de Sade.Por Rocío Martínez

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