El Enigma Richard Nixon

¿Quién fue Richard Nixon?

Richard Nixon fue el trigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos de América, fue por añadidura uno de los más relevantes, polémicos, complejos e inteligentes de la historia de aquel país.

Su figura ha sido objeto de fobias y filias muy marcadas, de múltiples estudios, perfiles psicológicos, aproximaciones históricas y, como vamos a abordar a continuación, también de interesantes películas como Nixon y El desafío: Frost contra Nixon.

Antes de nada, hay que recordar que el republicano Richard Nixon ocupó la presidencia desde el año 1969 hasta 1974.

Sucedió al demócrata Lyndon B. Johnson y ganó dos elecciones bajo la promesa de terminar con el conflicto de Vietnam, trató de ganar la guerra reduciendo el número de soldados en la zona y bombardeando masivamente Laos y Camboya, pero sin demasiado éxito.

Richard Nixon
Richard Nixon

Finalmente cumplió su promesa tras las interminables negociaciones de la Conferencia de Paris, pero se vio salpicado por el escándalo de las escuchas ilegales del Watergate (sede de campaña del partido demócrata) teniendo que dimitir contra su voluntad para evitar ser procesado.

Primer debate político retransmitido en televisión: Nixon vs Kennedy

Nixon, de Oliver Stone

Hace pocas semanas se analizaba en Actually Notes la notable W. de Oliver Stone, en esta ocasión le toca el turno a Nixon, del mismo director, con quien guarda numerosas similitudes.

Para empezar, el sincero intento de Stone por comprender y explicar al protagonista, de ahí que la obra esté salpicada de imágenes fijas (a menudo en secuencias espasmódicas) y flashbacks.


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En su comienzo, se refleja la infancia de la familia Nixon, cuyo padre era un pobre tendero californiano y cuya madre educó a sus hijos de acuerdo al cuaquerismo; fue una niñez marcada por la muerte de dos de sus hermanos a causa de la tuberculosis, siendo precisamente esta desgracia la que permitió a Richard proseguir sus estudios y licenciarse en la Universidad de Duke.

Como bien refleja Stone, Nixon siempre se sintió infravalorado por sus orígenes humildes. En cierto modo, esa sensación reforzó su determinación y desembocó en su vocación política, sobre todo tras su exitoso e implacable paso por el Comité de Actividades Antiamericanas (con el caso Hiss).

A partir de 1950 ocupó el cargo de senador, fue un activo vicepresidente en el mandato del presidente Eisenhower y tuvo una presencia preponderante en política exterior.

Pero su momento llegaría al ser nominado para las elecciones presidenciales de 1960 frente al demócrata J. F. Kennedy.

debate Nixon Kennedy
Fotogramas de los debates electorales entre Kennedy y Nixon

Los debates electorales entre Kennedy y Nixon

Los debates televisados entre ambos, un hito de la contemporaneidad harto conocido, fueron los que decantaron la presidencia en favor de Kennedy (además de ciertos escándalos electorales).

la flebitis de Nixon

El motivo no fue otro que la flebitis que Nixon padecía, ésta le dejaba un cerco de sudor en la zona superior de los labios, ese pequeño detalle captado en los primeros planos le hacía parecer inseguro, más teniendo en cuenta el encanto y oratoria de su rival. De la mano de la televisión, la apariencia (casi más que la ideas) comenzaba a configurarse como el factor esencial en la política. Este fue otro episodio que marcó profundamente a Richard Nixon.

Tras aquel fracaso, que casi le cuesta el divorcio, Nixon estuvo apartado de la política hasta que se presentó una nueva oportunidad en 1968.

Fue entonces cuando se hizo con la presidencia gracias a una estrategia electoral basada en terminar con Vietnam, terminar con los disturbios en el interior del país (las protestas que desde 1968 venían protagonizando los universitarios, hippies y los activistas negros), buscar el acercamiento a la China comunista de Mao para forzar a la Rusia de Brezhnev a negociar un acuerdo de reducción de armamento – la conocida como diplomacia a tres bandas de Kissinger – encaminada a distender la Guerra Fría con el bloque comunista.

Todos estos logros le convirtieron en un presidente popular, valiéndole la reelección de 1972 por un amplio margen.

El escándalo Watergate

Sin embargo, con su mayor éxito se produjo también el inicio de su caída en desgracia, ya que en esas elecciones se produjo la conocida detención de cinco personas en la sede del partido demócrata en el edificio Watergate, en Washington.

Aquel extraño incidente dio pie a una investigación periodística que mostró la conexión existente entre los detenidos y el aparato electoral del presidente Nixon.

Dicha conexión fue investigada por el gran Jurado, que requirió al presidente Nixon las cintas que grababan todas las conversaciones mantenidas en el despacho oval, guardadas por éste como un registro de incalculable valor (con un celo que recordaba al que siglos antes había demostrado Felipe II con sus documentos). Para salvar la situación y evitar el proceso (conocido como Impeachment), Nixon tuvo que dimitir convirtiéndose en el primer presidente que lo hacía. 

Todo ello aparece en la película Nixon, interesante en líneas generales, aunque tiende siempre hacia el exceso con lo que el resultado final es desigual, hay escenas muy logradas y otras en exceso patéticas, como aquélla en la que Nixon y Kissinger rezan en la sala Lincoln la noche antes de la dimisión, o la penosa escena en la que el presidente entabla un diálogo con manifestantes en contra de Vietnam.

Stone se excede en perfilar a un presidente obsesivo, obsesionado, resentido, al borde mismo de la locura y rechazado hasta por los perros de la Casa Blanca; otros ejemplos de lo mismo se aprecian en la interpretación del bien caracterizado Anthony Hopkins, que peca de histriónica y exagerada; algo muy parecido a lo que sucede con la figura del director de la CIA J. Edgar Hoover.

En cualquier caso, es cierto que Nixon tendía con bastante facilidad hacia la paranoia, de ahí su obsesión por grabar y espiar, igualmente su obsesión por el magnetismo personal de los Kennedy era un factor que lo mortificaba, casi tanto como la falta de aprecio por parte del pueblo americano antes sus logros.

En este sentido Nixon era una persona culta e inteligenteaunque no sobresalía precisamente por sus habilidades sociales. Era maquiavélico en sumo grado, tenía una clara pasión por el poder («es el mayor de los afrodisíacos» dejó dicho Kissinger) pasión que, al llegar a la presidencia, intentó aunar al deseo de ser amado por su pueblo, pero sin éxito.

Gracias especialmente a una prensa y opinión pública de corte sesentayochista que lo convirtió en el chivo expiatorio de una guerra que había sido más demócrata que republicana. Con todo, uno de los puntos favorables de la obra es que no contentó ni al sector liberal que tanto odiaba a Nixon ni a los defensores del trigésimo séptimo presidente.

El desafío: Frost contra Nixon

Mucho más ponderada es El desafío: Frost contra Nixon, obra en la que se narra la génesis y desarrollo de la entrevista que el showman realizó al ex presidente en 1977, archiconocida porque fue aprovechada por Nixon para mostrar arrepentimiento por sus «errores» ante el pueblo norteamericano, además de reivindicar los éxitos de su mandato. Con todo, el común de los medios no dejó pasar la oportunidad de atacar a Nixon, una vez más, con el fin de perpetuar su «leyenda negra».

Las interpretaciones son geniales, mención especial para F. Langella que, a pesar del escaso parecido con el ex presidente, calca sus gestos y voz de forma brillante; la ambientación es del mismo modo extraordinariamente verosímil.

El interés de esta obra radica en que sirve de complemento al visionado de la película de Oliver Stone, en el sentido de que matiza y atempera sus excesos, humanizando a un personaje a todas luces demonizado.


Nixon en Video…



Imágenes del debate electoral contra J F Kennedy


Trailer original de la película Nixon



El desafío. Frost contra Nixon

Daniel Garcia

Daniel García García. Nacido en Vitoria, aunque castellano de adopción, se licenció en la Universidad de Valladolid en las ramas de Historia y Literatura Comparada y Teoría Literaria. Actualmente trabaja en la Universidad de Sevilla.

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