La Leyenda del Rey Arturo
Por Carlos Belane



ExcaliburLa leyenda del rey Arturo comienza desde su nacimiento, el real y el ficticio. Su curioso nacimiento, o por mejor decir, su curiosa concepción. El rey Uther Pendragón se enamoró de Ingerna, la reina de Cornualles, que estaba felizmente casada con el rey del lugar, Gorgolis. Como la reina Ingerna no correspondía a Pendragón, éste utilizó la magia de Merlín para que le confiriese el aspecto del rey Gorgolis y así engañar a la inocente Ingerna. De este engaño, la reina seducida quedó embarazada. Adivinan bien. Embarazada del que sería rey Arturo.

Así las cosas, el rey Gorgolis no tardó en fallecer y Uther Pendragón consiguió desposar a la viuda, legitimando así al hijo común. Esta leyenda toma su base de otras similares, donde alguien se transfigura en otro alguien para conseguir su objeto de deseo. Es el caso de Júpiter, quien adoptó la apariencia del marido de Alcmena, dando a luz, igual que en el caso que nos ocupa, a Hércules.

En cualquier caso, la Historia , tal y como queda registrada nos devuelve, confundida por la profusión de poemas y narraciones, la imagen de dos "reyes Arturos", el real -y del que queda constancia- y el que forma parte de la leyenda: personaje hecho héroe y mito.

Leyenda o Realidad. Pero: ¿qué hay de realidad o leyenda en torno a la figura del rey Arturo? Según las fuentes históricas más fiables, se data en el siglo VI de nuestra Era el nacimiento de Arturo. No obstante, los documentos en los que queda constancia de la existencia del hombre, no del personaje, son de tres siglos más tarde. Y dichos textos proceden de la tradición oral transcrita sobre el papel. En un principio, Arturo ni siquiera es rey, aparece como "Dux Bellorum", es decir, caudillo militar. Lo cierto es que, en el hipotético, ficticio o real reinado de Arturo, Inglaterra vivió en paz, algo que duró doce largos años medievales.

La tumba del rey Arturo fue encontrada en el año 1184, cuando se reconstruía la abadía de Glastonbury, que había sufrido un incendio. Mientras se realizaban los trabajos, de las profundidades de la abadía surgió una enorme losa de piedra y una cruz de plomo en la que se podía leer: "Hic Lacet Sepultus Inclitus Rex Arturius in Insula Avalonia", que traducido del latín significaría: "Aquí yace enterrado el ínclito rey Arturo, en la Isla de Avalon". Fue el rey Enrique II quien, tiempo después, encontró en la figura del personaje una fórmula posible para que la monarquía, en plena crisis de identidad y autoridad con sus súbditos, recobrara cierta importancia social.´

Enrique II asumía la tradición que Geoffrey de Monmouth había recogido sobre el papel después de aparecer la tumba. El hecho de que Enrique II retomara una figura histórica, que enlazaba con artificios sobre su linaje no es única, también lo hicieron otros reyes, como los franceses con Carlomagno. Todos los países necesitan sus héroes.

Excalibur. A propósito de la leyenda de la espada "Excalibur" existen varias versiones. La leyenda por antonomasia nos cuenta que siendo apenas un niño Arturo extrajo la espada de la piedra en la que se hallaba clavada, desde que Merlín, en otro de sus múltiples encantamientos, estableciera ese método, como indispensable, para coronar al futuro rey. Hasta ese momento nadie había conseguido arrebatársela a la roca y eso que un sinfín de caballeros lo había intentado. Otra leyenda dice que fue el hada Vivien, también conocida como la Señora del Lago, quien le entregó a Arturo la famosa espada llamada a ser empuñada por el rey. Arturo, cuando, sin aún ser caballero, empuñó la espada, juró gobernar pensando en la paz y en la prosperidad de sus súbditos.

Según se recoge en la Historia, Ricardo Corazón de León en 1185 regaló la espada Excalibur con motivo de la Tercera Cruzada, a Tancredo de Sicilia, la misma que había aparecido en la supuesta tumba de Arturo. Las múltiples reliquias que iban apareciendo del rey se iban dispersando... De hecho, se tiene por cierto que en el castillo de Dover reposa la calavera de Gawain, uno de los caballeros de la Mesa redonda, y la propia Mesa, se dice, está en el castillo de Winchester

La Corte del Rey Arturo. Cornualles, Winchester, Caerleon... Son muchos los lugares que han querido ser la corte artúrica. Por importancia histórica o por una ambición de renombre con tintes turísticos. Sobre la base "más real", parece ser que Cadbury Castle, en Sommerset, es el lugar más probable.

 

En 1956 se constituyó la Honorable Sociedad de Caballeros de la Tabla Redonda. Su misión era excavar el castillo derruido que se hallaba en Cadbury y rescatar lo que fuera posible. Y, encontrar, encontraron, hasta restos del neolítico.

Lo que les interesaba era hallar restos que conectaran con el tiempo de reinado de Arturo, y quizá de tanto "buscar y buscar", lo encontraron. Concluyeron que entre el año 400 y 1000 de nuestra Era había sido fortificada por los Celtas una muralla esplendorosa que asociaron con la presencia de un gran caudillo y su corte. Añadiendo que podía tratarse de la época artúrica, y de otros detalles aún menos verosímiles, ya tenían una base sobre la que sustentar la presencia del rey Arturo en aquél lugar. Siendo realistas, y siguiendo el hilo de pensamiento de autores como Juan Eslava Galán, no queda clara la leyenda del rey Arturo, si acaso por la acumulación de relatos y poemas que, inspirados por el atractivo de la historia y la imaginería colectiva, nos llevan hasta la figura mitificada de una corte, su rey y sus damas, unas veces buscando el Santo Grial, otras luchando contra fieros dragones, siempre en la búsqueda de la paz y un mejor porvenir colectivo.

La Tabla Redonda. De nuevo el omnipresente mago Merlín se erige como protagonista al ser el creador de la Tabla Redonda donde se reunían los Caballeros del Rey Arturo. El hecho de que tuviese esa forma, sin ángulos que supusieran la relevancia de alguno de los señores que se sentaban a su alrededor, obedecía a una especie de principio democrático mediante el cual se entendía que nadie era superior a nadie, o al menos no lo representaba, además de ser una representación de la hermandad que reinaba, nunca mejor dicho, entre los caballeros. Una nueva forma de expresar los principios igualitarios y bondadosos de esta leyenda que se convierte en cuento con moraleja.

Ginebra. La mujer de Arturo, Ginebra, de belleza sin igual, como no podía ser de otra manera, siempre ha aparecido como manifiestamente infiel. De sobra son conocidas sus "aventuras" con Lancelot, o Rey ArturoLanzarote en su versión más hispanizada. Las desventuras de Ginebra son múltiples. Fue raptada por el rey, Melwas o por otro rey, Mordred. En definitiva, la amada que era raptada y luego rescatada por su amante o por su marido... 

Lo que ha representado Arturo y su corte, en definitiva, ha quedado dicho anteriormente. La necesidad del héroe, el personaje que traspasa la leyenda. El héroe que nos salve, que nos rescate y que siempre esté ahí, empuñando una poderosa espada con la que librarnos del mal, tan acechante siempre.

Una leyenda apunta a que, en las noches de San Juan o Navidad se puede escuchar el sonido de los cascos de caballos descender por la colina de Cadbury. Dicen que son los caballos de Arturo que se dirigen a un abrevadero cercano. Una de las muchas leyendas que adornan el mito.

 

Para saber más: "Los Templarios y otros Enigmas Medievales". Juan Eslava Galán 




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