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Historia del Tratado o Pacto de Varsovia -desde su nacimiento hasta su disolución-


Por José Carlos Bermejo



Con el eufemístico nombre de Tratado de Amistadcomunismo vs capitalismo, Colaboración y Asistencia Mutua, más conocido como el "Pacto de Varsovia", capital polaca donde se firmó en 1955, nació como respuesta a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), creada en 1949 entre los países no alineados en el bloque comunista. En plena Guerra Fría, y como vimos en el artículo que enlazamos anteriormente, el mundo se dividía en dos bloques, oriente y occidente, capitalismo y comunismo, Este y Oeste...

El pacto de Varsovia fue un tratado firmado bajo la premisa de la cooperación militar, aunque tuviera un patente fondo ideológico y muchas otras implicaciones. En un mundo cuya dicotomía le convertía en ese momento más inseguro que nunca en la Historia. El Pacto de Varsovia fue ideado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y pretendía hacer frente a la creciente presencia de fuerzas militares occidentales que se concentraba en la República Federal Alepacto de varsoviamana (RFA), como consecuencia de los Acuerdos de París de 1947. Como sabemos, tras la Segunda Guerra Mundial y el derrocamiento del Tercer Reich de Hitler, Alemania se divide de una forma totalmente ficticia en dos, separada por el Muro de Berlín, decantándose una por el bloque soviético y otra por el bloque capitalista, podríamos decir, reduciendo conceptos. Algo que había sido consensuado por Roosevelt, Churchill y Stalin en la Conferencia de Yalta. De algún modo, tras derrocar a la Alemania nazi, los aliados llegaban a un "acuerdo de intereses" dividiéndose el país germano como si se tratara de la presa cobrada en el fragor de la peor guerra que el Mundo había presenciado.

La vida del Pacto de Varsovia no circuló exactamente por los derroteros deseados por la extinta Unión Soviética. De un lado, se encontró con discrepancias en su seno ya en sus primeros momentos. La Yugoslavia del mariscal Tito se desmarcó de la URSS y China mostró claras desavenencias, siempre en el terreno diplomático con la Unión Soviética a propósito de la guerra de Corea.
En cualquier caso, de lo que se trataba, en ese crucial momento histórico, era crear por ambos bandos un espacio controlado, sin que ello creara mayor conflicto a nivel internacional que llevase a una guerra nuclear, en el momento más álgido de la carrera armamentística con este tipo de armas devastadoras. En definitiva, lo que se pretendía por ambos bandos era la creación de espacios territoriales controlados en el que ninguno de los dos bloques interfiriera. Una especie de pacto tácito que no siempre corrió por los cauces más pacíficos. Son innumerables los ejemplos de espionaje-contraespionaje de la época, tan bien reflejados por el mundo del cine. Ejemplos son múltiples, ya que el Séptimo Arte siempre ha visto atractivo este mundo que a todos nos llena de curiosidad: El Cuarto Protocolo, de John Mackenzie, Punto Límite, de Sidney Lumet; y sobre el espionaje, la más reciente El Buen Pastor, de Robert De Niro.

De lo que no cabe duda es de la preponderancia y hegemonía que tuvo la URSS en el Pacto de Varsovia, creado a su antojo y según sus necesidades, encontradas con los intereses que venían desde Occidente. Sin embargo, además de las disensiones que antes comentábamos de otras naciones, los soviéticos se vieron inmersos en serios conflictos para mantener el statu quo de la alianza. Quizá la más destacada tuvo lugar en 1956, cuando surge en Hungría una revolución que pretende acabar con el régimen comunista imperante. Amparados por el Tratado, la URSS no tuvo mayor problema para que el Ejército Rojo entrara en el país y cortara de cuajo cualquier intento por democratizar el país. O la también acontecida durante la Primavera de Praga en 1968, cuando desde el propio gobierno de Checoslovaquia se emprendieron medidas que pretendían flexibilizar el devenir de su política y, Pacto de Varsovia por medio, se interviene de manera drástica para acabar con el conato liberalizador esgrimiendo los peligros que para el socialismo tenían. Y es que, como bien decía la llamada doctrina Brézhnev, máximo mandatario soviético por aquel entonces, había que derrocar cualquier hostilidad hacia el socialismo que proviniera del capitalismo, alzándose como garantes de una forma de vida impuesta desde el control de la violencia a los países satélites que conformaban la extensión dictatorial de los soviets.

Sería en 1988 cuando Mijail Gorvachov, con su Perestroika y su -"glasnost"- "política de transparencia", dejó de la lado la doctina
Brézhnev. Marcando el punto final de la dictadura soviética.

Un 25 de febrero de 1991, dos años después de la caída del Muro de Berlín, se reunían en Budapest los seis representantes de las naciones pertenecientes al bloque y que aún lo mantenían. La reunión tenía por objeto disolver la estructura militar, proponiéndose la fecha del primero de abril. La disolución implicaba al Alto Mando de las Fuerzas Unificadas y del Estado Mayor del Pacto de Varsovia, dirigidos en ese momento por el general soviético Vladimir Lobov. También quedaba anulada la carta de la alianza militar de los países del bloque del Este, entre ellas la llamada "obligación de asistencia", que fue una de las causas que justificaron, como comentábamos antes, la intervención de Hungría y Checoslovaquia en 1956 y 1968, respectivamente.

Los países que formaron parte del Pacto de Varsovia fueron:

Albania. Desde 1961 dejó de apoyar el Pacto, principalmente por las desavenencias entre la URSS y China. Formalmente lo abandonó en 1968, tras la invasión de Checoslovaquia.
Bulgaria
Checoslovaquia
Hungría
Polonia
República Democrátia Alemana RDA
Rumanía
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS
China. Unida hasta 1962 como mera nación observadora.


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