Con cierta regularidad se celebran concursos donde se premia al hombre que mayor parecido físico tenga con Hemingway. El más famoso de todos ellos se celebra en el bar Sloppy Joe’s, de Florida, lugar donde el novelista acudía con asiduidad. Por lo visto, vale con tener el pelo y la barba blancos...

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Arte, Historia y Literatura

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Me gustó. Esta tarde estaba en una librería de viejo, aquí en Pereira (Colombia), y vi una edición de ed. Planeta de Por quien doblan las campanas, me he metido en internet para buscar información sobre la obra y el autor, y aquí estoy. la próxima semana compraré el libro que vi, porque me agradó bastante.
Invito a mi blog: http://viajero-del-reino-digital.blogspot.com

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Pocos escritores en la historia de la literatura han vivido una existencia tan mitificada como Hemingway. El mito por encima del hombre y sobre el novelista. El mito vivo con todas las connotaciones de la eternidad, a la que conoció antes de descerrajarse un disparo, contra la lógica del pensamiento de Byron: “lo malo de la inmortalidad es que hay que morir para alcanzarla”...

 

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La experiencia de la guerra es traumática para cualquier persona. En el caso de Hemingway, que vivió la Primera y la Segunda Guerra Mundial, más la Guerra Civil española, los traumas y las impresiones debieron multiplicarse, para pasar a ser el propio reflejo de sus palabras y de sus libros. En “Adiós a las Armas” (1.929) narra la historia de amor entre un oficial del ejército del servicio de ambulancias y una enfermera, de profundas evidencias autobiográficas.

La literatura de Hemingway traspasó una frontera cuando a finales de los años treinta introduce el fondo social a sus relatos. Añadiendo, tiempo después, un tono un tanto pesimista, quizá por su realismo. En “Por Quién Doblan las Campanas” (1.940), se plantea el problema de la falta de libertad y la constante amenaza que ésta sufre. Como siempre, temas universales que le hacen navegar por la zozobra.

Tras la segunda experiencia periodística marcha a París. Allí conoce a Ezra Pound y a Gertrude Stein, en torno al domicilio de ésta última se había formado una especie de círculo literario, del que Hemingway extrae una conclusión de futuro. La novelista y mecenas le anima a escribir y a que encuentre su propio estilo. Años después, ya consagrado como escritor, diría que Shakespeare era siempre su punto de partida y meta. “Lo contenía todo: tragedia y felicidad, aristocracia y plebe, horror y belleza”.

Hemingway fue un escritor que supo contener todo eso. Sus novelas eran tragedias que contenían amor, girando casi siempre alrededor de grandes problemas morales. En su literatura se representa la lucha ambigua del bien y el mal. El bien representado por el honor, la lealtad y el valor en la lucha, mientras que el mal lo encarnaba la cobardía y la falsedad. Las críticas más severas que recibieron sus escritos no radicaban sobre estos temas. Si a Hemingway se le criticó como novelista fue por su escritura periodística. Hasta entonces la concisión y la síntesis no eran idiomas que se hablaran en literatura.

El barco de Hemingway se llamaba “Pilar”. Se trataba de una embarcación con cuarenta y dos pies de eslora. Con él, intentaba pescar el “merlín blanco”, una variedad de pez vela.

Hemingway y Fidel Castro, en el mes de mayo de 1960. Según se ha sabido recientemente, Fidel Castro (junto a otros) practicaron tiro con armas de Hemingway antes del fallido asalto de 1953. Al parecer, con el consentimiento del escritor, les fueron prestadas dichas armas, mientras que los revolucionarios desconocían el nombre del dueño.

Sus principales obras son:

Adiós a las armas
El viejo y el mar
Enviado especial
Fiesta
Hombres en guerra

Hombres sin mujeres
Tener y no tener
Las verdes colinas de África
Muerte en la tarde
París era una fiesta
Poemas completos
Por quién doblan las campanas
La quinta columna y los primeros cincuenta y nueve relatos

CURIOSIDADES SOBRE LA FIGURA DE HEMINGWAY

Mientras vivió en La Habana, lo hizo en una casa a unos treinta kilómetros de la ciudad. La hacienda se llamaba “Villa Vigía” porque poseía una alta torre desde la que se divisaba el centro de la capital cubana y desde la que el premio Nóbel escribía.

En un mismo año se podían estrenar tres películas basadas en los relatos o novelas de Ernesto, como gustaba que le llamaran.

En los tiempos escolares, cuando contaba con 14 años de edad, firmaba como Ernest de la Mancha.

El hijo menor de Ernest Hemingway, Gregory, murió un 5 de octubre de 2.001 en una cárcel de mujeres, tras ser arrestado por “exposición indecente”. Gregory, que contaba con 69 años de edad, había mantenido una difícil relación con el escritor, sobre todo cuando decidió operarse para cambiar de sexo.

En el año 1.959, cuando los excesos de su vida comenzaban a pasarle factura, Hemingway estaba convencido de que el F.B.I. y la policía le vigilaban de cerca. Más tarde algún biógrafo ha apuntado la posibilidad de que en realidad, en algún momento, fue espía para los Estados Unidos, pasando secretos de amigos cubanos.

Cuando recibió el premio Nóbel, dijo que se lo habían entregado porque “El Viejo y el Mar” no contenía palabras malsonantes.

 

Hemingway, al que solían llamar (y llaman) “Papá”, inventó un daiquiri que fue bautizado con el nombre “Papa´s Special”. Contenía un chorro de lima, otro de zumo de uva, una pequeña cantidad de hielo y cuatro onzas de ron cubano. 

En el año 1.952 se publica “El Viejo y el Mar”. Al año siguiente recibe el premio Pulitzer. Y solo dos años después, el Nóbel de Literatura. Sobre “El Viejo y el Mar”, quizá su mejor relato, dio a entender que había tardado treinta años en escribirlo. Todo el tiempo que había estado pescando en aguas cubanas y en otros lugares. Como siempre buscando aventura, escribiendo la novela de su propia vida.

Al vivir al máximo, rozando ese riesgo deseado, tuvo varios accidentes que casi le cuestan la vida, además del ya reseñado: un accidente en el avión que le lleva a cazar a África, las bombas que explotan en la habitación de su hotel en España, durante la guerra o un accidente automovilístico durante la Segunda Guerra Mundial, producto de un violento choque contra un taxi, cuando la ciudad se quedaba a oscuras hasta que pasaba el bombardeo.

Como se apuntaba, Hemingway, parecía pasar la vida huyendo hacia algún lugar desconocido, buscando una nueva aventura. Por eso, quizás, antes de que la propia vida le atrapara, decidió arrebatársela. Se disparó con una de sus escopetas de caza. Hasta pasados cinco años de su muerte, la versión de lo acontecido se basaba en un accidente, no en el suicidio.

Interesante resumen histórico-fotográfico por la vida del escritor. Con subtítulos en inglés.

Ernest Hemingway Biography

Como otros muchos escritores norteamericanos, Hemingway comenzó su vida literaria en el mundo del periodismo. Primero para el Kansas City Star, diario donde trabajo durante poco tiempo, ya que decidió emprender una de sus primeras grandes aventuras: se alistó como voluntario para conducir ambulancias en Italia, durante la Primera Guerra Mundial. Allí fue herido de gravedad por primera vez. Tras este periplo, ingresó en la plantilla del Toronto Star. Es casi seguro que el libro de estilo de este periódico influyó de forma decisiva en la forma de su escritura, aunque solo pasara allí siete meses. Entre esas normas compiladas por C. G. Wellington se encontraba la precisión y la legibilidad, así como evitar el uso de adjetivos exagerados y decir cosas sencillas de manera sencilla. Dentro del periódico se encontraba Lionel C. Moise, un periodista considerado legendario cuando solo contaba con treinta años de edad. Tenía talento para escribir, pero también era un alma inquieta. Otra influencia para el joven Ernest. Lionel, bebedor, habitual de las peleas de los bares y gran amante de las mujeres, era el yo ideal en el que Hemingway se miraba.

Tras la segunda experiencia periodística marcha a París. Allí conoce a Ezra Pound y a Gertrude Stein, en torno al domicilio de ésta última se había formado una especie de círculo literario, del que Hemingway extrae una conclusión de futuro. La novelista y mecenas le anima a escribir y a que encuentre su propio estilo. Años después, ya consagrado como escritor, diría que Shakespeare era siempre su punto de partida y meta. “Lo contenía todo: tragedia y felicidad, aristocracia y plebe, horror y belleza”.

Hemingway fue un escritor que supo contener todo eso. Sus novelas eran tragedias que contenían amor, girando casi siempre alrededor de grandes problemas morales. En su literatura se representa la lucha ambigua del bien y el mal. El bien representado por el honor, la lealtad y el valor en la lucha, mientras que el mal lo encarnaba la cobardía y la falsedad. Las críticas más severas que recibieron sus escritos no radicaban sobre estos temas. Si a Hemingway se le criticó como novelista fue por su escritura periodística. Hasta entonces la concisión y la síntesis no eran idiomas que se hablaran en literatura.

 
 

Oak Park, Illinois 1.899 – Ketchum, Idaho 1.961

Ernest Hemingway: Una Vida de Novela

Por Ana Bladovski

Más allá de todo, Hemingway, fue un personaje que vivió huyendo. Y se daba cuenta de que cuanto más huía más cerca parecía estar de sí mismo. Probablemente, el propio Hemingway, retaría en un combate de boxeo a quien firmara estas palabras, renegando abruptamente, con un característico mal genio, tantas veces mostrado ante los desconocidos, ante otros escritores (siempre necesitados del halago) o ante la fácil adulación de todos los que siguieron las aventuras –literarias, ficticias y reales– de su vida. Pero, en el fondo, muy probablemente, reconocería que era verdad: que huía, por eso quería estar presente en el frente de batalla, cazando los grandes animales de África o contemplando la muerte en la tarde: la lucha del toro ante el capote.