El verdadero Halcón Maltés

Buceamos en la historia buscando el significado del Tributo del Halcón Maltés

En el año 1930 se publicó por primera vez la novela escrita por Dashiell Hammett titulada “El Halcón Maltés”, que había sido serializada en la revista Black Mask el año anterior. El argumento de esta historia es, sin duda, enormemente atrayente: el duro y, en algunas ocasiones, incluso cruel detective privado Sam Spade se ve envuelto en una peligrosa trama para recuperar la valiosa estatuilla de un halcón que los Caballeros de Malta regalaron al emperador Carlos V en el año 1530 y que, después de siglos de robos, viajes y peripecias, había encontrado su camino a la peligrosa ciudad de San Francisco.

En un ambiente donde la mentira, el asesinato y la violencia eran aspectos tan cotidianos de la vida como el comer, Spade intenta encontrar su camino hasta el famoso halcón navegando por una trama cada vez más espesa y peligrosa para el curtido detective.

El destacado éxito de esta novela hizo que muy pronto se adaptara al cine, pero fue su versión de 1941, dirigida por John Huston y protagonizada por el inimitable Humphrey Bogart, la que hizo que el Halcón Maltés fuese conocido por la inmensa mayoría de la gente en prácticamente todos los rincones del globo.

Pero lo que mucha gente no sabe es que el Halcón Maltés esconde detrás de su nombre un hecho real… aunque no exactamente como nos lo transmite la novela y las películas basadas en ella.

Caballeros de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, la Orden de Malta

El Halcón Maltés era un tributo anual de índole meramente simbólica que los Caballeros de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, Rodas y Malta (conocida popularmente en la actualidad simplemente como “Orden de Malta”) tenían que pagar al emperador Carlos V y, posteriormente, a sus descendientes, por la cesión de la soberanía de la isla de Malta.

La Orden había tenido que abandonar la isla de Rodas, que anteriormente ocupaban, ante el avance militar  de Solimán el Magnífico.

Sus tropas pusieron sitio a Rodas en 1522 y, tras varios meses de asedio y sin apenas ayuda del exterior, los Caballeros tuvieron que rendirse y abandonarla.

La Orden pidió ayuda a los soberanos cristianos de Europa y encontraron apoyo en el emperador Carlos V, al que preocupaba cada vez más el avance turco y el peligro que este suponía para sus territorios.

Con el fin de proteger mejor el Mediterráneo de los ataques de Solimán el Magnífico, en el año de 1530 cedió la soberanía de Malta a los Caballeros en su calidad de Rey de Sicilia, así como los enclaves de Gozo y Trípoli.

Los caballeros debían asegurar su defensa, colaborar en la lucha contra los turcos y no  inmiscuirse en las luchas de los príncipes cristianos en contra del Emperador.

A cambio de la cesión de estos territorios, los caballeros debían dar cada año al Emperador y a sus sucesores, como tributo y símbolo de su vasallaje, un halcón adiestrado para la práctica de la caza en el día de Todos los Santos.

Los Caballeros cumplieron todos los años religiosamente con esta obligación, incluso en época de guerra, hasta que fueron expulsados de Malta en 1798 por Napoléon Bonaparte y sus tropas.

Esta tradición se perdió con posterioridad, pero fue recuperada en el año 2005 por el Real Gremio de Halconeros de España que, en recuerdo de esta práctica, regaló un halcón al rey Juan Carlos I, tal y como lo hacían los Caballeros como símbolo de su vasallaje al emperador Carlos V.

Rocio Martinez

Madrid, 1988. Licenciada por la Universidad Complutense de Madrid y graduada en el máster de estudios avanzandos de Historia Moderna "Monarquia de España Siglos XVI-XVIII, de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha trabajado como asesora de cine y autora de diversos estudios sobre la historia de los siglos XVI y XVII.

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