A pesar de
que en alguna ocasión había declarado que su intención no era necesariamente
publicar a título póstumo, bien parece que fuera así ya que no llegamos a leer
nada escrito por su puño y letra antes de fallecer. El Salinger nonagenario escondió algunos secretos
que se han ido revelando a lo largo del tiempo. Secretos sacados a la
luz como la biografía de Iam Hamilton titulada "A Writing Life",
que incluía cartas que Salinger había escrito a amigos y a otros
escritores, y que fue causa judicial ante la oposición del escritor.
La justicia sentenció que lo que
aparece escrito en una carta pertenece a su autor, así es que la editorial
resolvió parafrasear los textos de Salinger, que como es de suponer,
montaría en cólera ante la decisión...
Salinger nació, rodeado de cierta
opulencia, en el Nueva York de 1919. Al parecer sus estudios literarios son
escasos, tan solo un breve curso dedicado a la narrativa en la Universidad
de Columbia. Con anterioridad, cuando contaba 20 años, recibió enseñanza en
la Academia Militar de Valley Forge.
Si bien fue rechazado en un principio,
llegó a participar en el desembarco de Normandía y en la liberación del
nazismo de Francia, país donde conocería a su primera esposa Sylvia,
una funcionaria a las órdenes de los nazis, de quien se enamoró después de
que el escritor la detuviera.
Comenzada la década de los cuarenta es cuando comienza a publicar relatos
para revistas, en algunos casos tan prestigiosas como las cabeceras The New Yorker o Esquire. Y es en 1951 cuando llega "El
guardián entre el centeno", sobre el que ya había escrito dos relatos.
Uno de los cuales, en el que aparecía sobreimpresionado el famoso nombre del
personaje Harold Cauldfield, fue aprobado por The New Yorker en un
principio y rechazado después debido a las connotaciones de la historia. No
parecía momento adecuado para que se hablara de un disidente o un "desertor"
como héroe literario.
Cuatro años después de publicar la obra que le
catapultó desde el principio a un puesto privilegiado y reconocido, por
público y crítica, se casó con Claire Douglas, de la que se divorció
12 años después. Para entonces ya había decidido romper, de alguna manera, con el mundo y
alejarse de él, sumirse en un encierro al ojo público y, sobre todo, al afán
"informador" de la prensa.
Las Únicas Entrevistas. Curiosamente, la primera entrevista que concedió el
escritor tras apartarse de la vida pública fue la que "regaló" a una joven
estudiante de 16 años que hacía sus primeros trabajos periodísticos parauna
publicación escolar.
Fue en el año 1979 cuando Salinger concedió una
entrevista telefónica a la periodista Lacey Fosburgh, del diario The New York Times. Fue
entonces cuando se conoció que el escritor seguía escribiendo aunque lo
hacía para él mismo y para su propia satisfacción. En sus propias palabras:
"No
publicar me reporta una maravillosa sensación de paz. Publicar es una
terrible invasión de mi privacidad. Sólo intento proteger a mí mismo y a mi
trabajo".
En los
años 90 del siglo XX, su hija, Margaret, escribió una biografía
no autorizada de su padre. Junto a esas memorias narradas
también apareció otro volumen escrito por una de sus ex amantes,
Joyce Maynard. En ambas obras se acusa a J. D. Salinger de ser un
misógino, se le señala de estar vinculado con la Iglesia de la Cienciología,
además de otras perlas como de ser un
adicto a la llamada televisión basura. Lo más morboso y, quizá
también mezquino, de tan abrasivas acusaciones se
encuentra en su supuesta afición a beber su
orina.
Un año más tarde, fue Betty Eppes, periodista de la
publicación "The Baton Rouge Advocate", quien tras asediar a
Salinger consiguió una declaraciones del escritor junto a unas fotografías
que no aportaban datos ya conocidos. Desde entonces, llegando a los noventa años de edad, al
parecer J. D. Salinger, continuó casado con su esposa, Colleen, seguía
entregado a la escritura y a la meditación Zen, dejando correr el tiempo en
el aislamiento, lejos de las miradas que le persiguen con el mismo afán con
el que él las esquivaba. La producción literaria conocida y
publicada de Salinger es escasa. En 1953 publicó "Nine Stories" y en 1963 una colección de novelas cortas tituladas "Raise High
the Roof Bean, Carpenters", y "Seymour: An introduction". "El Guardián Entre el Centeno"
sigue vendiendo, solo en Estados Unidos, más de un cuarto de
millón de ejemplares al año.
En Ebay se pueden encontrar, por mil
dólares, libros de la primera edición. Mark Chapman, el asesino de John Lennon, además de llevar
consigo un ejemplar de "El Guardián entre el Centeno" cuando cometió
el magnicidio, ha declarado en diversas ocasiones que leyendo ese
libro, se comprendería porqué asesinó a Lennon. Además, John Hinckley, quien atentó a principio
de los años ochenta del siglo XX contra Ronald Reagan para "demostrar" su amor a Jodie
Foster, también ha hecho referencias cruzadas sobre el mismo libro. En las declaraciones que ha concedido siempre ha
menospreciado a escritores de la talla de Ernest Hemingway o John Steinbeck.
Por contra, Salinger siempre afirmó admirar al autor de Moby Dick, Herman Melville.
Entre los fans de Salinger y su más famosa novela se encuentran
nombres tan dispares como Bill Gates o Winona Ryder.
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