|
|---|
Freud fue un fumador compulsivo, algo que se señala como la causa por la que generó un cáncer de boca en 1923. En 1930 mostraba dificultades en el habla, debido a la intervención quirúrgica, una de las muchas, a la que se le había sometido sobre su mandíbula superior. Tras esa operación, se le implantó un artilugio mecánico que intentaba facilitar su movimiento. Para el psicólogo era una fuente de irritación constante. Sobre este asunto decía: “Detesto esta mandíbula mecánica. Con todo, prefiero una mandíbula mecánica a no tener ninguna”. A pesar de todo ello, no abandonó el hábito del tabaco hasta que ese mismo año de 1.930 sufrió un ataque al corazón. La enfermedad, que se prolongó durante dieciséis años, no le impidió continuar con su ingente labor intelectual, hasta su muerte no dejó de publicar sus trabajos filosóficos, psicológicos y culturales.
Le gustaba coleccionar estatuillas antiguas, dar largos paseos recogiendo setas y jugar a las cartas. Freud, considerado un gran supersticioso, estaba obsesionado con los números 23 y 28. En el ámbito académico se le consideraba un personaje testarudo. Sigmud Freud consideraba que la nariz era, además de una facción saliente del rostro humano, un órgano sexual.
:::::::::::::::::::: :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::.
|
|---|
Búsqueda personalizada
|
Freud se casó con Martha Bernays y tuvo seis hijos. El psicólogo nunca hablaba de su vida íntima. Martha dijo que durante toda su vida juntos nunca habían tenido una palabra más alta que otra. La menor de sus hijos, Anna, fue una reconocida psicoanalista que colaboró con el padre en el desarrollo de su trabajo y cuyas aportaciones al psicoanálisis la hicieron destacar de forma individual.



