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Historia del Chicle. DEL RECHAZO AL CONSUMO

Por José Carlos Bermejo

 

Apareció en los diccionarios en el año 1899, pero el chicle o la goma de mascar lleva entre nosotros desde tiempos inmemoriales, desde que se conoce la resina lechosa del Achras Sapita L., de donde procede.
La palabra chicle proviene de la voz náhuatl tzictli, del azteca, y hace referencia al latex que se obtiene del tronco del árbol hicozapote y del fruto de dicho árbol: el zapote.

El chicle Usado por las Prostitutas

Al parecer, los aztecas consideraban peyorativo el chicleo, o lo que es lo mismo, masticar sonoramente el chicle. Y el tzictli, en México, era utilizado para limpiar los dientes, sin embargo, a nivel social esta práctica estaba mal vista ya que se asimilaba a un gesto muy utilizado por las prostiChiclestutas (llamadas ahuianime -alegradoras) para llamar la atención de posibles clientes al mascar de manera ostentosa. Así lo narra el historiador Fray Bernardino de Sahagún en el siglo XVI. Por si no fuera poco, el comer chicle también se asimilaba con el comportamiento de mujeres que hacían de la pereza un hábito. Todos estos hechos condujeron a crear una imagen poco favorable para la goma de mascar. Maurzio Savini es un artista italiano que ha creado parte de su obra a partir de chicles, como las que se pueden ver en las imágenes superiores. No ya solo el chicle ha pasado del rechazo al consumo, también ha llegado al Arte.
 

De hecho, el rechazo social llegó a tal extremo que se recomendaba a las embarazadas no mascar chicle porque el pequeño o la pequeña, aún en el vientre de su madre, carecería en un futuro de encías sanas, además de que no podría mamar. A pesar de todo ello, y como bien sabemos, el chicle aguantó no solo el paso del tiempo, sino también ha conseguido ser un producto que ofrece pingues beneficios. Es posible que la extensión de su consumo tenga queMaurzio Savini ver con el uso de la resina de la picea, en norteamérica, por parte de los indios. Estos la utilizaban para calmar el hambre y pronto, probablemente por esta razón, comenzó a ser mascada por todos los territorios del Norte.

Adams, Inventor del Chicle Comercializado

Fue en el año 1871 cuando Thomas Adam comenzó a comercializar, al precio de un penique, unas pequeñas bolitas de chicle. Había visto al general Antonio López de Santa Ana, exiliado desde México en Staten Island, Nueva York, que tenía la costumbre de mascar la goma del Achras Sapita L. El invento fue todo un éxito y fue mejorado quince años después por William J. White, quien añadió el sabor a menta. La competencia estaba creada. White contrató a una famosa actriz de la época, Anna Held, para que publicitara el producto mentolado bajo la premisa que era muy útil para fortalecer los músculos del cuello. Adams, por su parte, atacó instalando expendedoras de chicles en los andenes del metro neoyorquino, el chicle se llamaba chewing-gum.
Un tercer competidor entró en liza. William Wrigley Jr., quien a partir de 1891 creó dos marcas nuevas: Wrigley´s Spearmint y Wrigley´s Juice Fruit. Su estrategia se fundamentó en el envío gratuito de un chicle, a través del listado de teléfonos, a todos los abonados. Un total de millón y medio de personas. Empleó el slogan: "A todo el mundo le agrada que le regalen algo a cambio de nada". Fue un rotundo éxito. Años después, volvió a repetir la campaña, cuando el listado de teléfonos superaba los siete millones de personas.
Por el camino de esta historia también se cruza Harvey Firestone, quien se fijó en las posibilidades del caucho para fabricar los neumáticos que llevan actualmente su apellido. Pero esta historia comenzaría en 1917.




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