Animales en Guerra. EJEMPLOS DE LA PARTICIPACIÓN DE ANIMALES EN CONFLICTOS BÉLICOS

Por José Carlos Bermejo
j
Animales en conflictos bélicos

Oso, patos, ratones, palomas y, por supuesto, perros, por citar algunos, los animales que nos acompañan en la vida cotidiana, por mejor decir, los antepasados de esos animales, también fueron a la guerra (los llevaron, nos tememos), y sucedió en todos los bandos. Transportaban bombas, las encontraban, alertaban de ataques aéreos o se comían los cables en su afán roedor inutilizando escuadrones completos. Unas veces de forma aparentemente voluntaria, otras tras un frenético adiestramiento, pero siempre ha habido animales en el frente de batalla. Si echamos una mirada a la lejana Historia, ejemplos de animales más o menos protagonistas del hecho bélico, aparecen en casi todas las batallas que el hombre ha enfrentado. No nos remontaremos en este artículo al histórico momento de los elefantes de AníPennsylvania War Dog Memorial bal, viajeremos en el tiempo algo más cerca, a la "Época Moderna", cuando la utilización de los animales en guerra reviste algo más de sofisticación. Y comenzaremos hablando del perro. Si acaso hay un animal más próximo al hombre, en tantas facetas de la vida, en momentos de conflagración, no lo iba a ser menos.


<< Pennsylvania War Dog Memorial Escultura de JOE PAVONE



Se sabe que en la Primera Guerra Mundial los perros eran lanzados en paracaídas. No hemos hallado información más concreta sobre este aspecto, aunque sí en la actualidad se está entrenando a perros para ser lanzados desde un avión a tierra como se puede leer en esta información de 2008, publicada en BBC.

Perros de guerraPero los perros toman todo su protagonismo en la Segunda Guerra Mundial. En aquellos años los ejércitos no contaban con un cuerpo destinado a adiestrar perros, y el ejército no contaba con canes en sus filas, por ello la organización civil norteamericana "Perros Para la Defensa" emprendió una campaña para que las familias cediesen sus perros para luchar contra los nazis. Que existiera una organización con ese fin llama la atención, pero lo que más sorprende es que unos 50.000 perros fueron cedidos y alistados en el ejército.

Evidentemente, no todos los perros entraron en batalla. Pastores alemanes y doberman eran los más valorados. Entre sus misiones podía encontrarse el tendido de cables eléctricos, transportar mensajes, detectar explosivos o enemigos. Se les enseñaba a no ladrar y a señalar con su pata. Su olfato se revelaba fundamental en las batallas cuerpo a cuerpo, como las desarrolladas en el Pacífico. Allí donde el rastreo de los soldados del otro bando era fundamental para prever el ataque.

Se sabe que a Vietnam fueron 4.000 pastores alemanes, que ya pertenecían al ejército. Y es que la historia de la Segunda Guerra Mundial y la iniciativa de que las familias norteamericanas cedieran sus perros para entrar en el conflicto no acabó nada bien. Además de las bajas propias de la lucha (v. gr. en la batalla de Guam participaron 70 perros, de los que 25 murieron) el regreso a casa al finalizar la guerra fue traumático para muchos animales. Se acostumbraron a vivir en un estado de constante alarma, de expectación y agresividad que eran incapaces de reprimir cuando volvieron con sus familias. Por ello, se organizó un programa destinado a volver a instruir, a traer a la "normalidad" a los perros. Los éxitos fueron casi nulos. Ningún perro volvió a ser el de antes. A partir de entonces, el ejército norteamericano compuso una división destinada al entrenamiento de sus propios canes.

Por último, cabe destacar que muchos de esos perros fueron condecorados por emprender "acciones heróicas" y sus medallas reposan en museos británicos o estadounidenses. Y en cuanto a perros respecta corrió un rumor que se presume falso, como una especie de leyenda se dijo que el ataque a Pearl Harbor fue anunciado por los ladridos en morse de un can adiestrado por los japoneses, que habría dado la orden del momento del ataque. El bulo se difundió, pero parece que era falso.

Wojtek, el Oso; El Pato Freda y la Paloma Mary.

Si al comienzo hablábamos de osos y patos es porque en la Historia bélica se ha escrito el nombre de algunos de estos animales. Uno de los más curiosos es el de Wojtek, un oso que fue adoptado por una escuadra del ejército polaco y que, aunque cueste creerlo, luchó al lado de los hombres con los que convivía. Wojtek fue comprado, por decirlo de algún modo, a un niño que lo había encontrado después de que la madre del oso muriera. Apenas era un cachorro y lo llevaba en una bolsa. Ciertamente, cuesta creer que una división del ejército incluyera en su organización un animal salvaje, no obstante así queda reflejado en la bibliografía consultada.

Así las cosas, Wojtek viajaba con los soldados polacos, se sentaba en los coches como una persona más y cuando fueron llamados a luchar, fue como uno más de los combatientes. El oso cargaba el material más pesado y lo trasladaba, así se cuenta que mantenía la calma en el fragor de los disparos de la batalla de Monte Cassino donde participó. Cuando concluyó la guerra, la división de Wojtek fue disuelta. Muchos de los soldados no regresaron a Polonia. La única solución que se encontró fue enviar al oso al zoo de Edimburgo.

Wojtek llegó a desfilar en Glasgow, luchó en Monte Cassino hasta que los polacos conquistaron la abadía. Para llegar allí, tuvieron que alistar realmente al oso, ya que los británicos, que eran quienes llevaban a cabo el traslado de las tropas, tenían estipulada la orden de prohibir que ningún animal embarcase. Así, los polacos, alistaron a Wojtek. Con su papeles e incluso su fotografía no viajaba como animal sino como soldado.

En Los Códigos Secretos veíamos algunos ejemplos de cómo el poder ha utilizado sus armas para comunicar los mensajes sin que los interceptara el enemigo, con la Paloma Mary, tenemos un vivo ejemplo. El ejército alemán de la Segunda Guerra Mundial se percató del uso que estaban haciendo los aliados de las palomas mensajeras. En Francia, por ejemplo, el ejército inglés mantenía contacto con la Resistencia a través de palomas. Los ingleses se encargaban de trasladarlas en cajas, y lanzarlas en paracaidas hasta Francia, desde donde eran devueltas con los correspondientes mensajes colgados en cilindros de sus patas. Por tal motivo, los nazis dieron orden de interceptar cualquier paloma con destino al mar. Y para ello, entrenaron a halcones dispuestos a cazarlas. En medio de la conflagración, una paloma, Mary, llegó a Londres con importantes noticias. Logró burlar el cerco preparado por los nazis. De nuevo, le fue encomendada una misión, aunque en esta ocasión se topó no solo con los halcones, sino también con las balas. Llegó exhausta, con un ala rota y algunas heridas, pero con el mensaje esperado. Un mensaje que quizá no fuera decisivo para ganar la guerra, pero que ha quedado como un gesto singular. Aunque para singular y curioso el hecho que su palomar fuera destuido por una bomba, por suerte para el ave, no se encontraba en su interior en ese momento. En 1945, Mary recibió la Dickin Medal por sus servicios.

Hay otros casos en los que los animales sirvieron de defensa. En Alemania, en Friburg vivía un pato al que llamaban Freda. Su particularidad era una extraordinaria sensibilidad al zumbido de los aviones. De tal manera que cuando se iba a producir un ataque aéreo, Freda, comenzaba a mostrar un nerviosismo inusual. Cuando esto sucedía, todos sabían que en breve comenzarían a sobrevolar las bombas en la ciudad. Este hecho llegó a oídos de los mandatarios británicos, quizá por ese motivo esta anécdota ha pasado a la Historia.

Para saber más:

Military Anecdotes. Max Hastings. 1985. Oxford University Press

Foro Segunda Guerra Mundial




newsletter

Escribe tu correo electrónico y te enviaremos nuestros nuevos artículos: