Elizabeth Taylor interpreta a Cleopatra VII
Elizabeth Taylor interpreta a Cleopatra VII

El destino de los hijos de Cleopatra

Cleopatra VII, una figura inmortal

La última reina de Egipto, Cleopatra VII, es uno de esos personajes que ejercen una fascinación tal que atraviesa los siglos.

Su carismática figura ha inspirado cientos de libros, artículos y películas, siendo uno de los personajes históricos más conocidos por el gran público de todo el mundo.

Desde sus amores con Julio César y Marco Antonio, hasta su legendaria muerte por el mordisco en el pecho de una serpiente, pasando por fascinantes leyendas en torno a su figura como aquella que cuenta que fue a encontrarse con Julio César escondida en una alfombra o la apuesta que realizó con Marco Antonio para realizar el banquete más caro de la Historia.

Loading...

Sin embargo, muy poco se conoce de sus hijos, especialmente después de la derrota de Cleopatra y Marco Antonio en la batalla de Actium y su posterior muerte.

Cleopatra tuvo cuatro hijos conocidos, uno con Julio César y tres con el famoso Marco Antonio.

El primero de ellos fue el último monarca de Egipto antes de la anexión de este territorio por los romanos y tuvo un destino aciago. La única hija de Cleopatra, cuyo nombre compartía, fue reina de Mauritania. Y el destino de los otros dos, se pierde, en buena medida, entre las brumas de la Historia.

Cesarión, el último monarca de Egipto

Generalmente se indica que Cleopatra VII fue la última reina de Egipto antes de su anexión por Roma. En muchos sentidos, así fue, pero se debe matizar tal afirmación. Durante una parte de su gobierno, Cleopatra reinó en conjunción con varios de sus hermanos, si bien se considera que ella dominaba prácticamente en solitario las tareas gubernativas.

También gobernó con su hijo mayor como corregente durante los últimos años de su reinado, hasta que murió en el año 30 antes de Cristo. Posteriormente, Cesarión siguió siendo el último faraón de Egipto hasta su muerte, acaecida muy poco después de la de su madre, cuando el territorio egipcio empezaba a estar bajo el control directo de Octavio.

Este último faraón de Egipto tenía como nombre Ptolomeo XV Filopátor César, pero es más conocido con el sobrenombre de Cesarión, que significaba “pequeño César”.

Cesarión era hijo de Cleopatra y Julio César, y nació en el año 47 antes de Cristo. Cleopatra muy pronto hizo pública la identidad del padre de su hijo, si bien Julio César no le reconoció inmediatamente y se disputa si realmente llegó a hacerlo oficialmente, si bien le permitió llevar su nombre y estuvo bajo su protección durante el tiempo que el pequeño y Cleopatra estuvieron en Roma. Como único hijo varón de Julio César, Cleopatra tenía la esperanza de que heredara parte del importante poder político ostentado por su padre.

Sin embargo, el asesinato de Julio César en el 44 a. C. hicieron que ambos volvieran a Egipto, donde Cleopatra nombró a su hijo corregente ese mismo año, cuando apenas tenía tres. Su puesto como corregente debía asegurarle la herencia de los territorios de su madre en el futuro, así como irle formando para regirlas con posterioridad.

Hay poca información que nos indique cómo era Cesarión en los años posteriores, aunque nos quedan algunas referencias sobre su existencia. La relación entre su madre y Marco Antonio, que se encontraba en plena disputa con los otros dos miembros del triunvirato que componía con Octavio y Lépido.

Durante este conflicto político, Marco Antonio firmó con su amante y aliada política Cleopatra las llamadas Donaciones de Antioquía y las de Alejandría, por las que repartía una buena cantidad de tierras y títulos bajo el control de Roma en la zona de Grecia, Turquía, Siria y Armenia entre los hijos de Cleopatra.

Pese a que también otorgaba a los hijos que tuvo con ella parte de los mencionados títulos y territorios, Cesarión fue el máximo beneficiario de tal reparto. Con este movimiento político Marco Antonio pretendía afianzar el dominio de Roma sobre estos territorios aprovechando el linaje seleúcida de la familia de Cleopatra y los reclamos tradicionales que su dinastía tenía sobre ellos, así como el rango de Cesarión como hijo de Julio César.

De hecho, Marco Antonio intentó reforzar su posición en su conflicto contra Octavio aprovechando esta última circunstancia, dado que buena parte del poder de este último procedía de su condición de sobrino e hijo adoptivo único de Julio César.

Sin embargo, Cesarión nunca llegó a regir esos territorios. Cuando el enfrentamiento entre Cleopatra y Marco Antonio con Octavio llegó a su punto culminante, Cleopatra envió a Cesarión lejos de las capitales de Egipto para protegerle durante su último enfrentamiento, acompañado por un séquito elegido por ella. Las fuentes no se ponen de acuerdo respecto al lugar donde se le envió, aunque Plutarco indica que el destino final de Cesarión sería la India. En todo caso, nunca llegó allí. La muerte de su madre, que le convertía en el faraón de Egipto en solitario, le sorprendió lejos de las principales ciudades de este territorio.

Octavio sabía que este joven era una amenaza para él y poco después de la batalla de Actium, comenzó su búsqueda. Según cuenta también Plutarco, Cesarión fue convencido por una de las personas que le acompañaban, Rodón, para que volviera a Alejandría y se encontrara con Octavio, pues este había prometido devolverle el reino de su madre y respetar su vida.


▷ Novelas de intriga que enganchan: Wilde Encadenado

Si bien los registros de Plutarco no son totalmente fiables, sí parece que Cesarión fue traicionado por las personas que le acompañaban y convencido para volver a Alejandría o bien éstos fueron convencidos, bajo falsas promesas, para guiar a su joven monarca a la presencia de Octavio.

Sea como fuere, una vez de vuelta en Alejandría, la mayoría de los historiadores están de acuerdo en que Octavio le mandó asesinar y tomó el control total de Egipto tras su desaparición. Tenía diecisiete años y apenas había reinado en solitario unos cuantos días tras la muerte de su madre, prácticamente en el exilio.

Cleopatra Selene, reina de Namibia

De su relación con Marco Antonio, Cleopatra tuvo tres hijos. Los dos hijos mayores de esta relación eran mellizos y recibieron los nombres de Cleopatra Selene y Alejandro Helios.

De Cleopatra Selene, que compartía nombre con su famosa madre, no se sabe demasiado, pero llegó a ser una figura de capital importancia en los años posteriores a la muerte de sus padres. A ella dedicaremos las siguientes líneas.

Cleopatra Selene y su mellizo nacieron en el año 40 a. C. Pese a ser los primogénitos de esta famosa pareja, poco se sabe de su infancia, además de haber nacido en Alejandría y haberse criado allí. Según las donaciones de Alejandría y de Antioquía a las que hemos hecho referencia antes, a Cleopatra Selene le correspondieron los territorios de Cirenaica y Libia, ambos en el norte de África. Sin embargo, no llegó a ser gobernadora efectiva de dichos territorios.

Tras la batalla de Actium y el fallecimiento de sus padres, Octavio tomó el control de Egipto y, también, de los descendientes de Cleopatra y Marco Antonio.

Los hijos de esta pareja no sufrieron el mismo destino que Cesarión, que fue hecho desaparecer por el vencedor.

Sin embargo, fueron enviados a Roma por Octavio, llegando a formar parte del desfile victorioso que recibió a Octavio a su llegada y siendo exhibidos en ella prácticamente como trofeos de guerra, a mayor gloria del vencedor.

Posteriormente, Octavio otorgó su guarda y custodia a su hermana Octavia, la antigua esposa de Marco Antonio y se criaron en su casa, junto a Iullus Antonius, hijo de Marco Antonio y de su tercera esposa, Fulvia.

Aproximadamente hacia el año 26 a. C., Octavio decretó su matrimonio con el rey Juba II de Numidia. Juba había sido criado en Roma por Julio César y luego por Octavio desde que su territorio originario fue convertido en provincia romana.

Convertido en un importante aliado de Roma y restaurado en su condición de rey, se le otorgó a Juba la región de Mauretania, donde se trasladó con Cleopatra Selene.

Se considera que Juba fue un gobernante muy positivo que llevó a Mauretania a una época de importante esplendor, estando interesado en las artes, el comercio y las ciencias. También se conoce que Cleopatra Selene tuvo un importante peso en su gobierno y actuó como una destacada consejera de su marido, al que dio dos hijos.

Se desconoce la fecha exacta de su muerte y el imponente mausoleo en el que fue enterrada con su esposo, Juba, todavía se puede ver en la actual Algeria.

Su hijo Ptolomeo heredó Mauretania y fue un cercano colaborador de Roma, pero acabó siendo asesinado por el emperador Calígula y Mauretania acabó bajo el control total del ya Imperio Romano.

Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo, un destino desconocido

De los otros dos hijos de Cleopatra y Marco Antonio, poco se sabe. Alejandro Helios, el mellizo de Cleopatra Selene, nació alrededor del 40 a. C. y su hermano pequeño, Ptolomeo Filadelfo, hacia el año 36 antes de Cristo.

Ambos recibieron territorios en los ya mencionados acuerdos de Antioquía y Alejandría, por lo que a veces se les otorga el título de reyes en la historiografía, aunque nunca llegaron a gobernar los territorios que se les habían otorgado en esos acuerdos. Alejandro supuestamente iba a ser el rey de la zona de Armenia, Media y Partia, aunque en esos territorios ya existían otros gobernantes, y a Ptolomeo se le adjudicó Siria, Cilicia y Fenicia.

Como en el caso de sus hermanos, la muerte de sus padres y la victoria de Octavio cambió para siempre sus destinos.

Como en el caso de su hermana Cleopatra Selene, fueron llevados a Roma y, después de desfilar como trofeos de guerra, fueron puestos al cuidado de Octavia. Sin embargo, la pista de ambos se pierde a partir de ahí, sin que sepamos cual fue su destino final. No se tienen registros de qué ocurrió con ellos después.

Algunos autores defienden que fueron asesinados; otros especulan que murieron por causas naturales, y un tercer grupo indica que pudieron acompañar a su hermana Cleopatra a Mauretania tras su boda, perdiéndose entonces entre las brumas de la Historia. Pero, a este respecto, lo cierto es que no se sabe cuál fue el destino de los dos hijos más jóvenes de Marco Antonio y la mítica Cleopatra.


Te puede interesar:


▷ Novelas de intriga que enganchan: Wilde Encadenado

Rocio Martinez

Madrid, 1988. Licenciada por la Universidad Complutense de Madrid y graduada en el máster de estudios avanzandos de Historia Moderna "Monarquia de España Siglos XVI-XVIII, de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha trabajado como asesora de cine y autora de diversos estudios sobre la historia de los siglos XVI y XVII.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Loading...