La Enfermedad que No cura el Arte
La enfermedad, la contrariedad convertida en accidente, la burla del destino fueron claves en la vida de esta mujer que, enfrentada al costado amargo de la vida en clave de padecimiento, intentó transformar la realidad, darle una interpretación, quizá poder comprenderla. Lo cierto es que el reflejo de su vivencia se enmarca de forma incomparable en el drama, primero realista luego próximo al surrealismo, de su arte autodidacta.

Cuando era un niña y durante nueve meses
estuvo en cama a causa de la polio, enfermedad que le provocó una malformación
en un pie.
Con 18 años de edad se vio envuelta en un accidente cuando viajaba en un autobús
que chocó violentamente contra un tranvía. Como consecuencia de ese accidente le
implantaron una varilla metálica en la columna vertebral. Sufrió fracturas,
además, en la pelvis y en las piernas. El largo periodo de convalecencia, en el
hospital primero un mes y después sometida a las ataduras de un corsé durante
otros nueve, le condujo a realizar sus primeros trabajos artísticos, dibujos y
pinturas, Esos trabajos iniciales reflejaban, primero el accidente, después sus
primeros autorretratos, ambos unidos de alguna manera buscando una explicación. De hecho, en el primer autorretrato de Kahlo, datado en
1926, su pose es claramente heroica, como ha interpretado la crítica. En 1929 Kahlo contrae matrimonio con Diego Rivera por primera vez. De
alguna forma, a pesar de las múltiples infidelidades que se produjeron durante
la unión -incluso con una hermana de Frida, llamada Cristina- supuso una
oportunidad para resarcirse, como diría y reflejaría en alguna de sus obras.
Así ocurre en "El Abrazo de Amor de El Universo, la Tierra (México), Yo, Diego y el
Señor Xóloti" (1949). Pero, antes, en 1939 Diego Rivera y Frida Kahlo se
habían divorciado por un corto periodo de tiempo, pues un año después volvieron
a unirse. Ambos fueron militantes del Partido Comunista. Diego Rivera, quien conoció la admiración
de su México natal, también fue un resorte mediático para Kahlo. Rivera era
admirado por sus grandes pinturas murales creadas para el régimen comunista.
Trotski, lugarteniente de Lenin, fue acogido como amigo por Diego Rivera y Frida
Kahlo en su exilio mexicano.
El trance del accidente para Kahlo no solo
le supuso largos periodos de hospitalización y tratamiento médico, sino que le
supuso la imposibilidad de engendrar descendencia. De hecho sufrió tres abortos
que también reflejó en el óleo "Mi Muñeca y Yo" y "Frida y el Aborto".
Frida trabó amistad con algunos miembros
del surrealismo, de manera especial con André Breton. Resulta curiosa la
anécdota que cuenta cómo Kahlo dijo: "No sabía que era surrealista hasta que
llegó André Breton a México y me lo dijo".
En el año 1950 le amputaron cinco
dedos de los pies, además de varios trasplantes óseos y operaciones en la
columna vertebral. Ese momento, eternamente revivido en su indeleble obra "La
Columna Rota", de 1944, nos muestra a Frida Kahlo vistiendo un corsé de
acero con una columna rota en el centro del cuerpo.
Tres años después, en 1953, le fue amputada una pierna, lo que le condujo a
una silla de ruedas hasta el final de sus días, con apenas cuarenta y cuatro
años.
Siempre reconoció que si se pintaba a
sí misma de forma reiterada era porque era el "tema que mejor conocía". Los
largos periodos que pasó hospitalizada, o en la cama convaleciente,
sufriendo grandes dolores físicos, fueron claves en el desarrollo de su
capacidad artística.
Una de las frases que se le atribuyen es "Nunca he pintado sueños",
quizá dicha para apartarse de la clasificación de surrealista que no parecía
convencerle al cien por cien. Esta afirmación puede quedar constatada por
otra frase atribuida a la artista donde declaraba que siempre "Había
retratado mi realidad". Sin duda, a pesar de que su pintura era de
marcado carácter autobiográfico, ese hecho, el de reflejar sus particulares
vivencias, muchas de ellas rodeadas de dolor, suponen el acierto por el que
el público supo, sabe, entenderlo. |