Dorando Pietri: Entre la Épica y la Leyenda.
Londres, 1.900. Un Maratón Distinto. La prueba estaba terminando. En cabeza de carrera se encuentra un corredor italiano, distanciado del segundo clasificado, el norteamericano John Hayes. Cuando solo le resta un kilómetro para alcanzar la línea de llegada, Dorando Pietri parece desfallecer. Le quedan solamente unos centenares de metros para terminar, pero está tan exhausto que incluso confunde el sentido correcto de la marcha, algo que logra corregir al seguir las indicaciones de los jueces de pista. Cuando apenas le quedan 70 metros, Pietri, cae al suelo. Entre el público nadie sabe si el corredor conseguirá reincorporarse, continuar la carrera y alzarse con la victoria. Pero Pietri, sacando fuerzas de flaqueza, lo logra, se pone de pie y continúa restando metros a su destino. El calvario del corredor de fondo no parece acabar. Apenas a 50 metros de la llegada, todavía tiene oportunidad de caer en dos ocasiones más. En la tercera y última ocasión en que se da de bruces con el suelo es ayudado por un juez y un periodista, se dice que ese periodista era sir Arthur Conan Doyle, el que más tarde sería el creador de las aventuras de Sherlock Holmes. Seguir...
Por primera vez, el Maratón, la prueba estrella de los Juegos Olímpicos, se corría con una nueva distancia, la misma que se mantiene en la actualidad: 42,195 kilómetros. Esa era la distancia que separaba el castillo de Windsor del lugar donde se había fijado la meta.