Freud se casó con Martha Bernays y tuvo seis hijos. El psicólogo nunca hablaba de su vida íntima. Martha dijo que durante toda su vida juntos nunca habían tenido una palabra más alta que otra. La menor de sus hijos, Anna, fue una reconocida psicoanalista que colaboró con el padre en el desarrollo de su trabajo y cuyas aportaciones al psicoanálisis la hicieron destacar de forma individual.
La Primera Guerra Mundial acabó, prácticamente, con su modesta fortuna. En 1.918, debido a la guerra, Freud perdió una considerable cantidad de dinero que tenía depositado en Bonos del Estado austriaco.Le gustaba coleccionar estatuillas antiguas, dar largos paseos recogiendo setas y jugar a las cartas. Freud, considerado un gran supersticioso, estaba obsesionado con los números 23 y 28. En el ámbito académico se le consideraba un personaje testarudo. Sigmud Freud consideraba que la nariz era, además de una facción saliente del rostro humano, un órgano sexual.
En una carta a los traductores de sus obras en castellano, Freud, comenta que aprendió nuestro idioma para poder leer en su lengua original “el inmortal Don Quijote”. Aprendió castellano cuando era un joven estudiante, y lo hizo sin maestros.


