Con ese sambenito, inmerso en ese cruel y despiadado tópico, se calificó, se califica, a Ed Wood, como el peor director de la Historia del Cine. Sin embargo hay un buen número de objeciones que se pueden plantear a tamaña e injusta afirmación, pues para ser calificado treinta años después de su muerte como el peor director de la Historia del Cine se exigirían muchas cualidades que no atesora Edward Davis Wood, Jr., como veremos a continuación... Sí, es cierto, las películas de Ed Wood son "malas", malas porque contienen un buen número de disparates desde el considerado buen punto de vista cinematográfico, porque en infinidad de ocasiones se saltan todas las normas y leyes audiovisuales, pero el trasfondo de los films de Wood tenían todas las oportunidades para que el producto final fuese ese, la esclavitud ante presupuestos económicos paupérrimos le obligaban a, por ejemplo, rodar una media de treinta escenas por día, lo que se traducía en un sinfín de fallos y errores que han pasado a ser considerados torpezas, desaciertos y motivo de burla hasta el extremo de considerarle así, como el peor director conocido. Si bien, si quería terminar la película no le quedaba otro remedio que pisar el acelerador y justificarse a sí mismo lo injustificable. Y lo injustificable son diálogos pueriles y muy retóricos, decorados que se mueven al paso de los actores, escenas que rompen la narrativa cinematográfica, automóviles cuyo modelo cambia durante una persecución... o efectos especiales que de especiales poco tenían... Wood escribía, producía y dirigía verdaderos esperpentos. Se puede decir que sus trabajos no aguantan la crítica si no es para calificarlos desde el punto de vista más despiadado que podamos imaginar, sin embargo cuando se piensa en ellas, y se piensa en Ed Wood, aflora un sentimiento enternecedor difícil de explicar. Con todo lo "malas" que son sus películas, encontramos en Wood una verdadera lección que sobrepasa esas consideraciones que terminan por ser jocosas. O no lo es que en una persecución el modelo del coche cambie. Pero hay más...
Tim Burton recuperó y reivindicó la figura del Ed Wood en la película, homónima, que le dedicó en 1994. "Biopic" extraordinario de obligada visión para conocer con detalle la vida del cineasta. El Rey de la Serie B Sí, es cierto, la grandeza de Ed Wood no se esconde detrás de los títulos de sus películas, todas engarzadas en la conocida como Serie B. La grandeza de este factotum del cine está en la enseñanza, en la lección que sin querer, sin pretenderlo, y a modo de legado nos ha dejado. Lejos de retóricas, Wood es el director de la ilusión, de la persecución de un sueño que a toda costa y contra pronóstico convierte en realidad. Su sueño, su obsesión, era hacer películas y lo consiguió. A su manera. Fue capaz de unir a un heterogéneo, curioso y estrafalario grupo de actores -y no actores- alrededor de sus locos proyectos, sortear una ilimitada ristra de dificultades, contrariedades y obstáculos que nunca le detenían. Quizá, esos "detractores" no estuvieran haciendo otra cosa que alimentar el mito de Wood al darle un rango tan importante y llamativo. Considerarle como "director" ya es todo un logro para su memoria, la memoria de un artista que, si bien no demostró la destreza en la dirección, sí lo hizo en otras facetas de la vida, dentro del complejo mundo del Cine. En lo que a su biografía respecta, sabemos que Ed Wood se enroló en la Marina
norteamericana a los diecisiete años de edad, meses después del ataque
japonés a Pearl Harbor. Al parecer Wood fue un soldado condecorado al
ser herido de bala, lo que le apartó de la guerra. Es en este momento
cuando una conocida anécdota viene a redondear el pasado biográfico de
nuestro personaje. Debajo del uniforme militar solía vestir leotardos
y un sujetador, las más de las veces, de color rojo.
Ed Wood fue capaz de convertirse al rito Bautista con el único objetivo de recaudar fondos con los que financiar su película "Plan 9 From Outer Space". Sus fracasos continuados en la producción de sus filmes le condujeron a acabar, los últimos años de su vida, escribiendo literatura barata y dirigiendo películas pornográficas. La Trouppe de Ed Wood Otro de los nombres que acompañaron a Ed Wood, y cuya interpretación el celuloide tampoco ha borrado de la historia, es Tor Johnson, un luchador profesional de nacionalidad sueca. De enorme envergadura, sobrepasaba los ciento ochenta kilos de peso y su capacidad interpretativa, limitada, servía para que ; Vampira, una presentadora de televisión que acostumbraba a viajar a todas partes disfrazada; o Criswell, un adivino que al parecer no adivinaba nada.
El Woodismo, la Iglesia en Honor de Ed Wood El mito sobre el que se construido el recuerdo del director alcanza límites que, sin duda, él hubiese sido incapaz de imaginar. Es el caso del "Woodismo". A sus seguidores, que suman más de tres mil, se les puede encontrar en su página Web, desde la que pretenden el crecimiento personal a partir de la filosofía de Wood. Fue fundada en 1996. Ed Wood murió en la más absoluta ruina. Tanto es así que pocos días antes de fallecer en casa de un amigo, mientras contemplaba un partido de fútbol americano por televisión, había sido desahuciado junto a su esposa.
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Dentro de ese grupo del que se rodeó Ed Wood y al que hacíamos
referencia anteriormente destacaba, sobre todos, Bela Lugosi. El
eterno Drácula pasaba por sus peores momentos cuando se cruzó en
su camino el amateur director. Adicto a la heroína, lejos quedaba
su exitosa carrera cinematográfica interpretando al "Príncipe de las
Tinieblas", 


