Biografia de Leonardo Da Vinci
Vinci, Italia 1.452 – Amboise, Francia 1.519
Es imposible encuadrar a un genio de la talla de Leonardo Da Vinci en cualquier rama de las Artes pues, a lo largo de su vida, como a continuación veremos, se dedicó al estudio de las más diversas e inconexas (a priori) disciplinas.
El talento de Da Vinci se forjó alrededor del Renacimiento, quizá contribuyendo de forma directa a que la historia del Arte y del conocimiento avanzara más rápidamente y con más certezas. El Renacimiento significó dejar atrás el oscurantismo de la Edad Media, la vuelta al modelo clásico de Grecia y Roma para alcanzar la conciencia moderna de un nuevo tiempo más esplendoroso.
Da Vinci fue hijo de una campesina y un notario acaudalado, que cumplía con una tradición familiar remontada a tres generaciones. De su vida personal se conocen algunos detalles, otros se han intentado descubrir. Sigmud Freud, el padre del psicoanálisis, escribió a principios del siglo pasado una monografía “sobre la relación de la libido de Leonardo y su presunta homosexualidad”.
Freud, basándose en la biografía del artista y en la relación que mantuvo con su madre (muy unido a ella en los primeros años de su vida y separado de ella después) y comparándola con otros casos, concluyó que Da Vinci vivió la represión al no poder continuar el amor (extremo) que profesaba hacia su madre, proyectándolo hacia sí mismo y “toma como modelo a su propia persona, a cuya semejanza escoge sus nuevos objetos eróticos”. Por ello, Freud, creyó que Da Vinci era homosexual, sirviéndole su caso para extrapolarlo a otros.
Lo cierto es que tras su paso por la Escuela de Andrea De Cione, un artista polifacético en cuyo estudio se desarrollaban encargos artísticos de toda índole (pintura, escultura, fabricación de instrumentos musicales), Leonardo fue acusado de sodomía junto a tres compañeros y a un joven conocido en Florencia por practicar la prostitución. Tras dos vistas judiciales se les absolvió por falta de pruebas, si bien, ya en aquel tiempo, se consideró que la acusación que pesaba sobre Leonardo y sus compañeros podía ser falsa, propiciada por algún malintencionado enemigo, de esos que la Historia sabia hace olvidar los nombres. Da Vinci hizo destacar su talento en la Escuela de Cione, también conocido como Verrocchio (ojo verdadero). De Leonardo no solo sorprendía su destreza artística con la pintura, sino que también destacaba por su “hermosa apariencia, su fuerte cuerpo, su gracia física y su habilidad para cantar con la lira”, tal y como reflejan crónicas escritas por quienes le conocieron. En Florencia, donde desarrolló sus primeros estudios, le gustaba llamar la atención. Al parecer Da Vinci solía pasear con trajes de colores brillantes o vestía túnicas, vestimenta propia de la época, más cortas de lo normal.
También cuentan de él que, de cuando en cuando, era su costumbre comprar pájaros enjaulados para luego soltarles devolviéndoles la libertad.
Da Vinci siempre mostró aspectos ambiguos en su personalidad. Como si viviera con intensidad la diferencia estrecha que separa el miedo y el deseo. Quizás por eso, sus primeros dibujos representaran rostros deformados de personas reales que encontraba en sus paseos por Florencia, pero que llamaban su atención por la propia repulsión que le generaban. De igual modo, cuando comenzó sus estudios anatómicos en el Hospital Maria Nuova, encontraba una contradicción entre el horror de la muerte (y de la mala conservación de los cuerpos por la falta de condiciones) y la necesidad de la investigación, que era lo que verdaderamente le empujaba. Se considera a Da Vinci como el primer hombre que diseccionó un cuerpo traspasando las capas superficiales. Sus estudios anatómicos siguen siendo considerados un prodigio de precisión y exactitud.
Da Vinci no se detuvo en el estudio de la pintura o la anatomía. Estudió geometría, la mecánica del vuelo de los pájaros, esbozando maquetas de máquinas voladoras, pues su propósito era conseguir que el hombre pudiera volar. También estudió botánica, incluso ideó ingenios militares (que nunca se llegaron a construir), pero que sobre el papel era maquinaria capaz de hacer imbatibles a los ejércitos. Muchos han visto en estos esquemas el bosquejo de los modernos tanques o el uso del gas venenoso. Cuentan las crónicas que Da Vinci, siempre al amparo de grandes mecenas, vivió al límite de sus ingresos. Iniciaba muchos encargos para mantener su tren de vida, a la vez que estudiaba arquitectura, astronomía o se detenía en el estudio de la división de los ríos o el drenaje de los pantanos. En los más de 4000 manuscritos que se conservan de su producción, también se han encontrado notas misteriosas, ya que solo pueden leerse colocándolas frente a un espejo. No se considera que Da Vinci tuviera interés en ocultar sus investigaciones, aunque tampoco se ha determinado una explicación. Como genio multidisciplinar, siempre será recordado por suenigmático cuadro “La Gioconda”. Su obra favorita (siempre la llevó consigo en sus viajes) y el retrato más famoso de la Historia. En ella utilizó el “sfumato” y el claroscuro, dos técnicas de las que fue precursor.
La misteriosa sonrisa de Mona Lisa es una muestra de sfumato. Técnica con la que se eliminan los contornos de las líneas, que aparecen difuminadas en una especie de niebla evocadora que atrapa al espectador. Da Vinci terminó sus días como pintor de la corte de Luis XII de Francia, con 67 años continuaba ideando ingenios, artificios y obras de arte.
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