El Brutalismo en la Arquitectura
Por Ana Bladovski
El nombre de esta corriente arquitectónica no lleva a engaño. En tiempos de la posguerra, pasada la mitad
del siglo XX, surge hacia el año 1954, quizá como consecuencia lógica de los tiempos que vive la vieja Europa tras la Segunda Guerra Mundial. El término de "brutalismo" se aplicó a un grupo de jóvenes arquitectos británicos entre l
os que destacaban Alison y Peter Smithson. Les atraía, principalmente, la funcionalidad de las construcciones y la exhibición sin decoración de los materiales utilizados.
Históricamente nos encontramos en un momento en el que se comienzan a construir de manera masiva viviendas de protección oficial en Gran Bretaña, ese tipo de construcciones, debido a su propio concepto, no eran viviendas en las que se emplearan con entusiasmo criterios estéticos que supusieran su encarecimiento económico, como se puede comprender.
Sí que se considera por parte de la crítica que se trataba de un movimiento con ciertos criterios intelectuales, de un lado es usual citar como fuentes de inspiración al teórico alemán Rudolf Wittkower y su estudio sobre la arquitectura renacentista, así como a Le Corbusier, con sus novedosas construcciones. Sobre todo, desde que utilizara el béton brut, de algún modo se hizo "popular" entre los arquitectos dejar a la vista el hormigón. Hasta el punto de tener la consideración de inmoral el hecho de recubrirlo. En este aspecto, hay que hacer una consideración hacia Reyner Banham, quien en el periódo de máximo esplendor del Brutalismo, arguía que se trataba más de un movimiento "ético que estético".

Ejemplos de brutalismo, los podemos encontrar en la Hunstantos School, en Norfolk, Inglaterra, obra de Peter y Alison Smithson (1949-54). Reduciendo al mínimo la estética, el edificio como se muestra en la imagen, arquitectónicamente, no tiene en su composición ningún elemento que no sea imprescindible.
De nuevo, vemos una muestra de brutalismo en el Monasterio de la Tourette, Eveux-sur-l´Arbresle, Francia (1957-60), obra de Le Corbusier, uno de sus últimos trabajos. Se exhibe el hormigón sin pudor, mostrado así sin intermediación alguna.
En Estados Unidos, el brutalismo tuvo sus seguidores, como Paul Rudolph. En Suecia, Sigurd Lewerentz, tras décadas de ausencia en la realización de trabajos arquitectónicos, se unió al brutalismo, renunciando al neoclasicismo, que era su fuente de inspiración.
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