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La Orden de los Templarios: Una Congregación Poderosa. (1ª parte)

26 noviembre, 2016  —  Por

Cómo eran los Templarios. Sus ritos iniciáticos. Las Reglas templarias

La Iglesia, antes víctima del martirio y la persecución, en el primer milenio se ha asentado en Europa como una fuerza social hasta entonces desconocida, y se encuentra ante una situación nueva: tiene territorios y riquezas que debe defender, en muchos casos a grandes distancias y rodeadas de enemigos.

Son los tiempos, por ejemplo, de la Reconquista en España en la que los soberanos de los diferentes reinos, auspiciados por el poder eclesial, intentan expulsar a los musulmanes.

Nunca hasta entonces se había podido guerrear y propagar la fe a un tiempo, porque el mandamiento cristiano así lo prohibía.

Los Templarios, si bien hacían una laxa interpretación de este precepto, en su conducta debían anteponer las obligaciones religiosas sobre las militares.

El poder de la congregación del Temple creció de forma notable, como más adelante veremos, llegando a extenderse durante casi dos siglos.

Años en los que se libraron duras y crueles batallas y en los que hubo tiempo para que se creara en torno a los Templarios toda clase de suposiciones y leyendas, como también veremos.

El sello de la Orden del Tempsello templariole muestra a dos caballeros subidos a un mismo caballo.

Esta representación ha sido vista como símbolo del voto de pobreza pues los caballeros podían poseer hasta tres jamelgos.

Los Fundadores de la Orden Templaria

El fundador de la Orden del Temple fue el caballero Hugo de Payns.


Conoce la historia de la maldición de Hugo Payns


escudo hugo de Payns

Según la Historia, solo él y nueve hombres se ofrecieron al Papa de Roma para formar el primer contingente mitad ejército, mitad orden religiosa.

Y consiguieron el beneplácito de la Curia Romana para comenzar sus actividades al principio del primer milenio de nuestra era.

La causa por la que surge la Orden Templaria se encuentra en esas tierras sin defensa que poseía la Iglesia, sobre todo las situadas en lo que hoy serían los territorios palestinos.

En aquella remota parte del mundo se encontraban los lugares sagrados, rodeados de otras religiones, que en muchos momentos se encontraron más enemistadas que en la actualidad.

El poder de los Templarios se fue fraguando muy rápidamente.

Pronto, solo tuvieron que responder ante la única autoridad del Papa.

Ningún rey tenía el más mínimo poder sobre los actos del maestre de la Orden.

La gran ventaja con la que contaba la Iglesia gracias a este grupo de hombres era la posibilidad de dominar amplios territorios y proteger a los peregrinos que viajaban hasta tierra santa.

En los albores del año mil, se “puso de moda” peregrinar a los santos lugares debida a la extendida creencia de que el Fin del Mundo llegaba. Llegó el cambio de milenio y no sucedió nada, pero la costumbre prosiguió.

Los Templarios eran bien recibidos allí dónde acudían, por eso no solo lucharon en Tierra Santa, sino que en Inglaterra o en España, se les proveyó de todo lo necesario para que reclutaran nuevos monjes-soldados: tierras, molinos, fortalezas.

Todo lo que estuviera a su alcance se entregó a la congregación, como si de un moderno ejército mercenario se tratase, solo que un ejército que solo servía a Dios.

Uno de los derechos que tenían los Templarios era quedarse con el botín de lo conquistado en la guerra. Mientras todos los ciudadanos pagaban el diezmo, es decir, aportaban el 10% de sus ingresos a sus reinos, los Templarios no solo no lo pagaban, sino que podían imponer sobre las tierras de su posesión ese tipo primitivo de impuesto.

Por si fuera poco, los reyes de los distintos reinos europeos hicieron grandes aportaciones a la congregación. Incluso, Alfonso de Aragón, en su testamento, legó la administración del reino si moría sin descendencia.

Los Templarios, de esta forma, acapararon una importante cuota de poder y además lograron crear una sólida empresa que solo tenía ganancias, ninguna pérdida.

Lo cierto es que tanto reyes como Templarios tenían necesidades recíprocas, pues los monjes-soldados ahuyentaban a los sarracenos, mientras los reyes conseguían seguridad en sus territorios.

No es pues de extrañar que el rey de Portugal les regalara un territorio inmenso si lograban expulsar de allí a los musulmanes. Guerrearon y vencieron. La fundación por parte de los Templarios de la ciudad portuguesa de Coimbra se debe a esta circunstancia.

la historia de los templarios
Templarios

Los Templarios, Inventores del Cheque

Además de todo lo expuesto, hay que considerar a los Templarios como los creadores de una novedosa fórmula de transacción económica, algo muy parecido a los talones o cheques bancarios que usualmente manejamos hoy de forma corriente.

Debido a que su centro de operaciones estaba dividido entre Europa y Palestina, y ellos eran las tropas que garantizaban la paz para los cristianos, cualquiera que viajase de un lugar a otro podía depositar su dinero en uno de los dos lugares y luego recuperarlo.

Los Templarios inventaron los bancos. El ciudadano, que era su cliente y al que cobrarían su correspondiente comisión, depositaba el dinero y a cambio le entregaban un documento, que bien podría llamarse cheque, con el que recuperaría su dinero acudiendo de nuevo a la congregación del Temple, que ofrecía una seguridad casi plena.

La protección templaria no solo se ubicaba en los distintos puntos donde establecieron sus particulares oficinas bancarias.

La seguridad de los Templarios se extendía a los difíciles caminos que unían ambas tierras.

Es difícil imaginar cómo serían las comunicaciones en el año 1100, sobre todo entre territorios tan distantes como los reinos de Europa y los territorios palestinos.

El Rito Iniciático Templario

El rito de iniciación de los caballeros estaba rodeado de una considerable parafernalia que pretendía poner de manifiesto la importancia que se le concedía a la condición de ese “nuevo” monje-soldado.

El rito templario es casi similar al que Cervantes describe en El Quijote.

Primero se bendicen las armas. Después, el aspirante deberá tomar un baño purificador.

El acto protocolario más largo, viene a continuación, cuando el que va a ser caballero debe pasar una noche en vela, orando. Al amanecer, se ofrecía la comunión.

Acto tras el cual juraba poner sus armas a disposición de las causas santas y justas.

Antes que todo eso, dos de los hermanos de la congregación de mayor edad, les preguntan porqué deseaban abandonar la vida mundana para pasar a la vida del Temple, privada esta última de muchos placeres y centrada en exclusiva a la lucha y al servicio de Dios.

La respuesta, que era atendida por esos dos hermanos, era trasladada a un consejo que decidía si era satisfactoria o no y si serían admitidos como miembros de su Orden.

Cómo eran los Templarios

Una descripción de los caballeros templarios, escrita en su tiempo, los dibujaba de la siguiente manera: “Llevan el cabello corto, nunca se les ve peinados, raramente lavados, su barba es hirsuta (enmarañada), hediondos de polvo por causa del calor y las armaduras”.

Hay que tener en cuenta que en esta época de la Historia no estaba bien visto lavarse, peinarse o ir aseado porque se consideraba una muestra de debilidad.

De ahí que lo corriente era que los soldados no pasaran por el agua durante semanas, las mismas en las que no se despojaban de su cota de malla.

Los Templarios también contaron con un uniforme consistente en un hábito y capa blancos para los caballeros y negro para los mandos de categoría inferior. El derecho de llevar una cruz roja sobre el hombro derecho, la concedió el Papa Eugenio III.

El curioso listado de prohibiciones permite que nos formemos una idea de cuáles eran las costumbres entre los Templarios. Entre aquello sobre lo que se excluía hacer a los monjes-soldados, encontramos los siguientes:

-No se permitía que los Templarios prestaran dinero de la Orden sin la debida autorización.

-No podían infligir heridas a un cristiano por venganza.

-Por supuesto, no podían mantener relación con ninguna mujer. ni abandonar su puesto sin tener permiso.

-Entre las rarezas figura la prohibición de arrojar el hábito al suelo por arranques de ira.

Es decir, si todo esto estaba prohibido es de suponer que lo estaba porque era posible, o incluso habitual, que algunos Templarios tuvieran este comportamiento.

Las Reglas de la Orden del Temple

En el año 1128 se convocó el concilio de Troyes que definía las reglas por las que se debían regir los Templarios. El conjunto de la normativa sumaba 68 artículos, entre los que llaman la atención:

-A los Templarios se les prohibía llevar el calzado de moda en la época: botas finas con puntera curva.

-Cada caballero debía tener a su servicio tres caballos y un escudero.

-Debido al voto de castidad se les prohibía la compañía de mujeres, ya que se consideraba peligrosa, solo podían besar a la madre, a la hermana o a la tía.

-Debían comer en silencio y se les permitía comer carne tres veces por semana.

-Su obligación era levantarse al alba, salvo si el trabajo del día anterior había sido muy duro, entonces se les permitía dormir durante una hora más, a cambio de rezar trece padrenuestros en la cama. Pertenecer al Temple significaba renunciar a señoríos o riquezas, renunciar a las comodidades del cuerpo, prestar servicio al Señor, ser pobre y hacer penitencia para salvar el alma.

Para saber más:

→  “Los Templarios”, Enmanuel Barceló. M. E. Editores.

→  “La Otra Historia de los Templarios”, Michel Lamy. Ediciones Martínez Roca.

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