Suscribir

 

Historia, Arte y Literatura

 

 

 

Otros Artículos

La muerte No Os Sienta Tan bien Leer

¿Existe el Tiempo? Leer

El Mundo de los Sueños Leer

¿Creen los Científicos en Dios? Leer

El Idioma de los Gestos Leer

La Mafia Leer

Las Armas del Poder Leer

Más artículos en Actually Notes... Leer...

 

 
   

No tan primitivos.

El hombre de la Edad de Piedra quemaba maderas aromáticas para acompañar los rezos con los que pretendía agasajar a sus dioses. De hecho, el nombre perfume proviene de per fumum, debido al humo que provocaban sus buenas intenciones. Pero, son los antiguos egipcios los precursores tanto de la investigación como de la fabricación de perfumes. Tanto es así que en la tumba de Tutankamón, ésa que dicen estar maldita, se hallaron pequeños frascos cuyos olores, treinta siglos después, aún guardaban su fragancia. El olor corporal era utilizado en aquel tiempo tanto para atraer la atención como para alejarla, así un método anticonceptivo escrito sobre un papiro egipcio de hace casi cuatro mil años explica una forma para evitar el embarazo. La receta indicaba a la mujer mezclar miel con sosa y excremento de cocodrilo, todo lo cual debía quedar aliñado con sustancias gomosas. Era necesario aplicar la dosis sobre la entrada de la vagina, penetrando el mejunje hasta donde se inicia la uña. Al parecer el remedio surtía efectos por su nauseabundo olor que cuando menos retraía el apetito sexual.

Cuestión de belleza.

 

Los antiguos egipcios cuidaron mucho el aseo personal de hombres y mujeres. Entre los objetos artísticos rescatados durante las primeras excavaciones se encontraban paletas que servían como útiles para el arreglo de los ojos. Hombres y mujeres utilizaron ungüentos a base de trementina (jugo de pinos y abetos) e incienso o pociones fabricadas con leche de burra. Los hombres se rapaban completamente la cabeza que luego cubrían con pelucas. En todos los períodos estuvo muy difundido el uso de la peluca como elemento embellecedor. En este sentido del cuidado del aspecto no había diferencias sociales: los más adinerados contaban con doncellas o peinadoras, los menos pudientes se arreglaban solos.

   

 

 
 
 
 
 
 

PUBLICIDAD

 

   

La Edad Media.

La limpieza brilló, paradójicamente, por su ausencia excepto en las zonas de influencia árabe. Habían desaparecido los baños públicos tan frecuentes en el Imperio Romano, en parte porque escaseaba el agua al destruirse muchos acueductos; en parte porque se consideraba que eran lugares de promiscuidad y, finalmente, por un fundado temor a la peste bubónica que asoló Europa en el siglo XV.

Ilustración.

Al parecer, los médicos del siglo XVIII empezaron a recomendar a la gente que se lavara todos los días la cara, el cuello y las manos, las partes que la ropa no cubría. Los franceses idearon una bañera con desagüe, modelo que llevó Benjamín Franklin a los Estados Unidos, cuando el político, filósofo y físico era embajador de las colonias americanas y buscaba el apoyo de los países europeos contra el imperio inglés. A pesar de lo que pudiera pensarse, el hábito de la limpieza corporal no formó parte de los hábitos diarios de la gente, tan pronto.

   
     
     
     
     
         
         
   

El arte del aseo.

Los impresionistas forjaron un novedoso movimiento artístico con el que el espectador participa de la interpretación de la pintura no solo con la vista, además debe participar reconstruyendo con la mente la  “impresión” que dejó el artista. Degas, en “El baño” nos muestra uno de la época. Una mujer arrodillada en una palangana con algunos mechones de pelo sueltos. La mujer, desnuda, ha dispuesto un cepillo y recipientes para completar el aseo. La duda que sembró Edgar Degas con este cuadro fue la de indicar que esa mujer bien podía pertenecer a la clase más pudiente o ser una prostituta.

   
     
     
     
     
   

El jabón.

En España e Italia en el siglo VII ya tenía presencia una incipiente industria del jabón y del perfume. Fue en la ciudad italiana de Savona, cerca del golfo de Génova, donde se empezó a elaborar un jabón de aceite de oliva que de manera muy similar también fabricaban los musulmanes. En el siglo XV aparece el jabón de Marsella, el precursor de los jabones actuales, preparado con una mezcla de huesos y grasas vegetales. La industria jabonera floreció en las ciudades costeras del Mediterráneo, favorecidas por la abundante presencia del aceite de oliva y la sosa natural.

El perfume.

El descubrimiento del alcohol por parte de los árabes en el siglo VIII fue concluyente para llegar a la forma en que posteriormente se presentaron los perfumes. En el año 1.709, el industrial Juan María Farina que se establecido en la ciudad alemana de Colonia, inventó el Agua de colonia. El secreto de su descubrimiento lo heredaron su nieto y uno de sus sobrinos.

   
     
     
     
  Janeth Charris- breve historia del bikini  

 

 
 

 

 
 
 

El baño y el bañador.

El baño ha sido considerado como algo purificador por muchas culturas. En occidente, el uso del baño fue recomendado para evitar enfermedades como la meningitis allá por el siglo XIX. Por lo que a lo económico y técnico se refiere, que hombres y mujeres buscaran las playas de las costas, provocó que el ferrocarril tomara un auge extraordinario. De los trajes de baño, con más tela que los de la calle de aquellos tiempos y poco aconsejables para la salud aparte de incómodos, nos queda el recuerdo en forma de pudor. Lo que conocemos como bikini, toma su nombre de la isla de la micronesia, lugar donde EE UU en 1.946 llevó a cabo unos terribles y polémicos experimentos nucleares. Aquel año, el diseñador francés Louis Réard preparaba en su taller un exclusivo pase de modelos. Se presentaba una novedad absoluta en el mundo del bañador femenino. En esos días, la prensa bombardeaba permanentemente con noticias relativas a las pruebas y explosiones nucleares que se realizaban en el atolón del archipiélago, en el Pacífico. Réard contrató a una bailarina profesional de casino como modelo, Michel Bernardini, ya que las modelos profesionales no habían querido presentar una prenda tan atrevida. La modelo llegó a decirle al modisto: "Señor Réard, su bañador va a ser más explosivo que la bomba de Bikini". Réard tomó nota de aquella ingeniosa idea de su modelo, y decidió presentar su bañador con aquel nombre que tan popular terminaría por hacerse.

Usos y Costumbres.

“¡Agua va!” es una locución familiar, ahora en desuso, que se empleaba cuando se causaba a otro un daño intempestivamente y sin aviso. Por eso la frase “¡Agua va!” se convirtió en un grito que hasta no hace demasiado tiempo advertía desde los balcones de las casas al paseante para que se retirara lo antes posible sino quería ver cómo derramaban sobre su cabeza las aguas mayores y/o menores que contenían palanganas u orinales. Ahora canalizamos toda esa ingente cantidad de materia sobrante y la alojamos en centrales de residuos, aunque la mayor parte acabe en el mar intentando regenerarse.

Necesidades.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército norteamericano, pensando en los marines destinados en el Pacífico, ideó un jabón que podía combinarse con agua del mar. De él surgió el jabón dermatológico, el menos agresivo para la piel de todos.

Algunas pinturas rupestres representan a hombres afeitándose, su técnica se perfeccionó cuando dominaron el hierro y el bronce. El afeitado más moderno se debe a Gillette, inventor de la cuchilla que lleva su nombre a principios de siglo XX.

Hace 4.000 años, en el palacio imperial de Creta, idearon algo muy parecido al inodoro que consistía en una cisterna con desagüe.

El papel higiénico comenzó a comercializarse en el siglo XIX, antes y durante mucho tiempo cualquier papel era válido para tan delicado menester. Fue en la década de los ochenta de ese siglo cuando se popularizó tal y como lo conocemos actualmente.

La pasta de dientes fue inventada por un médico latino hace más de dos mil años. El cepillo fue utilizado de distinta manera, pero con mismo fin, desde la lejana e imperial China en el siglo XVI, pasando por los árabes que mucho antes ya utilizaban ramas de una planta de palma para limpiar los dientes. En el siglo XVII surge el cepillo prácticamente tal y como lo conocemos en la actualidad, aunque los de aquella época utilizaban pelos de animales como cerdas. Los etruscos fabricaron dentaduras postizas ayudados por piezas de marfil o sustituyendo los perdidos con dientes de animal.

Los primeros espejos de vidrio los inventaron dos artesanos de Murano, Italia en el año 1.507. Si bien ya existieron mucho antes espejos fabricados con láminas convexas de plata que perdían sus cualidades oscureciendo por la acción oxidante del ambiente.

Búsqueda personalizada

 

 

 

 

 

 
 
         

Enviar a un Amigo

Si te ha gustado este artículo, SUSCRÍBETE a

Actually Notes, ¡Es GRATiS!

 

 blink it

 
 
COMENTA ESTE ARTÍCULO:

Tus comentarios serán añadidos a la Web una vez hayan sido revisados. Gracias.

Todos los derechos reservados. Actually Notes © 2007-2008.